Poemas de amor

Los 50 poemas de amor más bonitos para dedicar

Estos preciosos poemas de amor son todo lo que necesitas para expresar tu amor a esa persona tan especial. Cualquiera de ellos servirá como dedicatoria para tu ser más amado.

Poema de amor
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celia perez leon
Celia Pérez León

Redactora especializada en lifestyle, literatura y cultura.

Actualizado a

El amor nos vuelve completamente locos, así que si te has enamorado perdidamente de alguien, seguro que te has preguntado que poemas puedes dedicarles. Los mejores poemas de amor, sean cortos o largos, que puedes enviar a esa persona, son aquellos que parecen representar tus emociones a la perfección.

No es fácil conseguirlo, pero hoy queremos ayudarte a conseguirlo. Es por eso que hemos recogido los 50 poemas de amor más bonitos que puedes dedicar en español. Seguro que encuentras uno que te haga suspirar tanto como esa persona.

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¿Cuáles son los poemas más románticos?

Los poemas más románticos son aquellos que tratan al amor con el centro del universo, porque aunque sabemos que las relaciones saludables no deben ser así, es un sentimiento que ha sentido todo aquel que alguna vez se ha enamorado.

Un buen ejemplo de este tipo de poemas es Contigo, de Luis Cernuda.

¿Cuál es el poema de amor más hermoso?

Es difícil decidir cuál es el poema de amor más hermoso, porque hay infinitas opciones. Si tuviéramos que destacar uno, sin embargo, podría ser Amor eterno, de Gustavo AdolfoBécquer, que no por nada ocupa el primer puesto en este recopilatorio.

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¿Cuáles son los 10 mejores poemas?

Al igual que en el caso anterior, es muy complicado elegir solo 10 poemas de amor que puedan contarse entre los mejores. Hay algunos que, no obstante, no podrían faltar en una lista como esta:

  • Amor eterno de Gustavo Adolfo Bécquer.
  • Soneto de la dulce queja de Federico García Lorca.
  • Arde en tus ojos de Antonio Machado.
  • Yo no quiero morirme sin saber tu boca de Elsa López.
  • Amo, amas de Rubén Darío.
  • Soneto para empezar un amor de Manuel Alcántare.
  • Te quiero de Julia de Burgos.
  • Dame la mano de Gabriela Mistral.
  • En el árbol de mi pecho de Gloria Fuertes.
  • Amor constante más allá de la muerte de Francisco de Quevedo.
La mujer rana
Gloria Fuertes

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‘Amor eterno’ de Gustavo Adolfo Bécquer

Empezamos este recopilatorio dedicado al amor con este precioso poema. Gustavo Adolfo Bécquer (1836 - 1870), que fue el máximo exponente de la litera romántica, dedicó no pocos textos al tema del amor, que, como podemos apreciar, tan bien maneja.

Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.

¡Todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.

 

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‘Soneto de la dulce queja’ de Federico García Lorca

Federico García Lorca (1898 - 1936), poeta andaluz y representante de la generación del 27, escribió mucho sobre el amor, viviendo en una época en la que su sentir estaba prohibido. Este precioso soneto refleja el miedo y la ansiedad que sobrecogen al enamorado ante la posibilidad de perder a la persona amada.

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

Un globo

‘Arde en tus ojos’ de Antonio Machado

Este poeta andaluz fue el representante más joven de la conocida como generación del 98. En este bello poema de Antonio Machado (1875 - 1939) descubrimos el amor a través de los ojos, que se dice, son el espejo del alma.

Arde en tus ojos un misterio, virgen
esquiva y compañera.
No sé si es odio o es amor la lumbre
inagotable de tu aliaba negra.

Conmigo irás mientras proyecte sombra
mi cuerpo y quede a mi sandalia arena.
-¿Eres la sed o el agua en mi camino?-
Dime, virgen esquiva y compañera.

 

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‘El amenazado’ de Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges (1899 - 1986) es uno de los poetas más reconocidos de la literatura Argentina. Fue precursor de movimientos como la literatura filosófica o la literatura fantástica, y nos dejó poemas tan bellos como el que leemos a continuación.

Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

‘Qué será ser tú’ de Ana Rossetti

Ana Rossetti (1950) incluye en su poemario, Punto Umbrío, este precioso poema en el que nos invita a reflexionar sobre cómo nuestro ser amado recibe nuestro amor. Sin duda querrás dedicarselo a esa persona tan especial en la que estás pensando.

Qué será ser tú.
Este es el enigma, la atracción sobrecogedora
de conocer, el irresistible afán de echar el ancla
en ti, de poseerte.

Qué será la perplejidad de ser tú.
Qué, el misterio, la dolencia de ser tú y saber.
Qué, el estupor de ser tú, verdaderamente tú y,

con tus ojos, verme.

Qué será percibir que yo te ame.
Qué será, siendo tú, oírmelo decir.
Qué, entonces, sentir lo que sentirías tú.

