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Vértigo cervical: síntomas, causas y ejercicios para aliviarlo

¿Sientes que todo te da vueltas? ¿Crees que tu mareo no es un mareo normal? Te explicamos los síntomas, causas y tratamientos para el vértigo cervical.

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Escrito por:

Esther G. Valero

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Vértigo cervical

¿Sientes que estás continuamente en una montaña en rusa? ¿La habitación te da vueltas? ¿No logras enfocar bien? ¿Te tambaleas y te dan náuseas? ¿Te levantas de la cama y tienes que sujetarte porque crees que vas a terminar en el suelo? ¡Sujétate! Es posible que estés padeciendo vértigo cervical.

No debes alarmarte en exceso. En la mayoría de los casos, el vértigo cervical se corrige con un tratamiento adecuado, pero debes ponerte en buenas manos para que te hagan un buen diagnóstico. Este trastorno puede deberse a causas muy diversas y es importante detectarlas para trabajar sobre la raíz del problema. José Luis Rodríguez –fisioterapeuta y osteópata– y Andrés Dauder, especialistas del Centro Cinco Sentidos, ofrecen las claves para afrontar este problema.

Causas del vértigo cervical

Los vértigos cervicales pueden tener su origen en las cervicales, el oído, desequilibrios oculares o posturales e incluso en alguna disfunción de la mandíbula, siendo los primeros los más comunes: “Los vértigos cervicales son los que nos encontramos con más frecuencia en las consultas de fisioterapia y osteopatía”, declaran los expertos.

Existen numerosos factores que pueden desencadenar este tipo de vértigo, pero los más recurrentes son los malos hábitos posturales. “Las malas posturas que adquirimos cuando nos ponemos frente al ordenador, el constante uso del teléfono móvil, cómo nos sentamos en el sofá… son costumbres que, mantenidas en el tiempo, generan un exceso de tensión a nivel cervical alterando el funcionamiento del sistema circulatorio que irriga el oído y el cerebro. Al no haber flujo suficiente, se producen estos vértigos o mareos”.

Tal y como explican los especialistas, otra causa recurrente es el cansancio de los músculos oculares, que tienen una relación directa con el nervio del oído y también pueden provocar ese vértigo.

Síntomas del vértigo cervical

  1. Pérdida del equilibrio
  2. Desorientación
  3. Sensación de movimiento propio o de los objetos
  4. Dificultad para enfocar
  5. Rigidez en el cuello
  6. Dolor de cabeza

Cómo diferenciar el vértigo de un mareo

Existen ciertas similitudes entre los mareos y los vértigos. La sensación de que todo se mueve a tu alrededor es común a ambos males y pueden hacerte dudar de lo que te está pasando. Sin embargo, existen diferencias. Mientras el vértigo siempre va a ir acompañado de la sensación del falso movimiento propio o de los objetos, en los mareos no tiene por qué. Si sufres un mareo es posible que simplemente experimentes sensaciones de desmayo, desfallecimiento, malestar y náuseas.

Cómo se diagnostica el vértigo cervical

Si sientes que todo se mueve a tu alrededor lo mejor es que pidas cita con el especialista, pero también puedes hacerte una evaluación en casa. Si quieres saber si lo que te está pasando está siendo causado por un vértigo cervical, puedes seguir estos sencillos consejos que ofrece el Centro Cinco Sentidos:

  • Test de Romberg. Colócate de pie con las piernas juntas, estira los brazos hacia adelante y cierra los ojos. Si aparece un balanceo intenso o se produce un desequilibrio es muy posible que estés padeciendo vértigos.
  • Test visual. Siéntate en una silla y pídele a alguien que se siente frente a ti y mueva un boli de lado a lado. Intenta seguirlo sin mover la cabeza. Si te notas mareada o tus ojos generan un movimiento irregular, puedes padecer un vértigo de origen ocular asociado al cuello.

Muy importante: no realices estos ejercicios estando tú sola. Asegúrate de que hay alguien a tu lado para evitar una posible caída o desvanecimiento.

Tratamiento de los vértigos

Si sospechas que puedes estar padeciendo vértigos cervicales, lo mejor es que pidas cita con un especialista que pueda evaluar tu caso concreto. Explorándote y haciéndote las pruebas pertinentes, dará con el problema y te ofrecerá la alternativa más adecuada. Generalmente, los síntomas asociados a los vértigos suelen disminuir y/o remitir poniéndose en manos de un buen fisioterapueta u osteópata para trabajar la musculatura del cuello y las alteraciones de la articulación de la mandíbula. También es muy importante corregir los déficits posturales, ya que es ahí donde suele estar el origen del problema.

Ejercicios para el vértigo cervical

Para fortalecer el cuello y mantenerlo sano, conviene seguir un entrenamiento supervisado por un especialista. Practicar yoga o pilates pueden ser una buena alternativa.También existen algunos ejercicios que podemos realizar en casa para liberar la tensión de esta zona. El equipo de Centro Cinco Sentidos nos ofrece tres alternativas que podemos practicar sin peligro.

  • Ejercicio con pelotas de tenis

Pega dos pelotas de tenis con cinta adhesiva. Acuéstate boca arriba con las rodillas flexionadas y coloca las pelotas en la base del cráneo. Pon una toalla pequeña entre las pelotas y la parte superior de la espalda para que no se resbalen. Una vez en esta posición, realiza movimientos suaves de un lado al otro para relajar la tensión en los músculos suboccipitales situados en la base del cráneo. Luego, relaja y deja caer la cabeza sobre las pelotas.

Repite la secuencia de movimientos con las pelotas de tenis bajo la base de la nuca, esta vez sin utilizar la toalla.

  • Ejercicio de masaje

Coloca la punta de los dedos y del pulgar en la parte superior de los omóplatos. Aplique una presión firme con pequeños movimientos circulares. Los dedos deben deslizarse suavemente sobre la piel.

Comienza el masaje desde la parte alta de la espalda y la parte superior de los omóplatos y ve hacia el centro. Continúa de la misma manera, masajeando los costados del cuello hasta la base de la cabeza.

  • Ejercicio ocular de las cuatro direcciones

Mantén la cabeza recta mientras estás sentada en una silla mirando al horizonte. Busca cuatro puntos (arriba, abajo, izquierda y derecha) y mantén la mirada en cada uno de ellos durante cuatro segundos cada uno.

Repite el ejercicio tres veces.

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