La dolce vita

Carmela Díaz

La dolce vita

Soy un espíritu libre que espera retirarse en un destino tropical. Entretanto disfruto de la mejor gastronomía y practico el travelling compulsivo para compartir mis experiencias con vosotras. Entre bocado y bocado escribo novelas (la última es "Tú llevas su nombre) y reportajes sobre destinos, gastro, lujo y tendencias en los principales medios. Dirijo Sheridan Comunicación.

¡Nos vamos de ruta!

La ruta más cool en Málaga esta temporada

¿Estás pensando en visitar Málaga? Estos son los mejores sitios que debes visitar sin duda alguna.

Málaga

Actualizado a

Una de las ciudades que ha evolucionado con más fuerza en los últimos años ha sido Málaga. Y, además… ¡lo tiene todo! Un clima fabuloso, estupendas playas, gastronomía variada, museos, compras, un bonito casco histórico… Por eso te recomendamos una escapada a la capital de la Costa del Sol, no solamente durante estas cálidas semanas de verano, sino hasta bien entrado el otoño.

Los imprescindibles

Si es tu primera vez en la ciudad, tienes que visitar la Alcazaba y el teatro romano; el castillo de Gibralfaro para recrearte con sus vistas; el museo Picasso, un clásico para conocer a un maestro universal; la catedral de la Encarnación o “Manquita”, que así la conocen los lugareños; hacer shopping en la calle Larios y tapear después en las tabernas de las calles colindantes; bañarte en la playa de la Malagueta; conocer el colorido centro Pompidou; acercarte a un chiringuito para disfrutar de un espeto recién hecho; pasear al atardecer por el paseo del Palmeral y el puerto, frente al mar, en su Muelle 1 que está increíble, muy animado y repleto de tiendas, terrazas, heladerías, restaurantes… Allí no dejes de fotografiar uno de los iconos de la ciudad, La Farola, un faro con más de dos siglos de antigüedad.

Centro Pompidou

¿Dónde nos alojamos?

Apunta bien, porque conocemos el hotel recién llegado al panorama malagueño: el nuevo Only You, erigido en el legendario edificio de La Equitativa y con la mejor ubicación posible, a pocos pasos de la calle Larios y del puerto malagueño.

balneario baños del CARMEN

¿La sorpresa? Su oferta gastronómica es una delicia. Lolita, en la azotea, es un pool bar perfecto para tomar cócteles al atardecer, mientras cae el sol y el juego de luces del ocaso colorea el cielo. Aquí también puedes picar algo informal, como la ensaladilla rusa de gamba blanca o los buñuelos líquidos de queso payoyo con manzana asada (para comerse un millón…). Pero su auténtica joya es Lola, un espacio situado en la séptima planta con vistas de 360º a prácticamente toda la ciudad, incluido el casco histórico, el puerto y el horizonte mediterráneo. Una gozada, tanto para visitantes como malagueños, y no solo por las panorámicas: la propuesta culinaria, dirigida por el chef andaluz Pedro Hervás, es de altura. Basada en una cocina de mercado y con gran protagonismo del horno de carbón, lo mejor es cómo trabaja el producto de proximidad y el respeto a su esencia. En su carta está todo rico, pero son imprescindibles estos tres platazos: el carpaccio de atún rojo con yema curada y AOVE; el rapito a la parrilla con su bilbaína y una fideuá con mucha personalidad.

  • Atención a la torrija de croissant porque está creando adicción en la ciudad. ¿El ticket medio? Unos 50 euros por comensal.
restaurante Lola

Para quedar con amigos y comer bien

Nada más cruzar el lobby del Only You se encuentra Carmen, con dos espacios bien diferenciados: una barra espectacular con banquetas altas, y un amplio salón con cristaleras y vistas a la calle Larios. El espacio es elegante, amplio y acogedor, de los que invitan a quedarse. Con concepto de cocina “non stop” ofrece una propuesta gastronómica de alta taberna. Los clásicos andaluces no faltan y es un sitio perfecto para tomar el aperitivo, comer, compartir raciones y tapear por 30 euros o menos por personal. ¿Qué pedir? Intenta probar de todo un poco, porque la carta es amplia, acertada y las ejecuciones muy buenas: como los huevos rellenos con mahonesa casera; la ensaladilla rusa de gambas (buenísima); las cremosas croquetas de jamón; el jugosito pincho de tortilla; los boquerones en vinagre; el tomate con ventresca; la carrillera de ternera glaseada en su jugo o el estupendo steak-tartar. Deja hueco para el postre porque el flan y la tarta de queso merecen la pena. También se pueden desayunar desde los típicos molletes y huevos al gusto, a propuestas healthy como el bol de açai con granola casera o la tostada de aguacate con tomate asado y huevo a baja temperatura.

