¿La vida de adulto es interesante?

Mis padres me insisten en que debo madurar. Tengo edad para ser adulta, pero yo lo único que veo es que solo consiste en trabajar y tener obligaciones, no veo nada bueno, pero todos dicen que debería crecer, ¿por qué?

Por Daniela Puertas | 2 de diciembre de 2017, 05:00

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Mis padres me insisten en que debo madurar. Tengo edad para ser adulta, pero yo lo único que veo es que solo consiste en trabajar y tener obligaciones, no veo nada bueno, pero todos dicen que debería crecer, ¿por qué? ¿La vida de adulto es interesante?

Sí, rotundamente. La vida de adulto ofrece muchísimas posibilidades y lo natural es seguir creciendo, evolucionando. Si te quedas en plan infantil, solo vivirás un 10% de todo lo que podrías experimentar… ¿De verdad te lo vas a perder?

Muchos jóvenes no quieren “hacerse mayores” porque les da miedo la responsabilidad, y por eso no asumen compromisos. No se meten de lleno en nada y van pisando de puntillas. Ni siendo del todo niños ni del todo mayores, y mientras la vida pasa a su alrededor, ellos se quedan como espectadores pasmados.

Las responsabilidades son libertad. Una manera estupenda de fortalecer la mente, de hacernos fuertes, es entrenando compromiso y perseverancia, dos cualidades que si las fortalecemos siempre serán de ayuda. Si lo vemos como obligación es cuando se convierte en un rollazo.

A tus padres les diría que una forma de animarte sería la de tratarte como una adulta: tener privilegios a cambio de responsabilidades. Por ejemplo, si no participas en tareas domésticas, no habrá paga. Tú decides, pero tus padres también. Piénsalo bien, tendrías más libertad y te sentirías más capaz. No te quedes congelada en tu niñez y sigue adelante. Creo que lo que temes está más en tu cabeza que en la realidad, porque puedes construir tu vida como quieras.

Desde luego hay muchas cosas que ganarías: tener un sueldo y poder hacer tus planes, viajar, conducir, decidir, ahorrar…

Las responsabilidades se eligen. Por tanto, en lugar de vivirlo como una obligación y lamentarte por “tengo que trabajar o hacer esto o lo otro”, puedes ser consciente de que realmente es una elección, puedes pensarlo como “elijo trabajar y hacer esto y lo otro porque me compensa y me gusta”. Siempre podemos elegir, tenemos margen para cambiar las cosas.

Además, la sensación de disfrutar de un logro, del resultado de algo que has sembrado, es un placer adulto. Madura y ponte las pilas, aprende a disfrutar de otra forma. ¿Quieres elegir o verlo pasar?

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