Ser feliz

Rafa Santandreu

Soy psicólogo por la Universidad de Barcelona y me dedico al trabajo con pacientes, a la formación de profesionales de la salud y a la divulgación de la psicología dando conferencias. Soy autor del best seller “El arte de no amargarse la vida” y de "Ser feliz en Alaska", mi último libro. Desde aquí, cada semana responderé a vuestras consultas. ¿Mi objetivo? Que podáis ser felices en cualquier situación, incluso contra viento y marea.

Me dan miedo las agujas

Me han diagnosticado diabetes y tengo que pincharme insulina, pero me dan pánico las agujas. Lo he probado todo, incluso la hipnosis, pero no funciona. ¿Cómo lo puedo hacer?

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miedo a las agujas

miedo a las agujas

Me han diagnosticado diabetes y tengo que estar preparada para pincharme insulina, ¡pero me dan autentico terror las agujas! Mi médico dice que lo tengo que superar, y lo he intentado, incluso he hecho hipnosis pero no me funciona, ¿cómo lo hago?

El miedo a las agujas es más frecuente de lo que parece, pero como suelen ser pocas las situaciones en las que necesitemos superarlo simplemente pasamos el trago como se puede. En tu caso es diferente. Es una decisión muy inteligente la de ponerse manos a la obra y superarlo.

Lo primero es cambiar la mentalidad: para ello cambiaremos el pensamiento. Seguramente te estés diciendo cosas como “no podré superarlo, es horrible”, “por qué me pasa esto a mí?”, “¡me va a doler y me desmayaré!”. Pensar así asusta y genera mucho miedo. Vamos a traducir ese pensamiento catastrofista en uno realista, por ejemplo: “no me gustan las agujas, pero puedo tolerarlo”, “aprender a pincharme es bueno para mí”, “seguramente sea un momento y ya está” o “puede que me moleste el pinchazo, pero solo eso”. El siguiente paso es preparase para vivir la experiencia.

Desde la psicología cognitiva se propone hacer una aproximación a aquello que nos da miedo, es decir, ir acercándonos a la situación temida para ir entrenándose en tolerar y cambiar ese miedo hacia una actitud de afrontamiento eficaz.

Haz una lista ordenada de menos a más de las situaciones que te asustan con las agujas. Puedes empezar viendo alguna foto por ejemplo, o comprando alguna en la farmacia. La idea es familiarizarse con las agujas para que sea un objeto más y no un instrumento de tortura. Empieza por lo más fácil y ve subiendo posiciones. Verás que el progreso más rápido de lo que imaginas.

Es importante que cuando empieces con esta técnica seas capaz de esperar a que baje el nivel de ansiedad. Si estas viendo una foto, seguramente notes aceleración o sudoración o ganas de irte. Aguanta. No te vas a morir, es solo miedo. Mantente mirando esa foto el tiempo que sea necesario hasta que notes que esas sensaciones han dado paso a la tranquilidad. El miedo es como un cohete, sube rápido y baja lento. No tengas prisa. Tras ese ejercicio, felicítate por lo que estas haciendo.

Elige una situación cada vez y pasa a la siguiente pantalla cuando la anterior este superada. Estará superada cuando mires la foto y te incomode pero no te asuste.

Puedes combinarlo con prácticas en imaginación. Elige un lugar cómodo, sin interrupciones y con tiempo para practicar. Visualízate en la consulta médica y en el momento de pincharte. Cuanto más detalle, mejor. Como si fuese una peli y tú la protagonista. Visualízate llegando al ambulatorio, saludando al personal, entras en la consulta, te tumbas o te sientas y respiras. Recuerda los pensamientos que has entrenado previamente. Puedes distraerte un poco, hablando con alguien o también cantando una canción internamente. Al acabar, fíjate en lo rápido que ha sido. Visualízate con una sonrisa de satisfacción.

Crear estos escenarios ayuda a nuestra mente a prepararse de forma óptima para experimentar esa situación desde la capacidad.

También puedes hablar con los sanitarios y explicarles tu dificultad. Ellos que lo hacen a diario lo tienen super entrenado y seguro que no eres la única persona que ha llegado con ese miedo. Puedes pedir algunas cosas si crees que te lo va a poner más fácil, como que sea una aguja pequeña o estar tumbada.

Antes de ir puedes realizar respiraciones profundas que te ayuden a sosegar la mente y a prepararte. Saber respirar ayuda en muchas ocasiones, aunque mi consejo es que no se use la relajación para bajar la ansiedad. Para la ansiedad lo mejor es aguantar el tirón, ayudarte de tus pensamientos y dejar que pase. La ansiedad no es peligrosa, solo incómoda. Es una respuesta física a lo que nos estamos contando.

Verás que cuantas más veces estés con agujas, ya sea viendo fotos, teniendo una cerca, viendo cómo pinchan a otros o a ti misma, cada vez será muchísimo más fácil hasta que ese miedo desaparezca totalmente. Más práctica, mejor resultado.

Ten en cuenta que aprender a gestionar este miedo hace que tu mente sea mas fuerte y que te sientas más preparada para otras situaciones. Lo que aprendes con esto, puedes ampliarlo a otras experiencias.

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