restaurante CARMEN

Sobre la arena de la Malagueta

Si te gusta comer junto al mar sin complicaciones, Tropicana es tu sitio. Es un chiringuito sencillo situado al principio de la playa de la Malagueta. Cuenta con barra para tapear, restaurante interior, terraza sobre la arena de la playa (reserva aquí si quedan mesas libres), así como tumbonas y camas balinesas durante los meses estivales. Sus especialidades son el pescaíto frito (chipirones, calamares, boquerones al limón, adobo…); los pescados a las brasas; o los distintos tipos de arroz. Los precios son moderados.

Tropicana

Atardecer sobre el mar

Es uno de mis rincones favoritos de la ciudad: el balneario de la playa de Los Baños del Carmen. Tiene una arquitectura con mucho encanto y su ubicación a ras del mar lo convierten en un lugar muy especial. Antaño fue lo que su nombre indica, un balneario de moda. Hoy permanece el restaurante, perfecto para visitarlo durante el ocaso o para comer junto a las olas.

pescaíto frito

El clásico atemporal

Forma parte de la esencia malagueña. Por eso tienes que dejarte caer por El Pimpi. Con su casi medio siglo de historia, por sus salones han pasado celebridades nacionales e internacionales y, tras sus muros, se han celebrado todo tipo de eventos vinculados a la vida social de la zona. Su terraza siempre está animada; aquí se viene a disfrutar de su bodega, del gazpacho con tomates de Coín; sus frituras, adobo y boquerones al limón; y otros platos tradicionales como las croquetas de puchero o los huevos rotos con puntillitas.

El Pimpi

No solo pescaíto

En La Cabrera se encuentra una gran carne argentina, variedad de vinos y una selección de guarniciones, especialmente elaboradas para cada plato y servidas en pequeñas cazuelas. No se trata de una parrilla más, sino de un asador de culto, posiblemente de los mejores de la zona. La intención es que los comensales puedan vivir una experiencia única alrededor de la carne. Los porteños se identifican y los españoles quedan encantados.

Cena bajo arcos

Balausta es un restaurante precioso, muy recomendable para una velada especial. Además, en esta casa cuidan mucho el producto local de temporada y la materia prima de calidad que son tratados con técnicas tradicionales, pero sin olvidar algunos guiños contemporáneos en las recetas. José Carlos García, el único chef Estrella Michelin en Málaga, junto con Marcos Granados como jefe de cocina, preparan una propuesta gastronómica que se nutre de las culturas que han dejado aquí su poso.

Restaurante Balausta

La excursión gastro

Hay que desplazarse hasta Fuengirola, pero el paseo merecerá la pena para conocer un templo del pescado y el marisco. A Los Marinos Jose se viene a disfrutar. José Sánchez y su familia dirigen este establecimiento desde hace tres décadas; son propietarios de un barco con el que pescan cada mañana, por lo que el producto llega directamente del mar a la cocina. Camarones, coquinas, boquerones, erizos, bogavante, carabineros, gamba roja, ostras, cigalas XXL… Sus elaboraciones están ideadas para no enmascarar texturas ni sabores. Atención al sashimi de salmonete, los huevos con langosta, la degustación de huevas en salazón y el punto extraordinario de las frituras.

Los Marina José

Un obrador como los de antes

Si te apasionan los panes y los dulces caseros, El Mastrén te encantará. Todos los ingredientes que utilizan proceden de la agricultura ecológica. Empiezan cada día refrescando la masa madre, la dejan reposar durante horas, utilizan harinas de máxima calidad molidas a la piedra, y dan forma a cada pieza manualmente sobre telas de lino. Por la mañana cuecen en horno de leña hasta obtener el punto perfecto: corteza dorada y crujiente, y miga jugosa para sus barras rústicas, hogazas, pan de centeno, trigo, espelta, semillas, pasa y nueces…

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