Ser feliz

Rafa Santandreu

Soy psicólogo por la Universidad de Barcelona y me dedico al trabajo con pacientes, a la formación de profesionales de la salud y a la divulgación de la psicología dando conferencias. Soy autor del best seller “El arte de no amargarse la vida” y de "Ser feliz en Alaska", mi último libro. Desde aquí, cada semana responderé a vuestras consultas. ¿Mi objetivo? Que podáis ser felices en cualquier situación, incluso contra viento y marea.

la incertidumbre

Consejos para combatir el miedo a un rebrote del coronavirus

Os doy las claves psicológicas para lidiar con una de las preocupaciones más comunes ahora mismo: el miedo a un rebrote y a otro posible confinamiento.

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Rafa Santandreu

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Desde el pasado mes de marzo estamos viviendo un cambio que nadie esperaba y más propio de películas de ciencia ficción que de la realidad. Desde marzo estamos pendientes de noticias, de números de contagios, de altas, de fallecidos, de nuevas normas, de normalizar palabras como virus, confinamiento y nueva normalidad como si llevaran con nosotros toda la vida.

Nos hemos adaptado y lo seguimos haciendo cada día

Desde marzo todo gira en torno a la salud en su más amplio significado. Según la OMS, la salud es el bienestar no solo físico, sino también mental y social. Desde marzo estamos en una adaptación continua. Tal vez si no lo hemos pasado muy mal, no nos haya parecido muy difícil, pero estos meses han requerido un gran esfuerzo para cambiar rutinas. Y a las rutinas nos aferramos como lapas. Nos dan sensación de previsión y de control por saber lo que pasará. Hemos dejado unas rutinas y hemos integrado otras, como llevar mascarilla, mantener una distancia social…

Nos sentimos vulnerables y esto provoca malestar

Hemos asumido por fin que somos realmente vulnerables. Hay personas a las que esto les genera pánico, terror, fobia, su peor pesadilla: no controlar, ponerse enfermo o muy enfermo o que enferme algún ser querido. Hay otras personas que tienen miedo, pero sin bloquearse. La diferencia entre unos y otros está en cada cabeza, en cómo se vive la sensación de amenaza (la amenaza de perder salud) y la sensación de seguridad basada en la aceptación radical. Aquí hago hincapié: aceptación radical es asumir que me pasará lo que me tenga que pasar, que en toda vida hay riesgo y que enfermar forma parte de nuestra naturaleza. Obviamente podemos tomar medidas de seguridad pero sin obsesionarnos. La obsesión es como el miedo, no son buenos consejeros y confunden prevenir con garantizar.

Hipervigilancia ante la llegada de un posible rebrote

Ya hay rebrotes, pero se habla de que habrá un rebrote mucho mayor, según algunos epidemiólogos. Es decir, se habla de que esto no se ha acabado y de que es posible volver a las medidas de marzo. Esto da miedo a muchas personas, como una sensación de que se haga lo que haga puede volver la alarma. Esto hace que se mantenga una alerta interna continua, como que uno no se puede relajar, como tener un batallón de policía interno: chequearse continuamente, controlar que los demás lleven mascarilla, ponerse gel hidroalcohólico cada dos por tres, mantener mucha distancia social… observarse de forma continuada por si hay alguna señal que dispare la alarma del “¿tendré el coronavirus?”.

Esta hipervigilancia ni previene ni mejora, no es cuidado, es estado de alarma ineficaz. Cuidado hacia uno mismo es poder aceptar de forma sana y atrevida que nos pasará lo que nos tenga que pasar, que no somos invencibles.

Es el momento de cambiar para seguir creciendo

Creo que es un momento ideal para contar hacia delante, para hacer aquello que queremos, para dar otra mirada a la realidad de nuestras vidas, ya que nunca nos habíamos parado en seco de esta forma.

Es una oportunidad única. Puede que haya un rebrote o que mañana me atropellen. Puede pasar cualquier cosa, pero que me pille con una sonrisa.

Estoy convencido de que si asumimos cierto riesgo como positivo, como parte de la vida, es menos amenazante. Antes del virus ya había riesgos múltiples. Hemos de aprender a vivir con lo no controlable, que es casi todo, y a controlar nuestra cabeza, dirigirla de forma adecuada, no perder el norte. Lo inesperado puede pasar en todos los sentidos y la capacidad de adaptación es espectacular. Lo que nos decimos sobre lo que nos sucede es más importante que estar o no enfermo. Entrena la mente, hazte fuerte.

¿Cómo lo hago?

  • Asume la vida tal cual es: salud y enfermedad son parte de la naturaleza.
  • Esfuérzate por poner la atención fuera de tu cuerpo. Conecta con lo de fuera.
  • No te autoobserves, déjate estar.
  • Confía en que tu cuerpo te avisará si pasa algo grave.
  • No te obsesiones con la higiene o la seguridad.
  • Sé prudente, pero sal de casa y haz vida normal.

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