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Ictus: estas son las secuelas según la parte del cerebro afectada

Sobrevivir a un ictus es siempre una buena noticia, sin embargo, a veces deja secuelas que condicionan nuestra vida. Problemas visuales, de movilidad, de lenguaje… Sufrir un ictus tiene consecuencias, a veces muy graves. Te contamos cuáles son y qué alcance pueden tener y cómo debe ser el proceso de rehabilitación.

Por Raquel González | 30 de noviembre de 2018, 11:00

ictus secuelas isquemia cerebral

El ictus o isquemia cerebral es un accidente cerebrovascular que equivale al infarto de miocardio pero en el cerebro. El ictus es la primera causa de muerte en mujeres y la segunda en hombres, pero además de la mortalidad, es temible por las secuelas que provoca, que pueden ser tanto consecuencias físicas (dolor, problemas musculares, visuales, para tragar…), como psíquicas (trastornos cognitivos, de memoria, depresión…).

Para conocer de las secuelas que deja un ictus hemos hablado con el Dr. José Miguel Pons Amate, Coordinador Unidad de Ictus del Servicio de Neurología del Hospital General Universitario Valencia. Hemos distinguido las consecuencias en función del tipo de ictus, ya sea isquémico –cuando un coágulo u otro motivo hace que una zona del cerebro no reciba riego sanguíneo– o hemorrágico –debido a la rotura de un vaso cerebral–, según afecte al hemisferio derecho o izquierdo y según la parte del cerebro afectada.

¿Qué secuelas deja el ictus según sea isquémico o hemorrágico?

El ictus hemorrágico suele presentar síntomas más graves “al principio, pero cuando cede la inflamación asociada al sangrado, en general la recuperación puede ser algo más rápida y pronunciada que en el isquémico”. Sin embargo, durante “los primeros días puede ser más grave y tiene una tasa de mortalidad más elevada que el isquémico”.

¿Cuáles son las secuelas según si ha afectado al hemisferio derecho o izquierdo?

Como explica el Dr. Pons Amate, “el cerebro está dividido en dos partes interconectadas y, de forma muy esquemática, podemos decir que cada parte del cerebro se encarga de la parte contraria del cuerpo.

  • Si el ictus ha afectado el hemisferio izquierdo, generalmente afectan al lenguaje y a la movilidad del lado derecho del cuerpo. En ocasiones también al campo visual del lado derecho.
  • Si el ictus ha afectado el hemisferio derecho, generalmente producen alteraciones en el lado izquierdo. No afectan al lenguaje salvo que el paciente sea zurdo. Sin embargo, “con frecuencia producen alteraciones visuo-espaciales, grafo-motoras, en la organización y secuenciación de actividades”. Otra consecuencia grave es “un fenómeno denominado heminegligencia, por la cual el paciente no presta atención a su lado izquierdo, con lo que pueden no ser conscientes de estímulos en dicho lado, y tropezar con objetos o incluso el marco de las puertas. En casos graves pueden no llegar a ser conscientes del déficit o incluso no reconocer su propio brazo o pierna”.

¿Cuáles son las secuelas según la región cerebral afectada (frontal, parietal, etc.)?

Las diferentes áreas del cerebro afectadas por un ictus, pueden dar diferentes síntomas y dejar diferentes secuelas. El Dr. Pons Amate afirma que “es difícil generalizar y simplificar en pocas palabras cuáles son los síntomas que se producen en cada una de las áreas del cerebro”. De forma muy esquemática se puede decir que:

  • Si el ictus afecta la región frontal. Puede dejar secuelas motoras, tanto de movilidad como de la expresión del lenguaje. También se asocia a deshinibición y cambios neuropsicológicos.
  • Si afecta al lóbulo parietal. Produce alteraciones sensitivas, puede afectar a la comprensión del lenguaje, alteraciones en la orientación y en la relación con objetos, lo que se denominan praxias.
  • Si ha afectado a la región occipital. Las consecuencias más importantes son en la visión.
  • En la región temporal. Puede producir problemas de visión, audición y en el lenguaje.

