Ser feliz

Rafa Santandreu

Soy psicólogo por la Universidad de Barcelona y me dedico al trabajo con pacientes, a la formación de profesionales de la salud y a la divulgación de la psicología dando conferencias. Soy autor de los best sellers “El arte de no amargarse la vida” , "Ser feliz en Alaska" y "Nada es tan terrible", mi último libro. Desde aquí, cada semana responderé a vuestras consultas. ¿Mi objetivo? Que podáis ser felices en cualquier situación, incluso contra viento y marea.

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Qué hacer si pierdes tu trabajo

Tener que replantearnos nuestra situación laboral es muy complicado, pero a todos nos puede llegar. Es por eso que hay que saber cómo gestionarlo y aprender a seguir adelante empezando una nueva etapa. ¡Te cuento cómo conseguirlo!

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Rafa Santandreu

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Qué hacer si pierdes tu trabajo
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En los últimos meses he estado pensando en todos los cambios que ha habido a nivel social y me he acordado de mi amiga Olga. Os la quiero presentar. Olga es hostelera, tenía un par de pisos heredados en una plataforma de pisos de alquiler vacacional. Tenía su vida muy bien asentada, con su profesión en marcha y fluyendo. Y de pronto, tuvo que replantearse su profesión.

Cambios que trastocaron su vida de arriba abajo

Olga tuvo que descender a su infierno de miedos de quedarse sin trabajo, sin ingresos, sin rutina... y con una edad que no son 20 años. Ha tenido forzosamente que parar, pensar y resetear. Quiero compartir con vosotros esta historia, este ejemplo de reinvención y de resolución de problemas porque todos podemos perder el trabajo cualquier día. Lo que antes parecía previsible, ahora ya no lo es. Esto puede ser muy estimulante o muy atemorizante, según se mire.

Lo malo es bloquearse y no afrontar la situación. Olga tenía su vida muy bien montada, estaba muy satisfecha y orgullosa de su pequeña pero constante gestión turística; y en una ciudad como Barcelona, digamos que era negocio asegurado. Llegó la pandemia y la cosa empezó a flaquear. Ella tenía sus ahorros pero no hizo buena previsión, no pensó que durase tanto ni que fuese tan difícil remontar, ¿quién iba a pensarlo? Poco a poco fue perdiendo ingresos y, sobre todo, ideas. Eso fue lo peor, que se quedó tan bloqueada y asustada que no podía pensar en cómo cambiar su circunstancia, sino solo en no estar peor. Olga tiene una hija, y cómo mantenerse las dos era lo que más le angustiaba.

Curiosamente, era su hija de 12 años la que intentaba abrirle la mente. “Mamá, tendrás que hacer otra cosa”. Olga pensó que eso era obvio, pero ¿el qué?, ¿qué podía hacer si solo sabía hacer eso? Su hija le dijo que podía cocinar, cuidar a otros... Olga lo desestimaba. Pero cada vez estaba más presionada, más agobiada, contando ya no los euros sino los céntimos. Otra cosa, otra cosa, otra cosa... no paraba de darle vueltas.

Parar para pensar y pensar para resolver, no para angustiarse

Un día, llena de impotencia, de rabia, de desesperación, salió a caminar, se fue a la playa a ver el mar, se fue a cansarse, a llorar sola y a sentirse muy desgraciada y muy injustamente tratada por la vida. Ella había trabajado, tenía un negocio digno, era buena persona... No entendía nada.

Se fue, caminó, lloró, maldijo, se quejó y cuando se cansó, se dijo basta: “Hasta aquí la queja, ahora a resolver la situación”.

Conocimientos y actitud, claves para el cambio

Lo que era su trabajo, ya no lo era. Tenía que hacer algo con sus conocimientos y con su actitud. A ver, no era la única persona que estaba así, no era la única que saldría adelante. Estos ingredientes son fundamentales: conocimientos y actitud. Cabeza y corazón. Recapituló lo que sabía hacer, y era gestionar alquileres. Ahora solo había que hacerlo diferente. Esa era la clave: hacerlo diferente.

De pronto, sintió la grieta por la que se cuela la esperanza. Vio la luz al final del túnel. ¡Eureka!

Abrir la mente para reconvertirse

Hizo un plan de negocio familiar: ahorrar más. Si no podía hacer alquiler vacacional tal vez podría hacer alquiler normal o alquilar como espacios de trabajo. Era una idea y no la primera. Olga empezó a pensar a lo ancho y no a lo largo, es decir, empezó a abrir su mente. Buscaría alguna formación para ampliar conocimientos, bajar los gastos, vender algunas cosas de casa, ser canguro para amigas que teletrabajaban por las tardes, ser voluntaria en algún proyecto social.

Se dijo que saldría pero no de la forma que ella pensaba. Era tiempo de parar, de centrarse, de pensar en el trabajo de forma distinta, de cuidarse, de abrir las posibilidades de lo virtual, por ejemplo. Lo que ayudó a Olga fueron dos ideas: lo que me pasa no es tan terrible y puedo resolverlo.

¿Cómo lo hago?

  1. Piensa que perder el trabajo es una situación temporal.
  2. El trabajo es una actividad, no eres tú.
  3. Cultiva la actitud optimista.
  4. Amplía lo que sabes: fórmate. Se puede aprender a cualquier edad.
  5. Siéntate y resuelve cosas, haz planes.
  6. Di a todo el mundo que buscas trabajo.
  7. Resetea y asume que estás en otra etapa.

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