'Oops!... I Did It Again

Todo lo que aprendimos en el documental "Framing Britney Spears" sobre la princesa del pop

Polémico, pero revelador. El documental de Britney Spears nos cuenta (con todo detalle) cómo se convirtió en princesa del pop, dónde empezaron sus problemas y qué es el movimiento #FreeBritney.

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Escrito por:

Lauren Izquierdo

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Free Britney
Gtres

Siempre ha sido la princesa del pop, esa niña dulce que era capaz de vestirse con un traje rojo de látex. La que compuso temazos como "Oops! I Did It Again", "Baby One More Time" o "I'm Not A Girl, Not Yet A Woman". Fue pionera en ir a juego con su novio, Justin Timberlake, besó a Madonna y actuó ella solita en la Super Bowl. Pero algo pasó con Britney Spears. De la noche a la mañana, se rapó la cabeza, le quitaron a sus hijos y perdió su autonomía legal. Hay quien dice que no es todo oro lo que reluce, y el documental "Framing Britney Spears" lo ha dejado bien claro.

Britney fue perdiendo brillo poco a poco. Nadie lejos de su círculo sabía qué era lo que le pesaba, pero consumía drogas, aparecía borracha en sus conciertos sufría lesiones. Y el público, en vez de preguntarse qué pasaba con ella, se mofaba de su "falta poca de cordura", de sus "locuras" e incluso entendía que hubiera perdido (parcialmente) la custodia de sus hijos. Sin hablar que, desde 2008, el padre de Britney, un señor que nunca mantuvo contacto con ella y que Britney odiaba (al menos, eso es lo que ha dicho en varias entrevistas) se hizo con su custodia y pasó, no solo a supervisar sus cuentas, sino también sus decisiones. Por lo cual, la princesa del pop estaba "loca", pero no dejó de trabajar. 

Por esa razón no nos extraña que surgieran movimientos como el de #FreeBritney, donde los usuarios de las redes sociales le mandaban señales a la cantante que esta correspondía. Eso levantó sospechas, hasta que llegó "Framing Britney Spears", un documental financiado por el diario The New York Times en la plataforma Hulu que, por el momento, no podremos ver en España. No obstante, esto es lo que sabemos y también lo que hemos aprendido. 

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El síndrome del juguete roto

El síndrome del juguete roto

A Britney, la fama le llegó demasiado pronto. Ella cantaba en un coro de la inglesia de Kentwood y sus padres creyeron en su talento.

Así, y con solo 11 años, Mickey Mouse Club la fichó como presentadora con otras prometedoras estrellas de la talla de Justin Timberlake, Ryan Gosling o Christina Aguilera. En 1999, lanzó ese tema que todos conocemos, "Baby One More Time", vendió 10 millones de copias y recibió dos nominaciones a los Grammy. 

Fue "un pelotazo" de los gordos. No era mayor de edad, pero Britney Spears ya era la princesa del pop. Felicia Culotta, su asistente y amiga, aparece en el documental asegurando que ella siempre "se encontraba en perfecta salud mental para tomar las decisiones que tuviera que tomar. Era madura y responsable".

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El blanco fácil mediático

El blanco fácil mediático

Tener una entrevista con la princesa del pop, era asegurarse un éxito en audiencias. Por eso, cualquier oportunidad era buena. Los medios la acosaban, y con preguntas machistas, misóginas y sensacionalistas.

Britney nunca supo decir que no. Le preguntaban si tenía novio, si seguía siendo o no virgen, e incluso permitió ser "la mala" cuando su relación con Justin Timberlake no salió bien. Situación que él aprovechó para vender más, todo sea dicho de paso.

"Framing Britney Spears" cuenta con testimonios interesantes, como el del paparazzi al que Britney atacó con un paraguas. "Mereció la pena. Las cifras por una foto de Britney son descomunales", cuenta. Los medios fueron muy crueles con ella, no supieron parar. Incluso la seguían hasta los centros de salud cuando trataba de recuperarse de sus crisis emocionales. 

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Britney empieza a decaer

Britney empieza a decaer

El cambio en la princesa del pop era notorio. No era Britney. Se había rapado la cabeza, aparecía drogada y era incapaz de acabar un concierto por los efectos del alcohol. Eso la llevó a perder directamente la custodia de sus hijos (aunque ese no es el procedimiento habitual) y a ser tutelada por Jamie Spears, un hombre que, a pesar de ser su padre, no tenía ninguna relación con la artista. 

Él pasó a tomar todas las decisiones. Britney ganaba dinero, pero no podía hacer uso de él; era la que cantaba y bailaba, pero no podía decidir dónde sí o dónde no... Directamente, se convirtió en un títere que actuaba según las preferencias de su padre. ¿Lo peor? Su situación no mejoraba. Afortunadamente, el fandom se dio cuenta.

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#FreeBritney

#FreeBritney

Los fans de la artista comenzaron a enviarle señales por redes: "Britney, viste de amarillo si necesitas ayuda". Y la cantante, al día siguiente, apareció en Instagram con un top amarillo. Ahí surgió #FreeBritney, un movimiento para liberar a la cantante de su padre.

Su abogado habló con la jueza del Tribunal Superior de Los Ángeles, Brenda Penny, "mi clienta me ha informado que le tiene miedo a su padre". Y aunque no revocaron la tutela, se nombró a la compañía financiera Bessemer Trust como cotutora.

Un paso grande hasta hoy, donde, una vez celebrado el juicio, se ha anunciado que la situación seguirá como hasta ahora, la autonomía de la cantante recurrirá en sus dos curadores

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