Si ordenar el armario y mantenerlo así día tras día es todo un reto, la cosa sube de nivel cuando hablamos de prendas con alguna peculiaridad. Esto sucedería, por ejemplo, a la hora de colgar vestidos largos cuando tienes poco espacio, o blusas de seda que tienden a resbalarse de las perchas. Ahora que coincide con el cambio de temporada, también nos enfrentamos al dilema de cómo guardar los abrigos de invierno en perfectas condiciones.

No sería la primera vez que, a comienzos del otoño, te dispones a coger un abrigo y compruebas con horror que está sucio, huele a cerrado o incluso tiene manchas de humedad. Para que no te pase nunca, o no te vuelva a pasar si te has visto con anterioridad en esta situación, te contamos cómo guardar los abrigos de invierno fácilmente.

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Paula Seiton

Primer paso: guardarlos limpios

Aunque tengamos buena voluntad, hay veces que por uno u otro motivo, no hemos revisado bien los abrigos antes de guardarlos. Te recomendamos que no tengas prisas y te tomes tu tiempo para revisarlos; así, cuando vayas a utilizarlos estarán impecables. Revisa y vacía los bolsillos, comprueba que los botones están bien asegurados y los bajos bien cosidos.

Antes de guardarlos deberás cepillarlos adecuadamente y comprobar que no tienen manchas. En ese caso llévalos a la tintorería, comprueba que han quedado limpios, y guárdalos colgados en sus fundas protectoras tal cual te los dan. De esta manera estarán a salvo del polvo o posibles bichitos. 

¿Conoces el truco del amoniaco?

Pues te confieso que yo no lo conocía pero ya lo he puesto en práctica. Solo tienes que seguir las instrucciones de @organizando.asesoria. ¡Es muy fácil!

  • Paso 1. En un recipiente pon agua y amoniaco jabonoso.
  • Paso 2. Moja una bayeta limpia en esta mezcla. Escurre muy bien y pásala por toda la prenda.
  • Paso 3. Imprescindible dejar que se seque completamente en un lugar bien ventilado.
  • Paso 4. Por último, guárdalo en una funda protectora para abrigos que sea suficientemente amplia para evitar que coja mala forma o se arrugue.

El toque final: las perchas y el buen olor

Te hablamos ahora de dos detalles que pueden pasar desapercibidos, pero que tienen más importancia de la que parece a la hora de guardar tus abrigos. Nos referimos sobre todo a la elección de las perchas. La mayoría de abrigos cuentan con hombreras que se adaptan al cuerpo, y de ahí que lo interesante sea proporcionarles unas perchas similares para que mantengan su buena forma.

Otro aspecto es el tema del olor. Siempre es agradable abrir el armario y percibir olor a lavanda, a cítricos o jazmín. No te costará encontrar saquitos de olor y otro tipo de ambientadores que también puedes colgar. Eso sí, te recomendamos que no toquen ni las fundas ni ninguna otra prenda para evitar posibles manchas.

Si vives en una zona húmeda, también te vendrá bien poner en el armario las llamadas "bolas secas" que ahora también puedes encontrar en formato percha. Estos dispositivos van recogiendo la humedad poco a poco manteniendo a salvo tus prendas.