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¿Cómo te está afectando el confinamiento? Descubre por qué y cómo ponerle remedio

Sueños raros, kilos extra, falta de deseo, dormir mal... el confinamiento puede afectarte de muchas formas. Te mostramos cuáles son las más comunes y cómo evitarlas.

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Escrito por:

Clara Esmandia

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confinamiento casa

Nuestra realidad ha cambiado. De hecho ha cambiado la realidad de todo el planeta. Es normal que nos afecte en todos los sentidos. Te explicamos de qué maneras la crisis del coronavirus está modificando nuestros hábitos, e inclusos sueños. Y sobre todo las posibles soluciones para que tu salud física y mental no se resienta por ello.

Dormir en tiempos de coronavirus

La incertidumbre y ansiedad forman un cóctel explosivo que perjudica el descanso. Ya sea que te cuesta conciliar el sueño o que te despiertes mucho o que lo hagas antes de tiempo, el número total de horas que duermes no es el mismo de antes. Y esa falta de descanso provoca fatiga, irritabilidad e incluso que bajen las defensas.

Solución. Tu cerebro necesita un ritual para ayudarle a ajustar de nuevo sus biorritmos. Para ello seguir un horario fijo es clave. Pero además:

  1. Tomar el sol. Cierra los ojos y deja que el sol toque tus párpados unos minutos por la mañana. Es la mejor manera de decirle a tu cerebro “es de día, pongámonos en marcha”, además tiene un efecto vigorizante y buen humor.
  2. Hacer ejercicio. Aunque sea moderado. Ayudará a tu cuerpo a regular mejor el ritmo vigilia y sueño.
  3. Móvil y tablet. No los uses en tu dormitorio antes de dormir porque la luz de estos dispositivos engaña a tu cerebro y le hace creer que empieza el día, lo que inicia el protocolo “buenos días” lo que no le va nada bien a tu descanso.

"Tengo sueños raros y muy vívidos"

Tenemos menos estímulos durante el día, estamos viviendo en una sensación de irrealidad, hay una amenaza real en en exterior y estamos privados de cosas que siempre habíamos dado por garantizadas (contacto humano, estar en el exterior).

Todo ello ha ocasionado que tengamos unos sueños muy diferentes a nuestra etapa anterior. Mucho más vívidos, raros e intensos. Y es algo que le está sucediendo a casi todo el mundo.

Solución. Escribe un diario de sueños y compártelos (si te apetece) con tus seres queridos. A veces el simple hecho de verbalizar las cosas ordena tu mente y con ello, tu mundo. Si no sueles recordar los sueños, intenta permanecer con los ojos cerrados cuando te despiertes y recordar lo que has soñado. Escribe lo que recuerdes o dibujado o graba una nota de voz en tu teléfono. Puedes aprender mucho de tus sueños dormida y despierta.

El sexo durante el confinamiento

Dicen los expertos que hay que normalizar que el confinamiento pueda provocar una falta de deseo. La incertidumbre, el miedo, las noticias diarias, el hecho de estar encerrados sin querer estarlo… Son muchos los factores que están haciendo que el sexo no ocupe el espacio que tenía antes en nuestras vidas.

Solución. Si te apetece, investiga en tu propio placer y autoerotismo. El deseo empieza en tu mente: juguetes, novelas eróticas, películas… Y si quieres reconectar con tu pareja, intenta que haya espacios en casa independientes para cada uno para que podáis estar separados a lo largo del día y más tarde os “encontréis"

Estás engordando

Tú y el resto de la humanidad confinada. El consumo de chocolate ha crecido un 60% y el de frutos secos y snacks un 61%, por no hablar del de cervezas, un 42%. Pero el que hagamos el aperitivo en casa -casi a diario- no es el único culpable del aumento de peso. La falta de movimiento, por mucho deporte que hagas en casa, también está detrás de este aumento de peso.

Solución. Buscar gratificación en otras actividades (aquí tienes 100 para elegir) y no solo en el acto de comer o hacer el aperitivo. Y por supuesto, llenar tu cesta de la compra de comida real y menos caprichos y ultraprocesados.

No te da la vida

Tu mente, para evitar pensar en lo que está pasando, salta de una actividad a otra a un ritmo frenético, por lo que no tienes horas en el día para hacer todo lo que te propones. Lo que te produce desazón y malestar cuando no haces -o crees no hacer- todo lo que “deberías”.

Solución. Para y conecta con tu mente. Intenta observar y navegar por esos sentimientos de tristeza o ansiedad que puede que hayas estado evitando con tanta actividad. Ponte en el peor escenario: ¿qué es eso que te da tanto miedo?, ¿lo superarías si sucediese? Seguro que sí, porque lo único inevitable es la muerte. Lo demás lo afrontarías seguro. Convéncete de tu fuerza interior y permítete echar el freno.

Decaimiento: te levantas sin ganas de hacer nada

El caso contrario al anterior. Has pasado de hacer muchas cosas fuera, en tu otra vida antes del confinamiento, a "no tener nada que hacer". Estás durmiendo mal y te sientes cansada. Esa desmotivación se suma a la ansiedad y tristeza que te aportan las noticias que vienen del exterior.

Solución. Apaga la tele y aíslate de las noticias. Reconecta con tu mente. Busca actividades que te llenen pero sin obligarte a ser productiva. Date permiso para no hacer nada y limitarte a observarte y aprender de ti. Y nuevamente, enfréntate a aquello que te está provocando tristeza o miedo. Si sucede eso que temes ¿sería realmente tan terrible o podrías salir adelante al final? Eres muy fuerte, más de lo que sientes ahora mismo. Recuerda todas las batallas que ya has ganado a lo largo de tu vida.

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