Te pongo en situación: Estás con tu grupo de amigos y, de repente, tu pareja te dice algo que te hace perder el control sin razón aparente, o te hace reaccionar de manera exagerada o desproporcionada, mientras que el resto de personas no entiende por qué estás tan molesta o enfadada, y luego, te preguntas por qué sus palabras te afectaron tanto. ¿Te suena esta historia?

Si esto te está resultando familiar o te pasa a menudo, siento decirte que puede que estés siendo víctima de un fenómeno psicológico conocido como el "silbato de perro", una técnica sutil y peligrosa que utiliza un narcisista manipulador y que puede hacerte sentir como una "loca".

Pero, ¿qué es exactamente? ¿Cómo puedes saber si estás siendo víctima del "silbato de perro"? Te cuento todo sobre esto y te doy ejemplos de situaciones en las que puede que te sientas reflejada para que te libres ya mismo de esa persona.

Primero te voy a contar qué es el "silbato de perro"

¿Te has preguntado alguna vez por qué reaccionas de manera tan intensa ante ciertas palabras o acciones de tu pareja o alguien muy cercano, mientras que otras personas no parecen afectadas? Pues hay una razón para ello, y no se trata de tu falta de control o de tu personalidad, sino de que esa persona está utilizando la técnica de manipulación "silbato de perro" para controlarte y hacerte sentir insegura e inestable

La psicóloga Deborah Murcia explica que "el 'silbato de perro' implica el uso de una palabra o acción que desencadena una respuesta emocional en la víctima, pero que pasa desapercibida para los demás. Esto crea una dinámica en la que la víctima se ve atrapada en un papel de "verdugo" mientras el manipulador se presenta como inocente. Sabe que te va a hacer explotar delante de la gente que solo tú y él conocéis, para que reacciones mal y quedes como una loca".

Para que lo entiendas mejor, es como si esa persona utilizara una palabra o acción específica que para los demás pasa desapercibida pero que sabe que a ti te cabrea y te desatará una fuerte reacción, consiguiendo que actúes como él quiere. Como resultado, él queda como "la víctima" ante los demás, mientras que tú te ves obligada a enfrentar el conflicto sin comprender realmente lo que lo desencadenó.

Y encima, te encuentras sintiéndote culpable e incluso avergonzada por tu reacción. Sin embargo, no puedes identificar una razón clara para esos sentimientos. ¿Por qué te sientes así cuando sabes que no hiciste nada malo? Más claro que el agua: porque estás siendo manipulada.

Segundo (y muy importante): saber cómo te afecta esto

Esta técnica es muy difícil de detectar, ya que la persona manipuladora conoce muy bien tus puntos débiles y se asegura de que solo tú y ella conozcáis la palabra o la acción que desencadena esa reacción aunque estéis en público. Pero, ¿cómo te afecta?

Alina Blazquez, MSPC Master of Science in Professional Counseling (USA) y especialista en relaciones psicopáticas y narcisistas, explica que la persona narcisista empieza a decir o hacer determinadas cosas que sabe que están dirigidas a ti para que reacciones mal. Como consecuencia, él queda como una persona inocente y tú pasas a ser la abusadora o manipuladora ante los ojos de los demás.

Además, a nivel interno, las consecuencias pueden ser profundas y duraderas, afectando tu bienestar emocional, mental e incluso físico. Y es que, esta forma de manipulación no solo distorsiona tus relaciones sociales, haciendo que puedas perder amistades, sino que también mina tu autoestima y confianza en ti misma, haciendo que te cuestiones tu propia cordura o percepción de la realidad.

Todo esto puede hacer que te resulte difícil confiar en los demás y establecer vínculos saludables; incluso pierdas tu identidad y autonomía. ¿Por qué? Porque sin ser del todo consciente, te encuentras adaptando constantemente tu comportamiento y opiniones para evitar conflictos o desencadenar la manipulación cuando estáis en grupo.

manipulacion silbato de perro
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Hora de abrir los ojos y saber si estás siendo tú la verdadera víctima

Aunque todo lo que has leído hasta aquí puede que te haya abierto un poco los ojos, ha llegado el momento de que sepas realmente si alguien te está haciendo el "silbato de perro" y en este juego psicológico estás siendo tú la única víctima, y no él.

Por ejemplo, como argumenta el equipo de psicólogos Erandio, puede estar usando la técnica diciéndote cosas que te molestan al oído cuando los demás no estén mirando, incluso puede que te envíe cosas por WhatsApp estando o no presente mientras aprovecha para "ir al baño" y así, a ojos de los demás, ser tú la que detone mientras él pasa totalmente desapercibido.

También puede que, durante esa reunión social, te haga comentarios sarcásticos o críticos "de broma" que sabe que te desencadenarán una respuesta emocional. Aunque pueden parecer inofensivos para los demás, tú te sientes humillada y menospreciada frente a tus amigos.

¿Y no te ha pasado en alguna ocasión que ha sacado un tema sensible para ti, aunque supiera que no querías contárselo a los demás? Por ejemplo, acabas de pasar una mala racha personal y familiar, y en lugar de limitarse a ser un asunto íntimo entre vosotros, lo menciona delante del resto con el objetivo de que reacciones mal. A pesar de ser consciente de que no te ha hecho ninguna gracia, continúa discutiendo sobre el tema, haciendo que tu comportamiento quede como irracional o exagerado frente a los demás.

silbato de perro como afecta
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Último paso: ¡huye de ahí!

Si sospechas que estás siendo víctima de la técnica del "silbato de perro" o de cualquier otra táctica de manipulación, es importante tomar medidas para protegerte emocionalmente y poner fin a la manipulación, como explica el Dr. Oriol Lugo Real en su libro 'Corta por lo sano' (Ed. RBA). Si ya lo has reconocido, toma conciencia y no te sientas avergonzada o culpable por tu reacción, ya que lo está provocando él.

También es importante que hables con alguien de confianza sobre lo que está pasando, ya que te puede ayudar a ver las cosas desde una perspectiva diferente y a encontrar formas de protegerte de la manipulación.

Puedes darle una última oportunidad si crees que puede tener solución estableciendo límites claros, aunque te adelanto que es algo que nunca deberías aceptar en una relación. Dile claramente que no te gusta lo que está haciendo y que quieres que pare. Si continúa hacíendolo, mi recomendación es esta: distánciate de él y corta por completo el vínculo.