Ser feliz

Rafa Santandreu

Soy psicólogo por la Universidad de Barcelona y me dedico al trabajo con pacientes, a la formación de profesionales de la salud y a la divulgación de la psicología dando conferencias. Soy autor de varios best sellers:“El arte de no amargarse la vida” , "Ser feliz en Alaska" o "Nada es tan terrible". Desde aquí, cada semana responderé a vuestras consultas. ¿Mi objetivo? Que podáis ser felices en cualquier situación, incluso contra viento y marea. Más información sobre mí.

Pierde el miedo al miedo

Cómo saber si estás nerviosa o tienes ansiedad

A menudo confundimos estar nerviosa con tener ansiedad. Hoy te traigo todas las claves para que lo puedas diferenciar. ¡Sigue leyendo!

Ansiedad o estrés portada
Foto de Anna Shvets en Pexels
rafael santandreu experto
Rafael Santandreu

Psicólogo y autor del libro "Sin Miedo".

Actualizado a

La ansiedad es uno de mis temas favoritos. Muchas personas hablan de ansiedad cuando en realidad es estrés o nervios. Es normal, usamos palabras que definen sensaciones generales. A veces, en consulta y también con algunos amigos, me preguntan cómo diferenciarlo: “¿Cómo puedo saber si estoy nerviosa o tengo ansiedad?”. La diferencia es clave. Vamos a verlo.

¡Qué nervios! ¿Es normal sentirlos? Pues... depende

Estar nervioso es un estado normal, pasajero, que tiene sentido en un contexto. Por ejemplo, mucha gente se pone nerviosa al hablar en público o antes de coger un avión. Se nota activación, pero sin descontrol. Se puede seguir haciendo lo que se estaba haciendo, es decir, estar nervioso afecta a la concentración, pero no impide seguir haciendo algo. Digamos que interfiere poco y es pasajero. Tampoco deja “resaca”. Incluso un poco de nervios hace que se viva la escena como más emocionante –“estaba súper nervioso, pero el examen me salió genial”– o según el diálogo interno de cada uno...

Es ansiedad cuando hay descontrol

Pero si decimos “los nervios me jugaron una mala pasada”, esto ya no son nervios, es ansiedad. Estar nervioso es estar solo un poco alterado, no es un problema. La ansiedad es otro nivel. Es el cuerpo preparado para luchar o para huir, es la parte del cerebro más primitiva reclamando su lugar. La ansiedad, cuando no se conoce, asusta. Es como entrar en un túnel tú solo a oscuras por primera vez: ¡qué miedo! Pero cuando sabes que es solo un túnel, ya solo produce algo de sensación desagradable. Hay una diferencia sustancial. No es lo mismo querer salir corriendo que estar incómodo.

Estar nerviosa es un murmullo y tener ansiedad es estar al lado del altavoz en pleno concierto de rock

La ansiedad asusta porque no la conocemos ni la entendemos. Suele parecer una respuesta desproporcionada a lo que nos pasa. Por ejemplo, ¿cómo puede ser que me dé tanto miedo el metro?, ¿un atasco?, ¿ir a la pelu? Es la mente interpretando señales de alarma donde no las hay. El que ha tenido ansiedad sabe que la tiene. Uno se siente en descontrol total, ya sea físico –“me voy a morir”, “me va a dar un infarto”– o descontrol mental –“me voy a volver loco”–.

¿Qué hago cuando me descontrolo? Esperar a que pase

Esto es lo fascinante, solo hay que hacer una cosa: esperar. Las sensaciones de ansiedad son llamativas, intensas y muy desagradables. Son sensaciones tan inesperadas que queremos que desaparezcan muy rápido: taquicardia, sudoración, temblores, diarrea, sensación de boca seca... Todo al mismo tiempo, y además añadimos la respuesta mental: me estoy volviendo loco, me muero, necesito salir, tengo que controlarme... No me digáis que solo de leerlo uno ya quiere pararlo. Así es. La ansiedad en sí no es un problema, el problema es querer que todas esas sensaciones desaparezcan ipso facto.

El éxito consiste en perder el miedo al miedo. Lo que propongo es una cura en cuatro pasos ante un temor neurótico: afrontar, aceptar, flotar (en el sentido de hacer algo como trabajar o hacer deporte con la mínima tensión posible) y dejar pasar el tiempo.

Persevera y verás cómo consigues superarla con éxito

Si practicas estos pasos comprobarás que la recuperación procede de descubrir repetidamente que los síntomas carecen de importancia. De hecho, no son síntomas, ya que la ansiedad no es una enfermedad. Hay que dejar que el cuerpo se restaure, que haga su trabajo. La ansiedad es una curva que sube rápido y baja lento. Deja que baje. Estar nervioso no da miedo, pero tener ansiedad cuando uno no se lo espera sí que puede asustar mucho. Digamos que estar nervioso es un murmullo y tener ansiedad es estar al lado del altavoz en pleno concierto de rock. Lo importante en ambos casos es aprender a vivir las sensaciones y a tener un buen diálogo interno, amable y paciente.

¿Cómo lo hago?

  1. Permítete estar un poconerviosa
  2. No tengas prisa por recuperar la calma
  3. La ansiedad es solo una respuesta instintiva
  4. Da estos cuatro pasos: afronta, acepta, flora y deja pasar el tiempo
  5. No estás en peligro, la ansiedad no es una enfermedad
  6. Practica la tolerancia a tus sensaciones. Conócete.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de Clara?