‘De qué callada manera’ de Nicolás Guillén

Poeta vanguardista y cubano, Nicolás Guillén (1902 - 1989) expresa en este bello poema, con sencillez y sutiliza, la forma en la que surge el amor de manera inadvertida. Es muy probable que, si alguna vez te has enamorado, te sientas identificada en sus palabras.

¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera !
¡Yo, muriendo!

Y de qué modo sutil
me derramo en la camisa
todas las flores de abril
¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
¡No soy tanto!

En cambio, ¡Qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!
De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera
¡Yo, muriendo!

Parejas

‘Amor es’ de Dulce María Loynaz

Dulce María Loynaz (1902 - 1997) fue una de las más reputadas escritoras cubanas del siglo XX, y se la considera una de las principales figuras de la literatura cubana y universal. No en vano, la autora fue galardonada con el Premio Miguel de Cervantes de 1992. En este, uno de sus más conocidos poemas, descubrimos el amor de una forma única y especial.

Amar la gracia delicada
del cisne azul y de la rosa rosa;
amar la luz del alba
y la de las estrellas que se abren
y la de las sonrisas que se alargan…
Amar la plenitud del árbol,
amar la música del agua
y la dulzura de la fruta
y la dulzura de las almas dulces….
Amar lo amable, no es amor:

Amor es ponerse de almohada
para el cansancio de cada día;
es ponerse de sol vivo
en el ansia de la semilla ciega
que perdió el rumbo de la luz,
aprisionada por su tierra,
vencida por su misma tierra…

Amor es desenredar marañas
de caminos en la tiniebla:
¡Amor es ser camino y ser escala!
Amor es este amar lo que nos duele,
lo que nos sangra bien adentro…

Es entrarse en la entraña de la noche
y adivinarle la estrella en germen…
¡La esperanza de la estrella!…

Amor es amar desde la raíz negra.
Amor es perdonar;
y lo que es más que perdonar,
es comprender…
Amor es apretarse a la cruz,
y clavarse a la cruz,
y morir y resucitar …

¡Amor es resucitar!

Soneto XXIX

‘Amor tardío’ de José Ángel Buesa

Representante del neorromanticismo, José Ángel Buesa (1910 - 1982) es uno de los autores más reputados de la literatura cubana. El prolífico autor comenzó a escribir sus primeros versos la pronta edad de 7 años, y nos regaló algunas piezas tan especiales como esta que puedes leer a continuación.

Tardíamente, en el jardín sombrío,
tardíamente entró una mariposa,
transfigurando en alba milagrosa
el deprimente anochecer de estío.

Y, sedienta de miel y de rocío,
tardíamente en el rosal se posa,
pues ya se deshojó la última rosa
con la primera ráfaga de frío.

Y yo, que voy andando hacia el poniente,
siento llegar maravillosamente,
como esa mariposa, una ilusión;

pero en mi otoño de melancolía,
mariposa de amor, al fin del día,
qué tarde llegas a mi corazón…

Ofrenda

‘Bajo tu clara sombra’ de Octavio Paz

Ganador del Premio Nobel de la Literatura en 1990 y del Premio Cervantes en 1981, Octavio Paz (1914 - 1998), autor mexicano, es considerado uno de los poetas más grandes de todos los tiempos. Uno de sus poemas más reconocidos es este que leerás a continuación, en la que observamos el punto de vista más carnal y corporeo del amor.

Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;
la luz de unos cabellos
que no apaciguan nunca
la sombra de mi tacto;
una garganta, un vientre que amanece
como el mar que se enciende
cuando toca la frente de la aurora;
unos tobillos, puentes del verano;
unos muslos nocturnos que se hunden
en la música verde de la tarde;
un pecho que se alza
y arrasa las espumas;
un cuello, sólo un cuello,
unas manos tan sólo,
unas palabras lentas que descienden
como arena caída en otra arena….
Esto que se me escapa,
agua y delicia obscura,
mar naciendo o muriendo;
estos labios y dientes,
estos ojos hambrientos,
me desnudan de mí
y su furiosa gracia me levanta
hasta los quietos cielos
donde vibra el instante;
la cima de los besos,
la plenitud del mundo y de sus formas.

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‘Desparramadas’ de Gioconda Belli

Gioconda Belli (1948), poeta escritora nicaragüense, incluye este bello poema en su antología El ojo de la mujer, publicado en 1991. Entre los temas más habituales de la autora se encuentra el cuerpo y la sexualidad femenina, como se hace latente en estos sutiles versos.

