10 zonas erógenas con las que subirás al cielo

Tanto para ti como para él: descubre el poder de una caricia en puntos del cuerpo que son muy eróticos. Hay vida más allá de los genitales.

19 de noviembre de 2018, 20:00

zonas-erogenas-portada. Puntos de placer insospechados

Puntos de placer insospechados

Ya tienes plan con tu pareja: id a la cama, quitaos la ropa, preparad un buen aceite de almendras y poned en práctica todo lo que ahora te voy a explicar. Vais a explotar de placer. ¡Prometido!

 

Foto de Becca Tapert vía Unsplash

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zonas-erogenas-pubis. Pies

Pies

En los pies tenemos zonas reflexológicas que conectan con nuestros órganos sexuales. De hecho, el final del talón conecta con el área pélvica. Podéis turnaros para daros masajes en esta zona. Coloca ambos pulgares en esta zona del talón y ve masajeando dando círculos girando un poco los dedos hacia fuera. Si te apetece, también puedes pasar tu lengua por sus dedos a la vez.

 

Foto de Rawpixel vía Unsplash

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Corvas

La parte trasera de las rodillas, las corvas, tienen un montón de terminaciones nerviosas. Puedes estimular la corva oral o manualmente. Prueba esta: da toquecitos con todos los dedos de tus manos, como si fueras una pianista, y desliza hacia fuera la caricia, con las manos en abanico. Hazlo acercándote a la entrepierna. Repite hasta gozarlo bien.

 

Foto de Hanna Postova vía Unsplash

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zonas-erogenas-entrepierna. Entrepierna

Entrepierna

Ya que estás en la entrepierna aprovecha y haz ligeras presiones, sube y sube hasta acercarte a las nalgas. Justo en los bordes de la nalga, haz presión con tus pulgares hacia fuera y luego hacia dentro. No tires demasiado, solo es una caricia. También podéis hacer lo mismo en la zona donde se une la pierna con el culo.

 

Foto de Danny G vía Unsplash

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zonas-erogenas-coxis. Coxis

Coxis

Une tus pulgares en el coxis, haciendo giros hacia fuera y a cada lado y bajando por cada línea lateral. Es muy placentero. De vuelta, sube con los pulgares por cada lado de la columna vertebral hasta la nuca. La espina es la carretera a través de la cual se comunica nuestro cerebro y los órganos sexuales.

 

Foto de Jan Zhukov vía Unsplash

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zonas-erogenas-cabeza. Cabeza

Cabeza

Como estás en la nuca, sube a la coronilla. Nuevamente presiona con los pulgares y usa todos los dedos para masajear desde la coronilla hasta el nacimiento del pelo. No te parecerá muy sexual, pero al hacerlo desnudos en la cama, cobrará otro sentido. Cuando estés acabando este masaje, pídele que se gire como una tortilla quedándose así boca arriba. Coloca tus pulgares en sus sienes, haciendo presión sobre la mandíbula y bésale. O acerca tus pechos a su boca.

 

Foto de Ye Fung Tchen vía Unsplash

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zonas-erogenas-pezones. Pezones

Pezones

Ahora iremos hacia abajo. Masajea los pezones de forma radial, abriendo tus manos como estrellas, ciérralas sobre la areola. Da ligeras succiones y giros de lengua sobre el pezón y míralo a los ojos. Flipará.

 

Foto de David Cohen vía Unsplash

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zonas-erogenas-pies. Pelvis

Pelvis

Ahora irás a su pelvis, pero no con las manos, sino con la lengua. Deja que se pasee por la línea central del abdomen, dé círculos en el ombligo y baje hasta el pubis. Ahora sí, pon tus pulgares sobre cada ingle hasta pasarlos detrás de cada borde de sus testículos, luego sube uniéndolos en su pubis, donde se inicia el pene. Presiona. Luego, con los pulgares unidos, viaja por la parte anterior del tronco de su pene hacia el glande, sosteniendo el lado posterior con el resto de tus dedos. Insiste.

 

Foto de Rawpixel vía Unsplash

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zonas-erogenas-pelvis. Tu pelvis

Tu pelvis

Versión para ti. Lo mismo, pero sus pulgares deben quedar a cada lado de tus labios mayores, al unirlos, tiene que ejercer presión sobre el pubis y cuando baje, estos deben presionar los labios de afuera hacia adentro para estimular tu clítoris con la línea interlabial de tus labios mayores. Y después, con uno o ambos pulgares unidos, masajear ligeramente con las yemas la punta de tu clítoris. Tus piernas están cerradas así que, dependiendo de tu anatomía, tendrá que ‘hundir’ más o menos los dedos para estimular. Algunos clítoris salen más allá de los labios, otros están casi escondidos; y todos son perfectos. Pídele mucha suavidad y extra de lubricación aquí. No olvidéis que si después vais a usar preservativo, el lubricante tiene que ser de los que no dañan el látex.

 

Foto de Annie Spratt vía Unsplash

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zonas-erogenas-pene. Destino final

Destino final

Ahora a dos manos. Con una tienes cogido su pene, a la altura del glande. Utiliza tu pulgar para dar giros sobre el mismo, en ambas direcciones. Con la otra, sube y baja sobre su tronco, a modo de pinza. O sea, utiliza solo las puntas de los dedos para masajear, con algo de presión pero continua, subiendo y bajando. Desliza de vez en cuando esa mano detrás de sus testículos dándoles caricias intermitentes.

 

Foto de Matheus Vinicius vía Unsplash

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zonas-erogenas-sexo. Tu destino final

Tu destino final

Versión para ti. Con los dedos bien lubricados, debe penetrar, con no más de dos falanges, los dedos anular e índice. Justo en la entrada de tu vagina, debe direccionar las yemas hacia arriba, como si quisiera tocar el hueso de tu pubis por dentro. Con esos dedos solo tiene que hacer un poco de presión. Por fuera está su dedo pulgar cerca del clítoris, así que puede aprovechar. Una combinación de locura.

 

Foto de Vladislav Muslakov

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