¡Bye, bye!

8 razones inesperadas por las que te cuesta perder peso

Por mucho que lo intentes hay kilos que parecen resistirse a desaparecer y no consigues llegar al peso en el que te sientes bien. ¿Qué es lo que está fallando? Te contamos cuáles son los "frenos" más habituales y cómo sortearlos para "desencallar" estos kilos resistentes

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Carme del Vado

Redactora Jefe de CLARA.

Actualizado a

¿Encadenas dietas? Puede que eso te impida adelgazar

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¿Encadenas dietas? Puede que eso te impida adelgazar

Tenemos tan normalizado comer mal, que a comer bien se le llama dieta”. Esta frase de la nutricionista Blanca García-Orea Haro (@blancanutri) ilustra bastante bien lo que sucede en muchos casos: se hace una dieta, se pierde peso y se vuelve “a la normalidad”, es decir, a comer mal. Puede que sea porque la dieta esté mal diseñada o porque no se ha conseguido implantar unos hábitos sanos de comida.

Cuantas más dietas hemos realizado sin conseguir mantener el peso luego, sino recuperando el perdido y sumándole algún que otro kilo de más, peor reacciona nuestro cuerpo a una nueva dieta. La consecuencia directa del efecto rebote es que cada vez que tratamos de comer menos, nuestro metabolismo se ralentiza porque ya sabe que le vamos a hacer “pasar hambre”.  Si el metabolismo se ha ralentizado hay que seguir una dieta de adelgazamiento sana e intensificar el deporte. Y una vez en el peso correcto, hacer un mantenimiento, continuar con los buenos hábitos, y no volver a “comer mal”.

SI VAS MUCHO AL GYM, TAL VEZ COMAS DE MÁS

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SI VAS MUCHO AL GYM, TAL VEZ COMAS DE MÁS

Sobrevaloramos (mucho) lo que “quemamos” con el ejercicio físico. Cuando hacemos deporte, solemos pensar que hemos quemado entre un 300% y un 400% más de calorías de las que realmente hemos quemado.

Piensa que el ejercicio es un apoyo a la dieta, pero lo importante es que te ciñas a las pautas que tienes marcadas; y no por entrenar más digas eso tan común de “me lo merezco” y comas algo que no forma parte de esta alimentación o tomes más cantidad de lo que sí tienes incluido.

PUEDE QUE EL PROBLEMA SEA QUE CUENTAS CALORÍAS...

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PUEDE QUE EL PROBLEMA SEA QUE CUENTAS CALORÍAS...

Sí, para adelgazar hay que tomar menos calorías, pero... importa de dónde provienen estas calorías. No son lo mismo las de un pastel que las de unos frutos secos, aunque ambos sean calóricos. Una alimentación en la que predominen la bollería –como el pastel– y los precocinados y ultraprocesados puede tener un exceso de azúcar. Y este provoca que se dispare la glucosa en sangre al tomarlo. El cuerpo reacciona liberando insulina, una hormona para regular la glucosa en sangre, pero el esfuerzo de la insulina por normalizar sus niveles hace que, al poco rato, estos bajen en picado, lo que nos puede llevar a querer consumir más dulce

¿Y SI LA CAUSA ES TU TIROIDES?

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¿Y SI LA CAUSA ES TU TIROIDES?

La tiroides es la glándula que regula el metabolismo. Si se descompensa y segrega menos hormonas de las necesarias, podemos ganar peso o no perderlo a pesar de hacer dieta. Por eso, si además de estancarte al adelgazar, te sientes cansada, irritable, estreñida, con sensación de frío... pide a tu médico que te haga una analítica para ver cómo están tus niveles hormonales.

Las variaciones del ciclo. Hay otras hormonas que también nos influyen. Por ejemplo, antes de la menstruación se produce un incremento de la hormona progesterona y un descenso de la concentración de azúcar en sangre, por lo que suelen apetecer los alimentos ricos en azúcares, lo que puede llevarnos a picotear más de lo que creemos e impedir que perdamos peso. En estos casos, tomar una onza de chocolate negro nos puede quitar esa apetencia sin desequilibrar la báscula.