Cómo son las secuelas del ictus

  • Problemas que afectan al movimiento. A veces, el ictus paraliza una zona del cuerpo y es imposible moverla. También puede ser que no esté paralizada, pero que pierda fuerza e impida moverse normalmente. También puede afectar a la coordinación y al equilibrio, por lo que hay un mayor riesgo de que se produzca una caída.
  • Contracción de ciertos músculos. Esta contracción es permanente y dolorosa, ya que da lugar a contracturas, rigidez y, por supuesto, supone un problema para la movilidad de la persona.
  • Problemas visuales. La persona que ha sufrido un ictus puede perder parte de su campo visual, pero, si es consciente del problema puede compensarlo moviendo la cabeza para enfocar donde no tiene visión.
  • Problemas para hablar. La persona afectada no puede emitir sonidos o articular las palabras de forma inteligible para hacerse entender.
  • Cambios en la sensibilidad. Pueden notarse desde hormigueos hasta perder la sensibilidad del tacto en determinadas zonas del cuerpo.
  • Dolor. Puede ser un dolor parecido a una quemazón, que se intensifica si alguien toca al paciente afectado o algo lo roza, aunque sea el agua al asearse.
  • Dificultades para comer. Es habitual que tras un ictus puede haber dificultades para tragar los alimentos, por lo que al principio de sufrirlo se alimenta al paciente con una sonda, pero esta no suele necesitarse durante mucho tiempo. Sin embargo, es muy útil para que la persona afectada esté bien nutrida y también para evitar que haya un paso de líquidos o comida al pulmón.
  • Dificultades para controlar los esfínteres. Es otra de las secuelas del ictus que también requieren rehabilitación, con ejercicios de Kegel o hipopresivos u otras medidas que pueda aconsejar el médico.
  • Problemas psicológicos. Uno de los más frecuentes es la depresión y la incapacidad del paciente para aceptar las consecuencias de su enfermedad, que puede manifestarse en forma de apatía, irritabilidad, etc.
  • Problemas cognitivos. La persona afectada puede tener afectada la memoria, sufrir problemas para concentrarse, para orientarse, etc,

¿Cómo influye el tipus de ictus sufrido o la zona afectada en la rehabilitación?

“La rehabilitación de una secuela depende en gran medida de la edad del paciente, y el inicio de la recuperación de los síntomas. A menor edad e inicio precoz de la recuperación mejor es el pronóstico funcional y de poder quedar sin secuelas. Las personas de edad muy avanzada tienen menor capacidad para que su cerebro se adapte a la lesión y por tanto tienen menor capacidad de recuperación”, explica el Dr. Pons Amate.

Cuanto antes empiece la rehabilitación, mejor. El especialista remarca que “el inicio de la rehabilitación debe ser precoz, ya durante el ingreso y en cuanto el ictus esté estabilizado. Si la sintomatología persiste sin mejorar durante días o semanas, implica que el daño producido es severo, independientemente que el tamaño del infarto no sea muy grande, y por tanto las posibilidades de recuperar el déficit funcional se reducen”.

Qué hay que hacer para rehabilitarse de las secuelas de un ictus

Dependiendo de las secuelas y de la gravedad de las mismas, la rehabilitación puede tener distintos tratamientos, desde la logopedia para los problemas de lenguaje, a la fisioterapia y los ejercicios para los problemas de movilidad o para controlar los esfínteres, etc.

Hay otras secuelas que deben tratarse con medicamentos, como el dolor o la contracción permanente de los músculos.

Por otro lado y siempre dependiendo de la gravedad de las secuelas, puede ser necesario adaptar la casa para que la persona pueda moverse en ella sin problemas. Por ejemplo, cuando hay problemas de movilidad, es necesario adaptar el cuerto de baño, retirar alfrombras para evitar caídas, etc.

La importancia de la genética en la recuperación de un ictus

Un estudio coordinado por investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y médicos del Hospital del Mar de Barcelona ha identificado unas variantes específicas en el gen PATJ que predisponen a una peor recuperación de un ictus isquémico. La importancia de este estudio, publicado en Circulation Research, radica en que en un futuro la identificación de estas variantes genéticas pueda usarse como biomarcador en el momento de sufrir el ictus y, así, poder personalizar el tratamiento a seguir.

Para evitar secuelas, activa el Código Ictus

Cuando una persona sufre un ictus, la rapidez con la que reciba asistencia médica será determinante tanto para su supervivencia como para minimizar las secuelas que pueda sufrir. Si sospechas que una persona está sufriendo un ictus, haz estas tres pruebas:

  • Sonreír. Si la personas está sufriendo un ictus, puede resultarle difícil debido a que la boca suele torcerse y puede ser difícil hacer el gesto de sonreír.
  • Levantar los brazos. Al sufrir el ictus, uno de los dos brazos puede quedar como paralizado o con la sensación de que pesa mucho.
  • Repetir una frase. Pídele que te repita una frase corta y muy fácil, por ejemplo: "Hoy hace sol". Si está sufriendo una isquemia cerebral, la persona afectada puede tener problemas para comprender lo que se le dice o para articular palabras y hacerse entender.

Si crees que es ictus, llama al 112 para que la atiendan con urgencia.

Y, como siempre, lo importante es incidir en la prevención.



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