Estaban allí,
desparramadas,
las flores del árbol grande
que no sé cómo se llama
y que florece rosado en las tardes,
esas tardes hermosas
en que tu recuerdo
es una sola corriente que vibra en mi sangre,
como esas flores vibran sobre el pavimento,
vuelan sobre los techos de las casas,
se enredan en el pelo de aquella vieja caminando despacio,
o en aquella fuente, mi amor
o en aquella fuente…

Corazón

‘Soneto para empezar un amor’ de Manuel Alcántara

Manuel Alcántara (1928 - 2019) es uno de los autores pertenecientes a la conocida como generación del 50 en España. Además de poeta, fue periodista, llegando a publicar al menos un artículo diario en diversos periódicos nacionales durante más de sesenta años. Uno de los poemas que nos dejó fue este tan precioso sobre el amor, en el que nos explica cómo empezar a amar.

Ocurre que el olvido, antes de serlo,
fue grande amor, dorado cataclismo;
muchacha en el umbral de mi egoísmo,
¿qué va a pasar? mejor es no saberlo.

Muchacha con amor, ¿dónde ponerlo?
Amar son cercanías de uno mismo.
Como siempre, rodando en el abismo,
se irá el amor, sin verlo ni beberlo.

Tumbarse a ver qué pasa, eso es lo mío;
cumpliendo años irás en mi memoria,
viviendo para ayer, como una brasa,

porque no llegará la sangre al río,
porque un día seremos sólo historia
y lo de uno es tumbarse a ver qué pasa.

En ti

‘Esto es amor’ de Lope de Vega

Sin duda, Félix Lope de Vega (1562 - 1635) es uno de los poetas y dramaturgos más relevantes del Siglo de Oro español, y probablemente uno de los autores españoles más conocidos del mundo. En esta preciosa composición nos cuenta cómo se siente ante el amor.

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

‘Yo no quiero morirme sin saber de tu boca’ de Elsa López

Elsa López (1943) es, posiblemente, una de las escritoras más importantes de nuestra era. Nacida en Guinea española, esta autora se especializa en poesía y consigue transmitir en sus versos emociones tan vívidas como las que podrás leer a continuación, que nos llevan a pensar cómo nos sentiríamos sin haber podido estar junto al ser amado.

Yo no quiero morirme sin saber de tu boca.
Yo no quiero morirme con el alma perpleja
sabiéndote distinto, perdido en otras playas.

Yo no quiero morirme con este desconsuelo
por el arco infinito de esa cúpula triste
donde habitan tus sueños al sol de mediodía.

Yo no quiero morirme sin haberte entregado
las doradas esferas de mi cuerpo,
la piel que me recubre, el temblor que me invade.

Yo no quiero morirme sin que me hayas amado.

El más cariñoso

‘Te quiero’ de Julia de Burgos

Julia de Burgos (1914 - 1953) es una de las poetisas más excelsas que ha dado Puerto Rico a la historia, y una de las figuras literarias más importantes del siglo XX. Además de poeta, la autora estuvo involucrada en política, activismo y feminismo, mostrándose siempre a favor de la independencia de la isla. En esta composición le habla directamente al ser amado, explicando con las palabras más bellas lo que siente por esa persona.

Te quiero...
y me mueves el tiempo de mi vida sin horas.

Te quiero
en los arroyos pálidos que viajan en la noche,
y no termina nunca de conducir estrellas a la mar.

Te quiero
en aquella mañana desprendida del vuelo de los siglos
que huyó su nave blanca hasta el agua sin ondas
donde nadaban tristes, tu voz y mi canción.

Te quiero
en el dolor sin llanto que tanta noche ha recogido el sueño
en le cielo invertido en mis pupilas para mirarte cósmica,
en la voz socavada de mi ruido de siglos derrumbándose.

Te quiero
(grito de noche blanca...)
en el insomnio reflexivo
de donde ha vuelto en pájaros mi espíritu.

Te quiero...
Mi amor se escapa leve de expresiones y rutas,
y va rompiendo sombras y alcanzando tu imagen
desde el punto inocente donde soy yerba y trino.

Táctica y estrategia

‘En la tierra veloz’ de Eugenio Montejo

Ensayista, poeta y figura activa del vanguardismo venezolano, Eugenio Montejo (1938 - 2008) es una de las figuras más mencionadas de la literatura hispanoamericana del siglo XX. En 1998, el autor recibía el Premio Nacional de Literatura de Venezuela, y en 2004 el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo. Uno de sus más bellos poemas de amor es este que leemo a continuación, en el que se hace latente su deseo de amar.

Sólo quise estar vivo para amarte
en la tierra veloz. Aquí, a tu lado,
siguiendo el vuelo de esta esfera que gira
detrás de un sol demasiado remoto.
Sea lo que alcance el tiempo que nos dieron
los dioses o el azar, sea lo que quede
de lumbre en nuestra lámpara indecisa,
mi deseo está aquí, no en otro mundo,
junto a tus manos, tus ojos y tu risa,
junto a los árboles y el viento
que acompañan tu paso por el mundo.
Sea quienquiera que apure las estrellas
y nos haga nacer o desnacer,
sea quienquiera que junte nuestros cuerpos,
aunque no dure nada este relámpago
y la tierra veloz nos borre el sueño.