SI SIENTES ANSIEDAD, TRISTEZA, DUERMES MAL...

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SI SIENTES ANSIEDAD, TRISTEZA, DUERMES MAL...

Cuando nos sentimos mal anímicamente por estar estresadas, dormir poco, etc., la comida actúa como un “calmante”. Y reaccionamos comiendo aquello que sabemos que nos conforta, ya sea un trozo de pizza, un dulce... nunca es un plato de brócoli. No es solo el reflejo adquirido desde la infancia, cuando nos daban un caramelo para consolarnos o para premiarnos. Es que el estrés hace que se libere cortisol y para contrarrestar el efecto de esta hormona que nos provoca malestar, el cuerpo nos pide dopamina, que se estimula con los alimentos dulces y grasos.

  • Si sabes qué causa tu estrés o insomnio, procura ponerle remedio, y busca relajarte con el método que mejor te funcione: meditación, yoga, bailar, cantar...
¿Qué medicación estás tomando?

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¿Qué medicación estás tomando?

Hay medicaciones que se toman durante un cierto tiempo que pueden influir en la pérdida de peso. Entre estos fármacos están los corticoides, antidepresivos, ansiolíticos, antihipertensivos, para tratar la alergia, la migraña...

Si crees que la medicación que tomas puede influir en tu peso, habla con tu doctor para valorar si hay algún fármaco alternativo o si puede ayudarte de otro modo. Lo que no hay que hacer nunca es dejar o variar la medicación sin consultar con el médico. En caso de que no haya alternativa, un profesional debe valorar cómo debe ser tu alimentación y también el ejercicio que puedes hacer.

Tu mente se resiste a los cambios

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Tu mente se resiste a los cambios

A nuestro cerebro no le gustan los cambios, por ello, cuando nos ponemos a dieta, caemos a veces en los mismos errores una y otra vez. Por eso, es habitual que si empezamos de nuevo una dieta y al tercer día cometemos una transgresión, tendamos a desanimarnos y pensemos en tirar la toalla. Perdónate: las recaídas forman parte del proceso de cambio. No te desanimes y sigue adelante. Aunque se resista al cambio, el cerebro tiene una gran plasticidad, por lo que no debes desanimarte, ya que puedes modificar tus hábitos alimenticios y reeducar algunas costumbres.

No introduzcas solo cambios en la alimentación. Rómpele las reglas y oblígalo a hacer cosas nuevas (comer con la mano izquierda si eres diestra o cambiar la ruta que haces cada día). Obligarás a tu cerebro a abrir nuevas rutas neuronales y dejará de repetir siempre lo mismo, y así te será más fácil adoptar buenos hábitos de alimentación.

¿Y SI TE TOMAS UN DESCANSO?

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¿Y SI TE TOMAS UN DESCANSO?

No se trata de dejar de comer bien, sino de dejar de tomar menos calorías durante unos días para estimular la pérdida de peso. “Se ha observado que alternar períodos de déficit calórico de diez-doce días con tres días de descanso durante tres o cuatro ciclos conlleva una pérdida de peso y grasa similar a hacerlo sin descansos, pero atenuando las reducciones de gasto energético”, es decir, sin ralentizar el metabolismo. Es lo que propone Carlos Ríos en su libro Pierde grasa con comida real.

¿Cómo hacerlo? Ríos plantea “volver a comer comida real sin el control que exige un período de pérdida de grasa sobre las cantidades”. Es decir, que debes seguir comiendo de forma saludable, sin lanzarte a comer dulces, ultraprocesados y comida (o bebida) pobre en nutrientes, pero no debes tener en cuenta las cantidades de la comida sana que tomas. Porque cuando estamos siguiendo una alimentación para perder peso sí debemos tomar cantidades medidas de alimentos como los frutos secos o el chocolate negro, que son muy beneficiosos pero también muy calóricos.

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