Cómo gestionar la envidia y superarla

Me da vergüenza reconocerlo, pero es así, tengo envidia de una compañera de trabajo. ¿Qué puedo hacer?

26 de enero de 2019, 08:00

gestionar la envidia chica triste

Me he dado cuenta que, desde hace tiempo, tengo mucha envidia de mi compañera de trabajo. Me da vergüenza reconocerlo, pero es así. Ella es guapa, trabajadora y alardea de su familia y viajes. ¡Parece siempre feliz! Yo, en cambio, no tengo pareja ni familia. Soy normal: ni guapa ni fea. Tampoco hago nada interesante, creo que soy muy aburrida. La veo cada día y no me gusta sentir esto, ¡me da rabia! ¿Cómo puedo solucionarlo?

La envidia es una emoción universal. Todos hemos sentido envidia en algún momento de nuestra vida. Es el sentimiento de desear algo que el otro tiene y yo no. Así de sencillo. La envidia “mala” es la que genera frustración y deseo de quitarle al otro ese algo (el móvil, la novia…) o de estropearle aquello inmaterial que tiene (la posición social, la relación de pareja…). Esta envidia lleva muchas veces a criticar al otro, a pensar que lo ha tenido fácil, que es injusto o a menospreciar a la otra persona. Un cúmulo de actitudes que solo traen sufrimiento.

La envidia “sana” sería la que se definiría como “quiero lo tuyo, pero obviamente no voy a hacer nada para que no lo tengas, solo me quedo triste”. Me quedo pensando en lo chulo que sería, pero no critico ni siento rabia. Mi malestar acaba ahí.

En cualquier caso, es una emoción que viene de la comparación social. Todos tenemos cosas o situaciones diferentes, esto pasa y pasará siempre.

¿Qué hay detrás de la envidia?

Al desear lo del otro suceden dos fenómenos: uno, que estoy sobrevalorando la felicidad que me daría si lo tuviese, ya sea un matrimonio, un trabajo…, y dos, que estoy infravalorando mi capacidad de sacar provecho a mi situación actual.

Por ejemplo, dices que no tienes pareja ni familia, ¿y eso que tiene de malo? Tal vez alguien que viva agobiado por su relación familiar, ¡desearía estar en tu lugar!

Te diría que te centraras más en ti y menos en tu compañera, ¡déjala tranquila y que viva su vida!

Cambia tu concepto de felicidad

Si pones tu atención en ti, podrás mejorar tu situación. Revisa la idea que tienes de "la felicidad". Belleza+pareja+familia+trabajo=felicidad. ¿Seguro? Pues no.

La felicidad no tiene receta, solo aceptación radical. Esos ingredientes son pasajeros, no son estables toda la vida y, sobre todo, no dependen totalmente de uno mismo: envejeceremos, dejaremos de trabajar, la familia cambiará…, por lo tanto, mejor si aprendemos a pensar de manera diferente.

La clave es dar otro valor a tu situación, sea cual sea, piensa en lo que sí puedes hacer. Por ejemplo, al no tener pareja ni niños, puedes improvisar más planes, tener otros horarios... Sobre la belleza, la mayoría de las personas somos más bien, normales, ni guapos ni feos. Se sobrevalora tremendamente el aspecto físico, cuando es algo muy cambiante.



Saca partido de la envidia

La envidia es una emoción útil, ya que puede llevarte a revisar tu plan de vida, a dar valor a lo importante y a saber sacar mucho partido a tu actual situación. Lo importante es que no te quedes en la queja y que generes otra realidad para ti, creando una perspectiva diferente.

Esto implica que te mojes contigo misma. Dices que ella parece muy feliz, ¡nos alegramos por ella! Y que tú, en cambio, eres un rollo. Lo erróneo es pensar que ella es más feliz por lo que tiene. Lo adecuado es pensar que cualquiera podemos ser felices en cualquier situación. Piénsalo bien, con lo que tienes ahora, ¿qué te impide ser feliz? Tu mente, y eso es lo que hay que trabajar, no buscar una pareja desesperadamente, viajar si no te apetece o ponerte más o menos mona.

Piensa que tu vida es algo único, te ofrece muchas oportunidades y tú puedes crearlas también. ¡Atrévete a ser feliz!​

Foto de Ben White vía Unsplash

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