Ser feliz

Rafa Santandreu

Soy psicólogo por la Universidad de Barcelona y me dedico al trabajo con pacientes, a la formación de profesionales de la salud y a la divulgación de la psicología dando conferencias. Soy autor del best seller “El arte de no amargarse la vida” y de "Ser feliz en Alaska", mi último libro. Desde aquí, cada semana responderé a vuestras consultas. ¿Mi objetivo? Que podáis ser felices en cualquier situación, incluso contra viento y marea.

¡se puede!

Guía para no perder los nervios en ninguna situación

Hay un par de hábitos que podemos adoptar para intentar mantener la calma en las discusiones o situaciones difíciles.

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Rafa Santandreu

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como no perder los nervios

Me gustaría hablaros de algo que creo que es muy importante sobre el control emocional. Y es precisamente cómo poder mantenerlo. Como sabéis, una de las preguntas más frecuentes es sobre cómo mantener la calma en situaciones muy estresantes. A veces uno empieza bien, pero poco a poco va perdiendo fuelle y acaba gritando o malhumorado. A menudo la gente dice “lo intento, pero no me sale, no tengo paciencia...”. Es decir, hay buena intención, pero...

Cómo mantener la calma y el humor

Se tienen que cumplir solo dos condiciones: una es estar realmente convencido de que nada es tan terrible y la segunda es saber hablarte de forma adecuada. Para convencerse es muy útil preguntarse si lo que estamos viviendo de verdad es tan dramático o solo nos enfada. Muchas personas me dicen “sí, claro, eso es fácil si solo tienes una discusión al día”, por ejemplo, “pero ¿y si tienes cinco?”. Si tienes cinco como si tienes dieciséis, se aplica lo mismo: ¿realmente es tan terrible? Seguro que podemos mejorarlo. Incluso puedes aplicar el humor.

Piensa siempre: nada es tan terrible

Respirar y hablarse a una misma

Os voy a contar una historia que leí hace tiempo y que lo ilustra la mar de bien. Estaban un abuelo y su nieto comprando. Iban con el carro del supermercado y el niño al principio ayudaba a empujarlo. La cosa comenzaba bien. El niño era pequeño, pero ya hablaba. Empezaron a hacer su ruta por el súper. Pasaron por donde estaban las galletas y, sacando la mano, el niño las iba arrastrando y tirando al suelo, y el abuelo decía con mucha calma “venga, Jonathan, que queda poco”. Pasaron por la fruta y el niño lo tocaba todo, cogía alguna pieza, la manoseaba y la dejaba en otro sitio. El abuelo respondía, con tono paciente, “venga, Jonathan, que ya nos vamos”. Pasaron por las chocolatinas y el crío gritaba pidiéndolo todo. El abuelo seguía diciendo “venga, Jonathan, que ya acabamos”. Como pudo, el abuelo llenó el carro y, al llegar a caja, la cajera dijo “venga, Jonathan, con lo mono que eres y ya te vas a casa”. El abuelo dijo “señora, Jonathan soy yo”.

La clave es tranquilizarte a ti, no al otro

Esta historia lo refleja muy bien. La clave es aprender a hablarnos en tono sosegado y ayudarnos a autorregularnos. Y autorregularse es como no dejar que el agua hierva, nos podemos calentar, pero sin llegar a la ebullición. O sea, recordarnos a nosotros mismos que lo estamos haciendo bien, que hay que respirar y que hay días más complicados que otros.

Con motivación

Este ejercicio de autocontrol a través de la compasión sana lo hacemos en muchas situaciones, pero no solemos ser conscientes. Seguro que en ocasiones nos hemos querido ir del trabajo, de una fiesta aburrida, incluso del cine, y de alguna forma nos convencemos para no hacerlo. Es decir, tenemos una gran capacidad de decisión y de motivación. Solo tenemos que aprender a reforzarnos, a darnos ánimos cuando algo nos cuesta. Reforzar es una técnica sencilla y potente que consiste en reconocer el esfuerzo que se está haciendo para lograr algo. Es más que darse ánimos, es saber cuidarse y tratarse de forma compasiva y fuerte.

Entrenar para no perder los nervios

Esto, que puede sonar difícil, es algo que solemos hacer muy bien y muy fácilmente cuando estamos haciendo deporte o algún esfuerzo físico. Nos decimos “venga, una más y ya descansas. Vamos, ¡tú puedes, lo haces muy bien! Un poco más y llegas a la meta”. A veces también nos dirigimos de esta forma a otras personas para que mantengan la calma, ¿verdad? Y así es como nos tenemos que hablar en todas las situaciones que nos cuesten. ¡Como si sudásemos emociones! Darnos aliento y ánimo a nosotros mismos es la clave para mantener la calma. Pero también permítete agobiarte. Todos tenemos nuestros días y nuestros momentos.

5 claves para no perder los nervios

  1. Respira hondo. Te da un momento para calmarte.
  2. Recuerda. Nada es tan terrible.
  3. Objetivo fácil. Como el del abuelo, que solo quería acabar la compra.
  4. Refuérzate. Ve repitiéndote “lo estoy haciendo bien, un poco más y ya está”.
  5. Si te agobias... No pasa nada, todos tenemos nuestros días.

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