Ser feliz

Rafa Santandreu

Soy psicólogo por la Universidad de Barcelona y me dedico al trabajo con pacientes, a la formación de profesionales de la salud y a la divulgación de la psicología dando conferencias. Soy autor de los best sellers “El arte de no amargarse la vida” , "Ser feliz en Alaska" y "Nada es tan terrible", mi último libro. Desde aquí, cada semana responderé a vuestras consultas. ¿Mi objetivo? Que podáis ser felices en cualquier situación, incluso contra viento y marea.

A todos nos cuesta

No sé aceptar las críticas

Aceptar las críticas de los demás no es tarea fácil pero debemos aprender a encararlas y gestionarlas correctamente para poder vivir más felices. ¿Quieres saber cómo conseguirlo?

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Escrito por:

Rafa Santander

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Cómo aceptar las críticas
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Quiero hablaros de una parte importante de las relaciones humanas que es básica: cómo manejar las críticas. Saber aceptar las críticas es la base para no depender de forma disfuncional de los demás. Las personas con dificultades para asumir las críticas suelen decir que sí a todo, tienden a mostrarse complacientes en exceso, tienen demasiada timidez... Criticar, te criticarán, así que asúmelo.

En el fondo, hay miedo a no saber expresarse porque se podría malinterpretar lo que se dice y, por lo tanto, criticarse. Se vive la crítica con temor. Cuanto antes se sepa encajar las críticas, mejor. Todo y todos somos criticables: si eres santo, por ser santurrón; si eres diablo, por ser diablo. Así que lo más inteligente es aceptarlo. Hay estudios que indican que el 30% de los que te conocen te criticará por cómo haces o por cómo eres; el otro 30% te aplaudirá; y el otro 30%, ni fu ni fa. Demasiada atención a ese primer 30% puede complicarte mucho la vida. Es mejor atender al 100%.

Criticar es como verte en un espejo

Cómo tratas a los demás es un reflejo de cómo te tratas a ti mismo. Es como verte en un espejo. Por eso es tan importante saber encajar lo que a otra persona no le gusta de ti. Como también es fundamental poder entender que a veces criticaremos cosas que nosotros mismos también hacemos. Las críticas son extremos de lo que no nos gusta, no solemos criticar un poco, sino a toda la persona.

Si somos muy sensibles a las críticas, no seremos libres y tendremos relaciones tensas

Hacemos de una parte el todo. Es decir, tenemos la tendencia a pensar que si alguien hace algo bien, todo lo hace bien. Y al revés también, el que hace algo mal, todo lo hace mal. Eso es polarizar y ya no es realista. Ni todos somos tan santos ni tan demonios.

¿Cómo hacer críticas realmente constructivas?

Creo que lo mejor es hacerlas de algo concreto a alguien concreto. Esto es hacerlo constructivo. Muchas veces oigo: “Eso está mal”; y suelo responder: “¿Qué es lo que no te gusta?”. Lo importante es pedir concreción –qué es lo que no gusta concretamente– e, incluso, pedir que te digan qué es lo que cambiarían, qué harían de otro modo. Yo critico un poco a veces, no pasa nada. Otra cosa es cebarse y exagerar. Yo quiero ser del montón, no más que nadie; por eso, a mí los criticones me ayudan a poner los pies en el suelo.

Cómo aceptar las críticas
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¿Conoces la metáfora del traje blanco?

Es para las personas que tienen mucha necesidad de aprobación de los demás. Imagínate que vas por el mundo con un traje blanco nuclear impoluto: zapatos blancos, calcetines blancos, todo, todo blanco... Esto no es práctico. Yo voy de colores y de muchos tonos. Soy muy despistado, tengo fallos, voy con mi traje manchado, pero ¡qué a gusto! Todos tenemos cosas buenas y cosas malas. Somos de colores. Es más práctico. Nadie es perfecto.

A veces mi vecina me dice “Mira Rafael, me tienen mala, mira lo que dicen, no se dan cuenta...”. Y veo que se siente fatal. Esto se sustenta por la creencia irracional de que necesito que todo el mundo me trate bien. Si esto pasara tampoco seríamos más felices. Pensémoslo bien.

Recibir solo elogios tampoco nos gustaría

Si solo recibiésemos adulación, sería hasta aburrido. Imagínate: “Oh, qué bien vistes, qué bien trabajas, qué guapo eres...”. ¿En serio? ¿Siempre? ¿Todo el rato? Detrás de ese miedo de aprobación está el miedo a la soledad. Ninguno necesitamos a nadie. Podemos crear buenos vínculos con muchas personas. Pero si la relación está condicionada por gustar siempre al otro, hay que planteárselo, es una relación maniatada, lo que recomiendo es alejarse. Criticar siempre y en exceso es una actitud infantil. Invito a la pregunta: “¿Lo harías tú mejor?”, pensándolo desde la humildad. Si somos demasiado sensibles a las críticas, no seremos libres, nos sentiremos observados, las relaciones serán tensas, todo estará empañado por esto. Libérate y acéptalo. ¡Vive libre!

¿Cómo lo consigues?

  1. Exponte a las críticas. Sé como realmente eres.
  2. Asume que tienes fallos, y los demás, también.
  3. No te defiendas, escucha.
  4. Renuncia a llevar el “traje blanco”.
  5. Cuestiona qué hay de verdad en lo que te dicen.
  6. Mantén tu mente abierta, ¡todo es aprendizaje!
  7. Separa los sentimientos de los hechos.
  8. Consuélate, usa el amor y el humor.

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