¿Miedo a ir a la peluquería? Las 10 claves para evitar malentendidos

Un flequillo poco favorecedor, cortar las puntas más de lo debido, un color que no nos gusta... Te cuento cómo evitar situaciones incómodas con tu peluquero.

Por Elsa Jiménez | 18 de mayo de 2018, 07:45

malentendidos en la peluqueria

En todos estos años me he encontrado con clientas aterrorizadas por malas experiencias en la peluquería. ¡Y todo por no entenderse con el peluquero! Lo primero, y más importante, es que tengas confianza en él o ella. No te cortes un pelo a la hora de expresar lo que quieres. Tienes mucho material en internet y las revistas. Acude al salón con los deberes bien hechos.

1. Decide bien el estilo que quieres

Escoge el estilo que más te guste y reúne material para enseñarle a tu peluquero. Me refiero a fotos de cortes que te gustan. No te limites a llevarle una foto, busca de 4 a 6 opciones diferentes y llévalas contigo. Sé lo más clara posible: el largo que te gusta, la forma ondulada que quieres, el tipo de flequillo, el color que te encanta, etc.

2 ... Y el estilo que no quieres

Mi consejo es que escojas también cortes del mismo largo, pero esta vez, que no te gustan. Esta es la mejor manera de que tu estilista sepa lo que no quieres.

3. Una imagen vale más que mil palabras

Recuerda que es muy importante dejarte asesorar por tu peluquero ya que, como profesional, debe realizar un estudio de tus facciones, color de piel, ojos etc. para proponerte aquello que más te favorecerá. Comparte con él o ella tus experiencias anteriores, las buenas y las que no te han gustado, cuanta más información tenga, mucho mejor.

Con el material que llevas y su profesionalidad, tienes lo necesario para encontrar el look perfecto para ti. Asegúrate de que te escucha y se interesa por lo que tu quieres.

4. Lo que no se puede pedir

Está genial que para ayudar al peluquero le lleves fotos, pero lo que no puedes hacer es ir con una foto y decirle que lo quieres igual. Debes saber que cada cabello tiene una textura, forma, color y calidad diferentes y no siempre se puede adaptar a ti.

Ejemplo: Tienes el cabello liso y súper fino y le llevas una foto de un melenón rizado y con el cabello grueso. Bueno, por pedir que no quede, pero deberíamos empezar por descartar los imposibles, de lo contrario no saldrás satisfecha jamás del salón.

5. ¿Quieres un cambio radical?

Si has decidido hacerte un cambio radical ¡perfecto! A pesar de ello te advierto que en la mayoría de los casos el cambio es abrumador y suele costar adaptarse a un estilo nuevo tan diferente. Date tiempo para acostumbrarte. Si tienes dudas, no lo hagas. Espera a estar convencida antes de un cambio importante.

Piensa que pasar de un largo por la cintura a un cabello extremadamente corto no tiene marcha atrás. Pasará mucho tiempo hasta volver a tener esa medida tan larga.

Nos encantan los cambios, pero no siempre son prácticos en el día a día. Antes de nada debes analizar tu estilo de vida y ver si el cambio de look que quieres se adapta. Imagina que te lanzas a hacerte un color rojizo llamativo. Quedará sensacional, pero tendrás que ir cada mes al salón para mantenerlo y, a lo mejor, tu agenda no te lo permite. O te cortas el flequillo porque hace tiempo que buscabas cambiar, pero no pensaste que, al tener el cabello ondulado, es muy posible que tengas problemas para peinarlo cada mañana.

Tu look siempre se ha de adaptar a ti y a tu estilo de vida

6. ¿Mechas sí o sí?

Sé que te hace una ilusión tremenda hacerte esas mechas súper claras que se llevan esta temporada, pero si tu peluquero te dice que es muy arriesgado porque tu cabello no lo resistirá, hazle caso y cambia de color o de técnica. Si ignoras lo que te dice y te las acabas haciendo entenderás el por qué.

7. "Hazme lo que quieras"

Mucho cuidado con estas palabras, ya que estás dando libertad total a tu peluquero para que haga lo que quiera según su criterio y gustos, sin restricciones. Procura dejar claro por donde van tus preferencias o después te puedes arrepentir.

8. Acude a la peluquería con el pelo limpio

Intenta ir siempre con el pelo limpio. Para hacer un estudio de tu nuevo corte o color es importante ver la naturaleza de su caída y movimiento. Además si tenemos que hacer algo de color y el cabello está excesivamente sucio, podría alterar el resultado del color o ralentizar el trabajo, pues se tendría que lavar el cabello antes de realizar el color.

9. No vayas con prisas

Ir al salón debería ser una oportunidad de relajarse y disfrutar del nuevo cambio de look que te vas a hacer. Cada trabajo requiere de unos tiempos y por mucho que quieras que sea mas rápido, no es posible. Al contrario, podría suceder que el corte o peinado no quede bien debido a las prisas. Deja que el peluquero haga su trabajo y asegúrate de que vas con el tiempo necesario a la peluquería.

10. Bueno, bonito y barato

Un concepto idílico que no suele ajustarse a la realidad. Siento decirte que en nuestra profesión nos hemos de reciclar constantemente con cursos, ateliers, etc… Todo eso requiere mucho tiempo y dinero, que después se refleja en los trabajos que ves en el salón. En la mayoría de casos, lo que puedes encontrar es bueno y bonito, pero no siempre tan barato como te gustaría.

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