‘Amo, amas’ de Rubén Darío

Este poema del nicaragüense Rubén Darío (1867 - 1916) forma parte de su poemario Cantos de vida y esperanza, publicado en 1905. El autor se considera el máximo representante del modernismo literario en la lengua española, y además de poeta era escritor, periodista y diplomático. En este poema que podrás leer comprobarás, no solo la destreza de su pluma, sino la intensidad con la que amó el poeta.

Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo obscuro del lodo:
amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.

Y cuando la montaña de la vida
nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
amar la intensidad que es de amor encendida
¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!

 

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‘Agua Mujer’ de Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez (1881 - 1958) es considerado uno de los mejores poetas de la literatura española. En 1956, gana el Premio Nobel de Literatura por el conjunto de su obra, entre la que, sin duda, destaca su lírica en prosa, Platero y yo. Pero ahora nos centraremos en este bello poema de amor, que con pocas palabras expresa un sentimiento intenso.

¿Qué me copiaste en ti,
que cuando falta en mí
la imagen de la cima,
corro a mirarme en ti?

Hombre que mira

Me tienes y soy tuya, de Ángela Figuera Aymerich

Nacida en Bilbao, Ángela Figuera Aymerich (1902 - 1984) se convierte en una de las principales exponentes de la denominada poesía desarraigada de la Primera Generación de Postguerra española. En este poema de amor que vamos a a leer se descubre su amor por alguien, jugando con el concepto de la distancia, tan común en su generación.

Me tienes y soy tuya. Tan cerca uno del otro
como la carne de los huesos.
Tan cerca uno del otro
y, a menudo, ¡tan lejos!…
Tú me dices a veces que me encuentras cerrada,
como de piedra dura, como envuelta en secretos,
impasible, remota… Y tú quisieras tuya
la llave del misterio…
Si no la tiene nadie… No hay llave. Ni yo misma,
¡ni yo misma la tengo!

‘Dame la mano’ de Gabriela Mistral

Esta poetisa, diplomática, profesora y pedagoga chilena recibe el Premio Nobel de Literatura en 1945. Gabriela Mistral (1889 - 1957) se convierte, así, en la primera mujer iberoamericana y la segunda persona latinoamericana en recibir este galardón. En el poema que vas a leer ahora, la autora nos expresa el amor a través de una danza.

Dame la mano y danzaremos;
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más...
El mismo verso cantaremos,
al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.
Te llamas Rosa y yo Esperanza;
pero tu nombre olvidarás,
porque seremos una danza.

 

 

‘Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos’ de Miguel Hernández

Miguel Hernández (1910 - 1942) es considerado uno de los poetas y dramaturgos más importantes de la literatura española del siglo XX. Tradicionalmente, se dice que pertenece a la generación del 36, aunque los expertos afirman que tuvo más proximidad con la generación anterior, es decir, la generación del 27. La composición que leemos de él habla del amor a través de la mirada, tema habitual en la literatura que ya hemos mencionado en otros ejemplos.

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios

intratables espinos a manojos…

No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando nardos y agostando hinojos.

No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.

Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.

Soneto V, de Garcilaso de la Vega

Poeta y militar, Garcilaso de la Vega (1503 - 1536) es uno de los autores más relevantes del Siglo de Oro español y de la literatura hispanoamericana. Es, sin duda, uno de los poetas más famosos de nuestra lengua. Y no sin razón, como se demuestra en la maestría que queda latente en este poema.

Escrito está en mi alma vuestro gesto...
Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escrebistes, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir y por vos muero.

 

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‘Serenata’ de Federico García Lorca

En este precioso poema,Federico García Lorca mezcla dos de sus temas más habituales: la noche y una mujer joven, dando lugar a una de sus más bellas composiciones. La imagen es sencilla, tan solo vemos a una dama que se baña en las orillas de un río, despertando así el amor de los ramos.

Por las orillas del río
se está la noche mojando
y en los pechos de Lolita
se mueren de amor los ramos.

Se mueren de amor los ramos.

La noche canta desnuda
sobre los puentes de marzo.
Lolita lava su cuerpo
con agua salobre y nardos.

Se mueren de amor los ramos.

La noche de anís y plata
relumbra por los tejados.
Plata de arroyos y espejos.
Anís de tus muslos blancos.

Se mueren de amor los ramos.

‘Enséñame’ de Rafael Cadenas

Rafael Cadenas (1930) es un poeta, profesor universitario y ensayista venezolano. El autor ha recibido galardones variopintos, como el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, en 2009, el Premio Sofía de Poesía Iberoamericana, en 2018, o el Premio Cervantes, en 2022. Se convertía, así, en el primer autor venezolano en recibir este último reconocimiento el año pasado. En este poema, tan breve y sencillo, expresa el amor con una claridad asombrosa.

