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Ayuno de dopamina o por qué necesitas pasarlo mal para ser feliz

Analizamos la tendencia de bienestar que está triunfando en EE.UU.: el dopamine fasting o ayuno de dopamina. ¿Es una moda o realmente puede mejorar nuestra vida?

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Escrito por:

Laura Pérez Llorca

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Cada semana, mi iPhone me informa amablemente de cuánto tiempo he estado utilizando el móvil al día. Es un mensaje que me avergüenza profundamente ya que pierdo más de dos horas diarias haciendo scroll, muchas veces sin sentido. Son unas horas en las que mi cerebro ha estado en piloto automático, buscando placer con cero esfuerzo. Y si a ese tiempo le sumo el capítulo diario de la serie de turno de Netflix que veo después de cenar, llego prácticamente a las 3 horas de “desconexión cerebral”.

A los trabajadores de Silicon Valley les debe de pasar algo parecido porque allí ha surgido una de las tendencias de bienestar que más está sonando este 2020: el dopamine fasting o ayuno de dopamina en castellano.

¿Qué es el ayuno de dopamina?

El ayuno de dopamina, que copia el nombre del famoso ayuno intermitente, la dieta que está arrasando últimamente, consiste en privarte de todo lo placentero y fácil de tu día a día: redes sociales, ver series o películas, ir de compras, coger el coche el metro o el coche para ir a trabajar e incluso comer o socializar. El objetivo de esta privación es que después disfrutarás mucho más de todas estas actividades.

Un psicólogo de Silicon Valley, Cameron Sepah, ha sido el impulsor de esta tendencia que tiene el objetivo de resetear nuestro cerebro en un contexto social y laboral en el que siempre se está conectado.

¿Y por qué lo de dopamina?

La dopamina es un neurotransmisor del cerebro que se asocia popularmente al placer. Se supone que cuando consigues algo que te se satisface liberas dopamina. Sin embargo, que se haya utilizado la palabra dopamina para crear este concepto responde más a una cuestión de marketing que de ciencia. Un estudio publicado en la revista Neuron determinó que la dopamina actúa de forma previa al placer. Cuanta más dopamina generamos, mayor motivación tenemos para alcanzar nuestro objetivo. O sea, que la dopamina se debería identificar más con la motivación y no tanto con el placer.

Entonces, ¿tiene algún sentido lo del ayuno de dopamina?

Entre los expertos hay opiniones diferentes. Más allá del nombre que se le ponga, al psicólogo Rafael Santandreu le parece una tendencia interesante. “Sin darnos cuenta, caemos en la trampa de buscar placeres todo el tiempo y eso acaba minando nuestra capacidad de gozar. Tener el cerebro híper estimulado tiene consecuencias muy negativas: te estresas, pierdes la capacidad de disfrutar y la vida te acaba pareciendo aburrida y sin sentido”, afirma Santandreu. Ayunar de actividades placenteras y fáciles puede ayudar a que veas que se necesita muy poco para estar bien y a apreciar las cosas pequeñas de la vida.

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Para Mónica Esgueva, coach y una de las expertas en mindfulness más reconocidas internacionalmente, la clave no está en ayunar o privarse de nada, sino en el equilibrio y en el desapego. “El problema con la tecnología, por ejemplo, es que engancha mucho y es casi imposible desconectar. No se trata de prohibírtelo, sino de limitar el uso. Y eso se hace con consciencia y disciplina, no con ayuno”.

El riesgo de seguir a rajatabla el dopamine fasting o ayuno de dopamina está en que te conviertas en una especie de yonki. Imagina que pasas un día entero sin comer, sin hablar, encerrada en tu casa, sin leer ni hacer nada mínimamente placentero. La ansiedad con la que al día siguiente retomarás estas actividades puede ser bastante alta.

Cómo hacer el ayuno de dopamina: la propuesta de CLARA

En lo que sí coinciden todos los profesionales es en que hay que equilibrar el tiempo que dedicamos a recibir información y a relacionarnos a través de una pantalla. Por eso, te proponemos una lista de actividades para todos los gustos que ayudarán a que tu cerebro desconecte con sentido sin pasarlo mal, a salir de tu zona de confort y a aprender a obtener placer de manera más consciente y no con el cerebro en piloto automático.

  • Apaga el móvil. Desconecta los datos de tu móvil durante unas horas al día. Por ejemplo, desde que llegas de trabajar por la tarde hasta el día siguiente.
  • Pasa de Netflix. Instaura un par de noches a la semana sin series ni películas. Lee esa novela que siempre has querido leer, escribe, pinta, teje o si vives con familia o amigos, jugad a algún juego de mesa juntos.
  • Pasea. La ciencia lo dice, pasear por un bosque desciende los niveles de estrés. Intenta dar un paseo y rodearte de verde en algún momento de la semana. Seguro que tienes cerca de casa un parque o bosquecillo. Y siempre te puedes escapar los fines de semana.
  • Practica la paciencia. Escoge la cola más larga del supermercado, bájate una parada antes del metro o autobús, cocina un plato laborioso…
  • Medita. Prácticas como el mindfulness calman la mente. Aquí tienes ejercicios muy fáciles que te ayudarán a desconectar.
  • Prueba cosas diferentes. Come algo que a priori no te gusta, escucha música diferente, practica un deporte que se te da mal, haz de turista en tu ciudad o pueblo, ve sola al cine...

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