Psicología

Reconoce los síntomas

7 signos silenciosos del estrés

Hay síntomas que, aunque nunca los relacionarías con la ansiedad, tienen mucho que ver con ella. Te ayudamos a ponerles nombres y apellidos para que puedas combatir mejor la causa.

mujer ansiedad estres

A veces sufres molestias de salud leves para las que no encuentras explicación. Son síntomas que no relacionarías con el estrés y que, en cambio, son tu ansiedad y angustia los que los causan. Aquí tienes algunas claves que te ayudarán a reconocerlos.

1. Fallos de memoria

Si no sabes dónde dejas las cosas o no recuerdas detalles de lo que te explican, etc., el estrés puede ser lo que esté afectando a tu hipocampo, la zona del cerebro que controla la memoria a corto plazo y que se ve perjudicada por niveles excesivos de cortisol (hormona del estrés).

Solución. Para evitar los olvidos, lo mejor es que lo apuntes todo. Lleva una agenda y planifica tus actividades por la mañana.

2. Sangrado de encías

Cuando el estrés se hace crónico, el cuerpo segrega niveles altos de cortisol durante todo el día y eso, a la larga, perjudica al sistema inmunitario. Las bacterias aprovechan la bajada de defensas para proliferar en la boca, causando irritación e inflamación de encías.

Solución. Más actividad física. Esta oxigena tu cerebro, aumenta tus endorfinas (hormonas de la felicidad) y, con ello, las emociones positivas y la función inmunológica.

3. Más acné y arrugas

La liberación extra de histamina que genera el estrés puede provocar urticaria o eccemas. Además, si tienes propensión al acné, la adrenalina del estrés lo acentuará: se segrega más grasa cutánea y hay más probabilidades de que los poros se obstruyan. También aparecen más arrugas y sequedad, ya que reduce la producción de colágeno y elastina, necesarios para la elasticidad.

Solución. Ríete mucho. Así alejas el estrés, incluso con una sonrisa forzada, según investigadores de la Universidad de Kansas (EE. UU.) Además, un ritual diario de belleza que incluya, por ejemplo, un masaje facial por la noche puede relajarte antes de irte a dormir y facilitar que tengas un sueño más reparador.

4. Menstruación dolorosa

Este problema es 2,4 veces más frecuente entre las mujeres estresadas. Según un estudio de la Harvard School of Public Health (EE. UU.), el estrés provoca desarreglos hormonales, haciendo que aumenten unas sustancias químicas llamadas prostaglandinas, que son las que originan contracciones uterinas y calambres.

Solución. Simplificar la vida. Antiinflamatorios y relajantes musculares son solo una solución de emergencia, pero la manera de resolverlo es atacar las causas del estrés.

5. Pérdida de cabello en exceso

Puede deberse a múltiples causas, desde genéticas a falta de minerales, etc. Si en tu caso no hay una razón clara, búscala en el estrés, que puede causar un tipo de alopecia, llamada alopecia areata, un trastorno autoinmune en el cual los glóbulos blancos atacan a los folículos pilosos. Un acontecimiento muy estresante (como la muerte de un familiar) puede provocar la pérdida de mucho cabello de golpe.

Solución. Frena la caída. Refuerza tu organismo con un suplemento de vitaminas B y D, biotina y zinc, que te ayudarán a detener la caída del cabello.

6. Dolor de mandíbula

Un claro síntoma de tensión y estrés crónico es apretar los músculos de la mandíbula o rechinar los dientes cuando estás dormida.

Solución. Pon límites. Protege tus dientes con una férula de descarga. También es muy importante que realices ejercicios para destensar la zona. Abre la boca al máximo hasta sentir la tensión o infla alternativamente los carrillos. Así conseguirás relajar la mandíbula. Y unas respiraciones profundas haciendo ruido al espirar, antes de dormir, conseguirán una relajación más profunda.

7. Migraña de fin de semana

Los dolores de cabeza están muy relacionados con el estrés crónico. Lo extraño es que los padecemos más cuando estamos descansando, en fin de semana o al iniciar las vacaciones. Los neurólogos apuntan a tres motivos: el cambio brusco de una actividad frenética al reposo; romper el ritmo habitual de sueño, porque dormimos más horas; y la reducción del café.

Solución. Conserva los hábitos. No alteres tus costumbres ni horarios durante el fin de semana. No superes las dos tazas de café al día y no renuncies a ellas en vacaciones para no tener dolor de cabeza por abstinencia.

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