dinámicas familiares

Me siento mal, choco constantemente con mi madre

El psicólogo Rafa Santandreu nos da algunos consejos para gestionar mejor las relaciones con nuestros padres.

Por Rafa Santandreu | 25 de mayo de 2019, 07:00

madre e hija

Quiero mucho a mi madre, pero cada vez la soporto menos. Somos tan diferentes que me pongo muy nerviosa y le hablo mal. Luego me da pena y me siento culpable. Vuelvo a quedar con ella y empezamos el bucle otra vez...

Muchas veces se cree que la familia es obligación y no es así. Es preferible estar con quien queremos estar de verdad. Si no te apetece ir con la familia, no vayas. Cuando nos creamos obligaciones, empiezan los problemas.

  • Claves básicas. Es fundamental recordar que podemos elegir, que no estamos obligados a nada y que nadie puede hacer feliz a nadie.

Para estar bien con la familia, considero que hay 3 claves: no relacionarse por obligación; no ayudar, sino colaborar; y librarse de las obligaciones.

  • Relaciones libres. Cuando nos relacionamos libremente y desde el respeto con quienes queremos, ya no hay tensión.
  • Colaborar. La idea de colaborar es más igualitaria y cooperativa. Si hablamos de ayudar, de alguna forma, asumimos que el otro no es capaz. Si colaboramos, todos participamos de una forma más equilibrada. Además, si sientes que ayudas, creas una relación de dependencia con la otra persona. Si colaboras, participas con ella.
  • Fuera obligaciones. Implica hacer lo que quieras hacer realmente. Hay familiares con los que no nos llevamos bien, y eso puede ser una gran oportunidad de aprendizaje. Si hay algo que te molesta de esa persona, puedes verlo como un maestro zen; alguien que te pondrá en situaciones complicadas para que las afrontes con un cambio de mentalidad.

EL SECRETO ESTÁ EN EL RESPETO



Acepta a tu madre tal cual. No hace falta que estéis de acuerdo en todo, ¡vaya rollo! Si sois tan diferentes, respeta esas diferencias.
Ella es así.

  • Cortar el bucle. No obstante, si ya has intentado cambiar la relación, pero ves que no te compensa, déjalo correr. No estamos obligados a ser buenos hijos, hermanos, sobrinos… Cada uno tiene su estilo. Lo que es importante es hacerlo siempre con respeto. Y decidir libremente.

No intentes que las personas sean como tú quieres o como a ti te gustaría. Acéptalas. O las tomas o te alejas.

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