Enséñame,
rehazme
a fondo,
avívame
como quien enciende un fuego.

Amor de tarde

‘Polvos de amor’ de Francisco de Quevedo

No podemos empezar a hablar de poesía o de amor sin mencionar a uno de los poetas más famosos de la lengua española. Francisco de Quevedo (1580 - 1645) tocó el tema del amor no pocas veces en su rica obra, que se considera una de las más importantes del Siglo de Oro español, como se demuestra en este poema.

Amor postrero más allá de la muerte.
Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;
Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,
Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

‘Enigma’ de Amalia Bautista

Amalia Bautista (1962) es una poeta española, Licenciada en Ciencias de la Información de la Universidad Complutense. En el poema que leemos a continuación, la artista nos deja echar un vistazo a su desengaño amoroso.

El primer día que salí contigo
dijiste que era extraño tu trabajo.
Nada más. Sin embargo, yo sentía
que mi piel se rasgaba hecha jirones
cada vez que tus manos me rozaban,
y que tus ojos eran como aceros
que hacían que los míos me dolieran.
En adelante siempre fue lo mismo:
tú te enorgullecías de tu arte,
más sutil y directo cada día,
y yo no comprendía nunca nada.
Ahora lo sé. Conozco ya tu oficio:
lanzador de cuchillos. Has lanzado
contra mi corazón el más certero.

‘En el árbol de mi pecho’ de Gloria Fuertes

Considerada miembro de la conocida como Generación del 50, que es posterior al mivimiento literario de la primera generación de posguerra (mencionado previamente), Gloria Fuertes (1917 - 1998) es una de las poetisas españolas más conocidas de todos los tiempos. En el poema que podemos leer a continuación utiliza la figura de un árbol para hablar del amor, representando el corazón en la imagen de un pájaro escondido.

En el árbol de mi pecho
hay un pájaro encarnado.

Cuando te veo se asusta,
aletea, lanza saltos.

En el árbol de mi pecho
hay un pájaro encarnado.

Cuando te veo se asusta,
¡eres un espantapájaros!

En mi cara redondita

‘Y colgaríamos naranjas en cada nube’ de Ana Istarú

Ana Istarú (1960) incluye en su obra La estación de fiebre y otros amaneceres, publicada en 1991, este precioso poema de amor idealizado. En ella, el hablante lírico nos hace pensar en un estado armónico que mantiene con su amante.

Si yo fuera azúcar
y tú fueras almohada,
si yo fuera pan
y tu amor escarchado en la nevera,
si fuéramos
la ranura blanca
de una puerta que se abre en la oscuridad,
o las luciérnagas que brotan
de las latas de conserva,
si fueras mi bolsillo
y yo un puño de moras recién cortadas,
¡cómo se enredaría la brisa alrededor nuestro
para formar una canción inmensa
de burbujas celestes y amarillas,
enmarcando la extensión antigua de las ventanas!

‘Te amo... ¿Por qué me odias?’ de Rosalía de Castro

–Te amo... ¿Por qué me odias?
–Te odio... ¿Por qué me amas?
Secreto es éste el más triste
y misterioso del alma.

Mas ello es verdad... ¡Verdad
dura y atormentadora!
–Me odias porque te amo;
te amo porque me odias.

‘Intimidad’ de Saramago

José de Sousa Saramago (1922 - 2010) fue un escritor portugués de gran reputación, ganador del Premio Nobel de Literatrua en 1998. Este poema que leemos a continuación, traducido del portuguñes, habla del alma enamorada y la intimidad.

En el corazón de la mina más secreta,
En el interior del fruto más distante,
En la vibración de la nota más discreta,
En la caracola espiral y resonante,
En la capa más densa de pintura,
En la vena que en el cuerpo más nos sonde,
En la palabra que diga más blandura,
En la raíz que más baje, más esconda,
En el silencio más hondo de esta pausa,
Donde la vida se hizo eternidad,
Busco tu mano y descifro la causa
De querer y no creer, final, intimidad.

‘El Intruso’ de Delmira Agustini

Este poema, incluido en El libro Blanco (1907) de Delmira Agustini (1886 - 1914) trata la relación entre el deseo y la dependencia. Su autora fue una poetisa uruguaya y una importante figura del movimiento modernista en el país.

Amor, la noche estaba trágica y sollozante
cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
tu forma fue una mancha de luz y de blancura.

Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
bebieron en mi copa tus labios de frescura,
y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
me encantó tu descaro y adoré tu locura.

¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;
y si tú duermes, duermo como un perro a tus plantas!
¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;

y tiemblo si tu mano toca la cerradura,
y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreció en mi vida tu boca tempranera!

 

‘Amor’ de Pablo Neruda

Pablo Neruda (1904 - 1973) es el autor de este precioso poema dedicado a la mujer, a través del amor. Seguro de que de este poeta y político chileno se te hace más conocido ese aquel famoso Me gusta cuando callas, pero esta composición encierra también una belleza que no podía faltar en esta lista.

Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.
Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.

‘Carta a una desconocida’ de Nicanor Parra

Nicanor Parra (1914 - 2018), poeta chileno, incluye este bello poema en sus Poemas y antipoemas. En él, leemos la forma en la que imagina a su amada en el futuro, hablándole de forma directa.

Cuando pasen los años, cuando pasen
Los años y el aire haya cavado un foso
Entre tu alma y la mía; cuando pasen los años
Y yo solo sea un hombre que amó, un ser que se detuvo
Un instante frente a tus labios,
Un pobre hombre cansado de andar por los jardines,
¿Dónde estarás tú? ¡Dónde
estarás, oh hija de mis besos!

Amor

‘Días y noches te he buscado’ de Vicente Huidobro

No nos alejamos de Chile aún, para conocer un poco de la obra de Vicente Huidobro (1893 - 1948), poeta chileno y máximo exponente del creacionismo. En este poema descubrirás su especial pluma, explorando un tema tan delicado y hermoso como el amor.

Días y noches te he buscado
Sin encontrar el sitio en donde cantas
Te he buscado por el tiempo arriba y por el río abajo
Te has perdido entre las lágrimas
Noches y noches te he buscado
Sin encontrar el sitio en donde lloras
Porque yo sé que estás llorando
Me basta con mirarme en un espejo
Para saber que estás llorando y me has llorado
Sólo tú salvas el llanto
Y de mendigo oscuro
Lo haces rey coronado por tu mano.

‘Bolero’ de Julio Cortázar

No muy lejos de Chile, en Argentina, encontramos a Julio Cortázar (1914 - 1984), aunque debemos avanzar un poco en el tiempo. Este poeta, escritor y profesor argentino es uno de los más reconocidos autores de la literatura hispanoamericana. Las razones quedan claras en este precioso poema que podrás leer a continuación.

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.

Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que solo en la aritmética
el dos nace de uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía
que
mirarte.

Y este fragmento:

La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos

y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a s�� mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.

‘Cúbreme, amor’ de Rafael Alberti

Volvemos a España para descubrir a Rafael Alberti (1902 - 1999). El autor, miembro de la generación del 27, es uno de los mayores exponentes de la conocida como Edad de plata de la literatura española. En este precioso poema de amor nos habla del lado más carnal de la expresión romántica.

Cúbreme, amor, el cielo de la boca
con esa arrebatada espuma extrema,
que es jazmín del que sabe y del que quema,
brotado en punta de coral de roca.

Alóquemelo, amor, su sal, aloca
Tu lancinante aguda flor suprema,
Doblando su furor en la diadema
del mordiente clavel que la desboca.

¡Oh ceñido fluir, amor, oh bello
borbotar temperado de la nieve
por tan estrecha gruta en carne viva,

para mirar cómo tu fino cuello
se te resbala, amor, y se te llueve
de jazmines y estrellas de saliva!

‘XV’ de César Vallejo

César Vallejo (1892 - 1938) fue un poeta y escritor peruano, que llegó a ser considerado uno de los más grandes innovadores de la poesía universal del siglo XX. Además, fue el máximo exponente en el campo de las letras en Perú. En el poema que leerás a continuación encontrarás una expresión de amor muy especial, marcada por una pluma única en la historia.

En el rincón aquel, donde dormimos juntos
tantas noches, ahora me he sentado
a caminar. La cuja de los novios difuntos
fue sacada, o tal vez qué habrá pasado.

Has venido temprano a otros asuntos
y ya no estás. Es el rincón
donde a tu lado, leí una noche,
entre tus tiernos puntos,
un cuento de Daudet. Es el rincón
amado. No lo equivoques.

Me he puesto a recordar los días
de verano idos, tu entrar y salir,
poca y harta pálida por los cuartos.

En esta noche pluviosa,
ya lejos de ambos dos, salto de pronto ...
Son dos puertas abriéndose cerrándose,
dos puertas que al viento van y vienen
sombra a sombra.

Una carta de amor

‘Amor constante más allá de la muerte’ de Francisco de Quevedo

Como hemos dicho previamente, Francisco de Quevedo (1580 - 1645) es uno de los máximos exponentes del Siglo de Oro. En este caso, leemos un precioso poema de amor en el que nos habla del amor más allá del fallecimiento.

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

‘Azul de Ti’ de Eduardo Carranza

Eduardo Carranza Fernández (1913 - 1985) es el autor colombiano que se esconde tras esta belleza composición en la que el color azul se relaciona con el amor.

Pensar en ti es azul, como ir vagando
por un bosque dorado al mediodía:
nacen jardines en el habla mía
y con mis nubes por tus sueños ando.

