Psicología

¿también te pasa?

La carga mental o el "estar siempre pendiente de todo"

Si sientes que tienes que estar pendiente de todo y que no te da la vida ni en casa ni en el trabajo, te interesa seguir leyendo...

Por Laura Pérez Llorca | Actualizado el 04 de julio de 2019, 10:40

carga mental

La carga mental es el acto de estar pendiente de todo, de ser la responsable final de lo que pasa en tu casa. Es tener el cerebro constantemente ocupado en que no se te olvide nada, como un ordenador central que hace que todo funcione. Es mucho más habitual en las mujeres que tienen hijos.

¿Por qué es femenina? Porque en gran parte se da un reparto desigual de las tareas del hogar entre hombres y mujeres. Según el eurobarómetro sobre igualdad de género de 2017, el 44% de los europeos cree que el papel principal de la mujer es cuidar del hogar.

Y si a esto sumamos que, en los últimos años, la mayoría de las mujeres nos hemos incorporado al mundo laboral con la misma intensidad que los hombres, pero que nuestras responsabilidades en casa no han disminuido, el resultado es agotador.

¿Tienes carga mental?

  • Haces listas mentales con todas tus tareas.
  • Nunca se acaban las cosas por hacer.
  • En casa, la que planifica lo que coméis eres tú.
  • Sales corriendo del trabajo cuando tus hijos están enfermos.
  • Tu pareja pronuncia a menudo la frase: “¡No me lo habías pedido!”.

Si has dicho sí al menos a 3 opciones, puede que sufras el síndrome de la carga mental femenina. Tranquila, no eres la única.

Según un estudio de P&G, el 71% de las mujeres en España sufre de sobrecarga mental

Adiós, superwoman; hola, mujer

Ser la mejor madre, la mejor profesional, una amante apasionada, cuidarse y estar al día de la actualidad... Parece que tenemos que ser superwoman. La periodista Samanta Villar, que ha escrito junto a Sara Brun el libro La carga mental femenina, lo explica muy bien: “El cartel de superwoman es una estafa como la copa de un pino..., ¿cómo somos tan tontas? Hay que empezar a reivindicar que somos falibles, no infalibles. Lo guay es ser imperfecta, saber decir no, tener espacio para nosotras. Somos humanas”.

Consecuencias de la carga mental

Según la coach Marie-Laure Monneret, autora del libro La carga mental me sienta fatal, esto es lo que te puede pasar.

  • Estrés. Al laboral, se le suma el de ser las pensadoras de todo lo que hay que hacer para que la casa funcione y, muchas veces, llevarlo a cabo.
  • Problemas de pareja.Como nos frustramos, dejamos de expresar lo que sentimos e incluso de valorar las cosas que sí hace la pareja. Es muy fácil caer en un comportamiento pasivo-agresivo.
  • Dificultades para concentrarse. Cuando te ocupas de todo a la vez, no prestas atención a nada. Ser multitarea no es productivo y, además, es agotador.
  • Techo de cristal. Como eres tú la que tienes que salir antes si tienes que llevar a los niños al médico o entrevistas con los profesores..., es fácil que tu trabajo se vea perjudicado. Es probable que no cuenten contigo para un ascenso, por ejemplo. Es triste, pero así son las cosas en la mayoría de empresas.
  • Pérdida de la confianza en una misma. Tienes la sensación de que nunca nada es suficiente ni en casa ni en el trabajo.

Consejo CLARA

No pasa nada si...

Tu casa no está siempre súper limpia y ordenada, alguien te critica porque no has hecho esto o aquello, si te vas un fin de semana con tus amigas, o si es tu pareja la que lleva al niño al médico.

Cómo aliviar la carga mental

Ana Kovacs, psicóloga especialista en maternidad y miembro de la Asociación Española de Psicología Perinatal, apunta las claves para que tu carga mental pueda diluirse.

  1. Analízate como persona. Ser complaciente, demasiado perfeccionista y controladora son rasgos comunes de las personas con más carga mental. Reconocerlo es el primer paso para dejar de serlo. Los artículos de nuestro psicólogo Rafa Santandreu pueden ayudarte mucho.
  2. Nadie adivina lo que piensas. Sabemos que da mucha rabia que tu pareja diga “¡No me lo has pedido!”, pero hay que pedir. Sentarse a ver las necesidades de vuestra familia y repartirlas equitativamente. La comunicación es fundamental.
  3. Delega al 100%. De nada sirve que tu pareja vaya a hacer la compra si tú escribes la lista. Permite que las tareas que decidáis sean su responsabilidad. Su manera de hacer seguro que también está bien, y si no, ya iréis ajustando poco a poco.
  4. Más tolerancia. Si has decidido que quieres disfrutar más de la vida y estar menos estresada, tienes que asumir que entonces no todo se hará como tú quieres. No anules a la otra persona, simplemente estableced unos mínimos.

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