Ser feliz

Rafa Santandreu

Soy psicólogo por la Universidad de Barcelona y me dedico al trabajo con pacientes, a la formación de profesionales de la salud y a la divulgación de la psicología dando conferencias. Soy autor de varios best sellers:“El arte de no amargarse la vida” , "Ser feliz en Alaska" o "Nada es tan terrible". Desde aquí, cada semana responderé a vuestras consultas. ¿Mi objetivo? Que podáis ser felices en cualquier situación, incluso contra viento y marea. Más información sobre mí.

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Cómo no depender de móvil y redes

Nos pasamos el día con el móvil pegado a la mano y eso no trae nada bueno..., te explico cómo conseguir utilizarlo mucho menos.

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Rafael Santandreu

Psicólogo y autor del libro "Sin Miedo".

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El otro día estaba tomando un café en una terraza y empecé a fijarme en todo lo que me rodeaba: la gente, el cielo, los árboles… Esta práctica de estar presente y observar ya solía hacerla a menudo en los aeropuertos. Es una forma de estar en cualquier sitio que aconsejo fervientemente. Los que meditan lo llaman “estar aquí y ahora”.

El problema no es el uso, el problema es el abuso

Esta vez me fijé más en algo que veo siempre y que creo que todos hemos normalizado: el uso, o más bien abuso, del móvil. Casi todos estaban leyendo en su móvil, hablando por su móvil o enseñando algo en su móvil a la persona de al lado. Creo que todos tenemos ahora mismo una foto de esa escena tan cotidiana. Pensé ¡vaya, cómo han cambiado las cosas! Antes uno miraba de frente y ahora miramos hacia abajo, hacia esa pantalla que no soltamos de las manos. ¿Nos hemos idiotizado? Lo parece.

¿Estamos enganchados o nos han enganchado?

Hay una nueva adicción y es la que trae la tecnología: la inmediatez y la sensación de estar con alguien. Lo rápido es nuestra heroína, somos yonquis de lo exprés. Ya no sabemos esperar, es demasiado lento.

Quiero compartir estas reflexiones con vosotros porque todos tenemos un móvil y lo usamos a diario, pero tal vez no nos hemos parado a pensar cuánto tiempo dedicamos realmente a estar con el móvil y cuánto a estar con otros seres vivos, con la vida, en sintonía, sin pantallas. De hecho, nos hemos acostumbrado, hemos normalizado totalmente ver a otros con su móvil e incluso a nosotros mismos.

Si nos propusiésemos estar un día entero sin móvil, ¿qué pasaría? Os recomiendo que hagáis este experimento. ¡Atención! Es solo para atrevidos y los que quieran pasar “el mono” y otras emociones. Veréis cuántas veces dan ganas de cogerlo y decir “ es solo un momento, tengo que enviar un mensaje, una llamada, quiero compartir una foto…”. ¡Y cuánto cuesta no hacerlo! Os aseguro que os sorprenderá.

Todos queremos lo mismo, pero, ¿de la misma forma?

Estamos diseñados para vivir en grupo, en sociedad, y todo lo que haga sentir que formamos parte y que somos aceptados por un grupo es un éxito asegurado, de ahí que las redes sociales tengan tanto tanto éxito. Pero creo que algunas personas han confundido número de likes con valor propio, han confundido estar conectado con estar realmente en conexión.

En los últimos meses estoy observando en consulta que algunas personas tienen serias dificultades para dejar de publicar, de revisar, de mirar la hora… de tocar el móvil.

Y la adicción se ha normalizado

Nos hemos creído que el móvil es algo imprescindible, por lo que hemos normalizado la adicción al mismo. Salgo de casa con llaves, dinero, DNI y… ¡¡el móvil!! Antes me dejo la mascarilla que el móvil.

Si al pensar en quedarte sin cobertura o sin batería todo un día has empezado a sudar, es que tienes un problema, amiga. Veamos cómo resolverlo: lo primero es ser consciente de que te pasas de horas con el móvil. Te propongo que convoques a más personas para ponerlo en práctica. Por ejemplo, cuando quedes con tus amigos, propón que ese rato nadie coja o mire el teléfono, como un juego.

Lo que ganas si dejas a un lado el móvil

Cada hora que pases sin mirarlo pon 10 euros en una hucha (es un decir). Abúrrete a pelo, sin tecnología. Abre tu mente creativa, que no te lo den todo hecho. Estar sin móvil es estar más espabilado, más presente. Es toda una experiencia. Me vengo arriba y te diría que te dieras de baja de las redes sociales una semana. Luego decide realmente cuánto de tu valioso tiempo quieres dedicarles y cuánto tiempo quieres dedicar a las relaciones de ver y tocar, en tiempo real.

Sé un ejemplo de equilibrio entre tecnología y humanidad, entre estar enganchado y estar liberado. Silencia el móvil, quita todas las alertas. Descansa de la tecnología y devuélvele su uso de ocio. Conéctate con lo vivo.

Cómo lo hago

  • No hagas dos cosas a la vez, si caminas, camina. Si miras el móvil, párate y míralo.
  • Mira hacia delante, cabeza alta estés donde estés.
  • Apaga tu móvil cada día un rato.
  • Mira a los ojos de las personas todo el tiempo que estés con ellas.
  • Haz red social real formada por personas, no una virtual sin un soporte detrás.

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