Sé positivamente que la limpieza del hogar es una tarea fundamental para mantener un ambiente saludable y agradable en toda la casa. Pero, siendo sincera, muchas veces, voy posponiendo la limpieza de las zonas que me resultan más tediosas de limpiar y que me da más pereza ponerme con ellas. Yo funciono así: cuando en mi lista de tareas pendientes las tengo apuntadas para limpiarlas, no tardo ni un segundo en decidir dejarlas para otro día, que, vale, por un día no pasa nada, pero el problema está en que voy posponiendo su limpieza un día, y otro, y otro. Al final, de tanto posponer, el día que de verdad me armo de valo, la suciedad se me ha acumulado hasta arriba y tardo tres veces más en limpiar.

Y mira que mi abuela siempre me dice que no sea perezosa y que en la casa limpie todo a la primera y sin pensarlo mucho porque, si lo voy dejando, va a ser peor el remedio que la enfermedad. Y cuánta razón tiene. Menos mal que también he sabido aprovechar su sabiduría, esa que tienen todas las abuelas y que no hay nada que las supere, y, por ejemplo, en la limpieza del hogar, poco a poco, voy introduciendo algunos de sus trucos para dejarla reluciente y como los chorros del oro en poco tiempo. Un ejemplo, su forma de limpiar las persianas por fuera usando un calcetín.

La importancia de limpiar las persianas con regularidad

Las persianas son elementos esenciales en la decoración y funcionalidad de cualquier hogar ya que no solo añaden un toque de estilo a los espacios, sino que también desempeñan un papel crucial en el control de la luz, la privacidad y la temperatura interior. Desde las clásicas persianas venecianas hasta las modernas persianas enrollables, existen una amplia variedad de tipos para satisfacer las necesidades y gustos de cada persona.

Al igual de importante que es tenerlas colocadas en las ventanas, también lo es su limpieza regular para mantener su apariencia y funcionamiento óptimos. Tanto por dentro como por fuera, las persianas pueden acumular polvo, suciedad y alérgenos que afectan la calidad del aire interior y la salud de los habitantes de la casa. Además, la acumulación de suciedad puede obstruir los mecanismos de las persianas, dificultando su operación y reduciendo su vida útil.

como limpiar persianas por fuera
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Cómo limpiar las persianas por fuera con un calcetín

Limpiar las persianas regularmente ayuda a prevenir los problemas que te acabo de comentar y a mantenerlas en buen estado. Por lo general, limpiarlas por dentro no es tan tedioso porque su acceso es fácil y bastaría con quitarles el polvo con un plumero, un paño húmedo o una aspiradora. La cosa se complica cuando tenemos que limpiarlas por fuera ya que es mucho más difícil e incómodo, pero esto no es motivo para no limpiarlas ya que, al estar expuestas a los fenómenos meteorológicos, se ensucian mucho más rápido.

Menos mal que la sabiduría de las abuelas no tienen límites y que a ellas les encantan contarnos todas sus batallitas y consejos, desde sus mejores trucos para hacer recetas deliciosas hasta ideas para la limpieza del hogar con cosas que tienes que casa y que desde siempre les has dado un uso totalmente diferente al que ellas les han asignado. Por ejemplo, ¿te imaginabas que era posible limpiar las persianas por fuera con un calcetín? Aunque de primeras parezca algo “loco”, si lo piensas bien, los calcetines suelen ser de lana, un material buenísimo para atraer y retener el polvo acumulado en las persianas con gran eficacia. Por esta regla, también es posible usar jerséis de lana, eso sí, viejos, que los nuevos todavía podemos seguir usándolos.

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Sonia Dorado Orellana

Como el truco que me dio mi abuela para limpiar la parte exterior de las ventanas es usando un calcetín, yo te lo voy a contar usando esta prenda de vestir tal como ella siempre lo ha hecho. Es muy fácil, bastará con enrollar un calcetín viejo en unas pinzas de cocina y sujetarlo bien con una goma elástica para que no se mueva. Cuando ya tengas el calcetín bien colocado y seguro, pasa las pinzas por cada lado de la persiana (tanto por dentro como por fuera), y verás lo rápido que se va el polvo.