Miedo al miedo. ¿Qué es la agorafobia?

Me cuesta mucho salir de casa y cuando lo hago procuro llevar "por si acasos". Me da miedo que me pase algo... ¿Cómo superar la agorafobia?

Por Clara Esmandia | 14 de julio de 2018, 08:00

agorafobia

Llevo unas semanas que me cuesta mucho salir de casa y cuando lo hago procuro llevar el móvil con batería extra, agua y un orfidal. Me da miedo que me pase algo, no sé, que me desmaye o que me de un ataque de algo fuera de mi casa. Cuando estoy en cualquier sitio busco las salidas por si tengo que irme corriendo. Antes no me pasaba y siento que va a más, pero no lo puedo evitar, ¿qué puedo hacer?

Por lo que describes parece que se trata de un inicio de un trastorno de ansiedad con agorafobia que es muy habitual.

Agorafobia: síntomas

La agorafobia no es el miedo a los espacios abiertos como cree mucha gente, sino el temor a no poder salir de ese lugar o a no recibir ayuda cuando uno cree que lo necesita, ya sea en un cine o en una plaza con gente.

Tiene que ver con el miedo a que en un momento dado se pueda sentir unas reacciones físicas que no son peligrosas, pero que se viven como si fuesen terribles, como la falta de aire, la sensación de ahogo o la sudoración… Lo que se suele pensar en ese momento es “me esta dando un infarto”, “me muero” o “me voy a volver loco”.

Paradójicamente causa mucha vergüenza y es muy poco probable que una persona tenga un ataque de pánico con agorafobia en una peluquería por ejemplo, esto no significa que lo pueda controlar a su antojo, lo que hará esta persona será evitar ir a la peluquería, por si acaso.

Lo que más define la agorafobia es el miedo al miedo

Esta es la premisa que activa todo el aprendizaje. Por ejemplo, si me da miedo volverme loco, estaré muy atento a mis pensamientos y a cómo me siento, haciendo un chequeo excesivo y constante sobre mí que efectivamente me creará unas sensación de estar alerta y de poder necesitar ayuda en cualquier momento.

Esta ayuda puede ser volver a casa rápido, llamar a alguien que me calme inmediatamente, tomarme un ansiolítico o escapar de aquí e irme corriendo a mi lugar seguro, donde fantasiosamente creo que nada me puede pasar. Este "estar alerta continuamente" por cómo uno está o dónde está hace que se retroalimente ese miedo.

La agorafobia suele ir acompañada de ataques de pánico, ya que este miedo es muy intenso y las sensaciones de muerte o locura, se experimentan como muy reales.

​Cómo superar la agorafobia

Esta comprobado que la terapia cognitivo conductal es la más eficaz. Se trata de volver a aprender que la seguridad no está en los lugares o en cómo me siento de tranquilo, sino en nosotros.

Cuando interpretamos algo como peligroso, nuestro cerebro envía unas señales que hacen que nuestro cuerpo se prepare para la huida o para la lucha. Gracias a este mecanismo hemos sobrevivido desde la era primitiva. Esta secuencia de detecto un peligro-me preparo es lo que llamamos ansiedad. Así que, ¡la ansiedad es buenísima! Lo que sucede es que esta alarma salta cuando no hay peligro, este es el aprendizaje clave.

Salir de casa, ir al cine o a la pelu no son situaciones de riesgo, pero al querer evitar estos lugares, la mente aprende que así es y por tanto, empezaremos a sentir taquicardia, sudoración o ganas de huir, cada vez que pensemos en que tenemos que ir allí.

Si efectivamente nos vamos, si evitamos estos lugares suceden tres cosas:

  1. Reforzamos el aprendizaje de que estos lugares son peligrosos.
  2. Reforzamos el aprendizaje de que no somos capaces de soportarlo.
  3. Estos lugares cada vez son más, antes era el metro y ahora es el metro, el tren, el bus…y mucho menos los lugares a los que ir tranquilamente.

¿Cómo combatir la agorafobia?

Entonces, ¿cómo combatir la agorafobia? Antes de nada hay que entender que la ansiedad no es peligrosa, sino protectora, pero hay que saber manejarla y dirigirla. De un ataque de pánico nadie se vuelve loco ni se muere. Es decir, saber qué es y cómo funciona la ansiedad es la base para poder enfrentarnos a situaciones cotidianas que antes disfrutabas.

El segundo paso es prepararse para exponerse, para ir a estos lugares con un diálogo interno claro y seguro. Convenciéndose cada vez más de que no hay peligro y que somos capaces. Y por último sería ir sin “por si acasos”: ligero de equipaje, sin agua, ni móvil, ni nada.

Para perder el miedo al miedo, hay que estar dispuesto a atreverse a cambiarlo. Verás como recuperas la libertad de ir donde quieras y mucho mas segura.

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