Inocuo y muy eficaz

Cómo limpiar el horno mientras duermes

¿Cansada de pasarte horas limpiando el horno? Aquí tienes un truco para hacerlo que no requiere casi esfuerzo y actúa mientras tienes dulces sueños.

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Escrito por:

Maria Guasch

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Limpiar el horno es una de las tareas de limpieza y orden que muchas personas no hacen casi nunca (lo confieso, yo lo odio ). Y es que no apetece nada meterse ahí dentro a rascar grasa incrustada, restos de comida... Sin embargo, hay varios trucos para limpiar el horno de forma fácil y que no se convierta en una auténtica pesadilla. El que te presentamos a continuación, por ejemplo, requiere poco esfuerzo y actúa mientras duermes. Yo lo he probado y funciona.

Material necesario

Para hacerlo, no necesitas ningún producto de limpieza nocivo para la salud o el medio ambiente; basta con bicarbonato de sodio y vinagre blanco (dos de los productos de limpieza caseros más eficaces), un estropajo que no rasque (normal o suave), un trapo o una bayeta que no deje pelusa, un pulverizador, un bol o un tupper y unos guantes para protegerte las manos.

como limpiar el horno 2

Cómo limpiar el horno paso a paso

  1. Antes que nada, abre el horno y saca las bandejas y las rejillas y colócalas en el fregadero o un barreño grande con agua y lavavajillas para que la grasa y los restos de suciedad incrustados se vayan ablandando.
  2. Acto seguido, en el bol o el tupper, pon poco de agua y 2 cucharadas soperas de bicarbonato de sodio. Remueve bien para que el bicarbonato se disuelva hasta obtener una pasta arenosa. Si ves que te queda demasiado líquido, añade más bicarbonato; y si te queda espeso, pon más agua. Es el producto de limpieza casero que vas a aplicar al horno, las bandejas y las rejillas.
  3. Mientras las bandejas y las rejillas se van ablandando, aplica la pasta de bicarbonato que has hecho por todo el interior del horno, de manera que quede todo cubierto con esta mezcla.
  4. Escurre las bandejas y las rejillas, y aplícales también la misma pasta. Si es necesario, haz más pasta, tanta como sea necesaria para cubrirlo todo: tanto el interior del horno como las bandejas y las rejillas.
  5. Sin tocarlo, deja que actúe varias horas. Lo ideal, por ejemplo, es hacerlo justo antes de ir a dormir y dejar que vaya haciendo su función durante toda la noche, mientras duermes.
  6. Pasado este tiempo, retira la pasta de bicarbonato con ayuda del estropajo ligeramente humedecido y escurrido, y ves aclarándolo durante el proceso. Como verás, la pasta se habrá oscurecido, señal inequívoca de que durante la noche ha ido absorbiendo la grasa y la suciedad.
  7. Para darle el toque final y que quede bien limpio, pulveriza por todas las superficies y elementos un poco de vinagre blanco diluido en agua con ayuda del pulverizador. Si sale un poco de espuma, no te alarmes. Es la reacción del vinagre cuando entra en contacto con los restos de bicarbonato, pero no es tóxica. Y pásale una un trapo o una bayeta que no deje pelusa para dejarlo totalmente limpio y reluciente.

Pero recuerda que para que el horno esté siempre impecable por fuera y por dentro, basta con darle un pequeño repaso después de cada uso. Por una parte te resultará mucho más fácil quitar la grasa cuando el horno está aún un poco caliente y, por otro lado, así también evitas que la grasa y la suciedad se acumulen.

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