Nos une y nos separa un aire blando,
una distancia de melancolía;
yo alzo los brazos de mi poesía,
azul de ti, dolido y esperando.

Es como un horizonte de violines
o un tibio sufrimiento de jazmines
pensar en ti, de azul temperamento.

El mundo se me vuelve cristalino,
y te miro, entre lámpara de trino,
azul domingo de mi pensamiento.

A veces quiero

‘Pies hermosos’ de Mario Benedetti

Mario Benedetti se encuentra también entre los poetas más importantes de la literatura hispanoamericana. En especial, este poeta uruguayo forma parte de la Generación del 45 de Uruguay. El amor fue uno de sus temas más habituales, y en este poema vemos que lo trataba con gran maestría.

La mujer que tiene los pies hermosos
nunca podrá ser fea
mansa suele subirle la belleza
por totillos pantorrillas y muslos
demorarse en el pubis
que siempre ha estado más allá de todo canon
rodear el ombligo como a uno de esos timbres
que si se les presiona tocan para elisa
reivindicar los lúbricos pezones a la espera
entreabir los labios sin pronunciar saliva
y dejarse querer por los ojos espejo
la mujer que tiene los pies hermosos
sabe vagabundear por la tristeza.

‘¿Oh, cuál te adoro!’ de Carolina Coronado

Coetanea de Gustavo Adolfo Becquer y Rosalía de Castro y, por lo tanto, una de las grandes representantes del Romanticismo español, Carolina Coronado (1820 - 1911) es una de las poetisas más virtuosas de nuestra literatura. Podemos comprobarlo en este bello poema de amor que podrás leer a continuación.

¡Oh, cuál te adoro! con la luz del día
tu nombre invoco apasionada y triste,
y cuando el cielo en sombras se reviste
aun te llama exaltada el alma mía.

Tú eres el tiempo que mis horas guía,
tú eres la idea que a mi mente asiste,
porque en ti se concentra cuanto existe,
mi pasión, mi esperanza, mi poesía.

No hay canto que igualar pueda a tu acento
cuando tu amor me cuentas y delieras
revelando la fe de tu contento;

Tiemblo a tu voz y tiemblo si me miras,
y quisiera exhalar mi último aliento
abrasada en el aire que respiras.

‘Hay ojos que sueñan’ de Miguel de Unamuno

En este poema, en el que podemos leer el nombre propio de su amada (Teresa) Miguel de Unamuno (1864 - 1936), importante figura de la generación del 98, nos habla del amor a través de la mirada.

Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan,
hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan,
hay ojos que ríen -risa placentera,
hay ojos que lloran -con llanto de pena,
unos hacia adentro -otros hacia fuera.

Son como las flores -que cría la tierra.
Mas tus ojos verdes, -mi eterna Teresa,
los que están haciendo -tu mano de hierba,
me miran, me sueñan, -me llaman, me esperan,
me ríen rientes -risa placentera,
me lloran llorosos -con llanto de pena,
desde tierra adentro, -desde tierra afuera.

En tus ojos nazco, -tus ojos me crean,
vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera,
en tus ojos muero, -mi casa y vereda,
tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.

‘De solo imaginarme’ de Alice Lardé de Venturino

Alice Lardé de Veturino (1895 - 1983) fue una poetisa, pedagogía, científica y pedagoga salvadoreña de gran reputación. Gran parte del grueso de su obra lírica se concentra en la década de los 20. Entre sus muchos poemas, hemos elegido este tan bonito dedicado al amor por medio de la idealización.

De sólo imaginarme que tu boca
pueda juntarse con la mía, siento
que una angustia secreta me sofoca,
y en ansias de ternura me atormento…

El alma se me vuelve toda oído;
el cuerpo se me torna todo llama
y se me agita de amores encendido,
mientras todo mi espíritu te llama.

Y después no comprendo, en la locura,
de este sueño de amor a que me entrego;
si es que corre en mis venas sangre pura,
o si en vez de la sangre corre fuego…

‘A XXX dedicándole estas poesías’ de José de Espronceda

Este curioso poema de amor, o más bien, de desamor, es obra de José de Espronceda (1808 - 1842). El autor fue uno de los más importantes poetas del primer Romanticismo en España, algo que se hace latente en sus imágenes pesimistas.

Marchitas ya las juveniles flores,
nublado el sol de la esperanza mía,
hora tras hora cuento y mi agonía
crecen y mi ansiedad y mis dolores.

Sobre terso cristal ricos colores
pinta alegre tal vez mi fantasía,
cuando la triste realidad sombría
mancha el cristal y empaña sus fulgores.

Los ojos vuelvo en su incesante anhelo,
y gira en torno indiferente el mundo,
y en torno gira indiferente el cielo.

A ti las quejas de mi mal profundo,
hermosa sin ventura, yo te envío:
mis versos son tu corazón y el mío

 

‘Contigo’ de Luis Cernuda

Cuando amamos a alguien es fácil que se convierta en todo nuestro mundo. Eso es precisamente lo que expresa en este bello poema Luis Cernuda (1902 - 1963), destacado poeta y crítico literario que formó parte de la famosa Generación del 27.

¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?
Mi gente eres tu.

El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.

¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?

‘Amor empieza por desasosiego’ de Sor Juana de la Cruz

Perteneciente al movimiento barroco hispanoamericano, Sor Juan de la Cruz (1648 - 1695) da forma a esta pieza de la en el que define las etapas del amor, desde que nace hasta que muere.

Amor empieza por desasosiego,
solicitud, ardores y desvelos;
crece con riesgos, lances y recelos;
susténtase de llantos y de ruego.

Doctrínanle tibiezas y despego,
conserva el ser entre engañosos velos,
hasta que con agravios o con celos
apaga con sus lágrimas su fuego.

Su principio, su medio y fin es éste:
¿pues por qué, Alcino, sientes el desvío
de Celia, que otro tiempo bien te quiso?

¿Qué razón hay de que dolor te cueste?
Pues no te engañó amor, Alcino mío,
sino que llegó el término preciso.

 

‘Los mejores ojos’ de César Conto

César Conto Ferrer (1836 - 1891) fue un famoso poeta y político colombiano. En el precioso poema que podemos leer de él volvemos a encontrar los ojos en el centro de la idealización amorosa.

Ojos azules hay bellos,
hay ojos pardos que hechizan
y ojos negros que electrizan
con sus vívidos destellos.
Pero, fijándose en ellos,
se encuentra que, en conclusión,
los mejores ojos son,
por más que todos se alaben,
los que expresar mejor saben
lo que siente el corazón.

 

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‘Significado de la palabra “yo amé”’ Gertrudis Gómez de Avellaneda

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814 - 1873) fue una poetisa perteneciente al movimiento del Romanticismo español, pese a ser nativa de la isla de Cuba. En su poema, la autora reflexiona sobre el verbo amar en pasado.

Con «yo amé» dice cualquiera
Esta verdad desolante:
-Todo en el mundo es quimera,
No hay ventura verdadera
Ni sentimiento constante.
«Yo amé» significa: -Nada
Le basta al hombre jamás:
La pasión más delicada,
La promesa más sagrada,
Son humo y viento… ¡y no más!

 

‘Amor oscuro’ de Manuel Altolaguirre

Manuel Altolaguirre (1905 - 1959) fue un poeta y editor español, de la Generación del 27, que cultivó ampliamente el tema del amor en su obra. Lo podemos ver en este breve poema en el que define la inquietud ante un amor incierto.

Si para ti fui sombra
cuando cubrí tu cuerpo,
si cuando te besaba
mis ojos eran ciegos,
sigamos siendo noche,
como la noche inmensos,
con nuestro amor oscuro,
sin límites, eterno...
Porque a la luz del día
nuestro amor es pequeño.

Todavía

‘Ya toda me entregué’ de Santa Teresa de Ávila

Santa Teresa de Ávila (1515 - 1582), máxima exponente del misticismo en la literatura del Renacimiento español, da forma al amor divino en este poema. Lo define como una experiencia de amor que enciende la pasión igual que cualquier otro, una visión interesante y trascendente con el que, quizá, te sientas identificada.

Ya toda me entregué y di
y de tal suerte he trocado,
que es mi amado para mí,
y yo soy para mi amado.

Cuando el dulce cazador
me tiró y dejó rendida,
en los brazos del amor
mi alma quedó caída.

Y cobrando nueva vida
de tal manera he trocado
que es mi amado para mí,
y yo soy para mi amado.

Hirióme con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedo hecha
una con su Criador,

ya no quiero otro amor
pues a mi Dios me he entregado,
y mi amado es para mí,
y yo soy para mi amado.

‘Consejos’ de Antonio Machado

Antonio Machado (1875 - 1939) poeta representante de la Generación del 98 en España, repite en esta lista con este precioso poema en el que analiza, comparando, el amor y las monedas.

Este amor que quiere ser
acaso pronto será;
pero ¿cuándo ha de volver
lo que acaba de pasar?
Hoy dista mucho de ayer.
¡Ayer es Nunca jamás!

Moneda que está en la mano
quizá se deba guardar:
la monedita del alma
se pierde si no se da.

‘La renuncia’ de Andrés Eloy Blanco

Andrés Eloy Blanco, poeta perteneciente a la conocida como Generación del 18 de Venezuela, nos presenta en este poema al enamorado herido que descubre una de las sombras del amor, que es la renuncia.

He renunciado a ti. No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.

Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encinta de la estrella...
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba...

He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;

Como el que ve partir grandes navíos
como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos brios
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;

Como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.

He renunciado a ti, como renuncia
el loco a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia,
soplando los cristales
en los escaparates de las confiterías...

He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, !cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!

Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño...