Salud

¿es grave?

Tengo palpitaciones, ¿debo preocuparme?

Notar una alteración en el ritmo de nuestro corazón no es algo extraño y en la mayoría de los casos, no se debe a nada grave. Pero eso tampoco significa que no debamos prestarle atención.

Por Redacción Clara | 18 de agosto de 2019, 07:00

palpitaciones

Las palpitaciones son la manifestación clínica de los latidos del corazón, es decir, es la forma de sentir los latidos del corazón. Habitualmente el corazón no se siente, salvo en algunas situaciones como cuando se practica ejercicio o en el caso de alguna emoción muy intensa. Aparte de esos casos sin importancia, la mayoría de las veces las palpitaciones son un síntoma de que existe alguna arritmia. La Dra. Naiara Calvo, Especialista en Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra, responde a las dudas más habituales sobre las palpitaciones y aconseja sobre cuándo acudir al médico.

Además de palpitaciones, ¿las arritmias pueden dar lugar a otros síntomas?

En ocasiones pueden dar lugar a un síncope o pérdida de conciencia. No es muy frecuente, pero cuando ocurre, las arritmias que provocan el síncope se deben a una causa grave. A veces, las arritmias también pueden provocar síntomas más inespecíficos como tener la sensación de que a uno le falta el aire.

¿Podemos tener una arritmia y que no lo notemos?

Sí, en ocasiones las arritmias son asintomáticas y se detectan de forma casual al hacer un electrocardiograma de control.

¿Son peligrosas?

Hay muchos tipos de arritmias, y la mayoría de ellas no son peligrosas, siempre y cuando se establezca un diagnóstico y un tratamiento adecuado.

¿Son siempre consecuencia de alguna enfermedad cardíaca?

Las arritmias pueden aparecer tanto en corazones sanos como en corazones enfermos. Es decir, no tiene necesariamente por qué existir una enfermedad cardíaca para que aparezca algún tipo de arritmia.

Y aparte de una patología cardíaca, ¿qué otras cosas pueden provocarlas?

El estrés o la ansiedad son una causa muy frecuente de taquicardia (ritmo cardíaco acelerado). El consumo de drogas, alcohol, tabaco o café, o incluso las infecciones también puede favorecer la aparición de arritmias.

¿Es cierto que en la ovulación se ralentiza el ritmo cardíaco?

En la ovulación se pueden producir ciertas manifestaciones fisiológicas del ritmo cardíaco, pero carecen de relevancia médica.

¿Hay algún otro factor que predisponga a tener arritmias?

Sí, algunos de ellos serían la hipertensión arterial, cualquier tipo de enfermedad cardíaca, ciertas enfermedades hereditarias, determinados fármacos, la edad avanzada, la obesidad...

¿Puede hablarse de diferencias por sexos o edades?

En general, las arritmias pueden aparecer a cualquier edad y se dan en una proporción similar en ambos sexos. Si bien existen arritmias más frecuentes en edades más avanzadas, como es la fibrilación auricular, y otro tipo de arritmias más frecuentes en personas jóvenes y con corazones sanos como son las taquicardias supraventriculares.

Si notamos alguna arritmia, ¿es necesario ir al médico?

Sí, ante la presencia de arritmias siempre es aconsejable consultar con el especialista para que este determine si se trata de una arritmia ocasional o si, por el contrario, se debe a algo más grave.

¿Qué pruebas suelen hacerse para saber si esas arritmias son importantes o no?

Las arritmias se diagnostican mediante un electrocardiograma, siempre que estén presentes en el momento justo en el que se lleva a cabo dicha prueba. En el caso de presentar palpitaciones de forma ocasional, se aconseja la realización de un Holter-ECG (es una grabadora portátil que recoge las pulsaciones de forma continua durante un mínimo de 24 horas) y muchas veces también es necesario hacer un ecocardiograma como complemento para conocer si existe o no alguna enfermedad cardíaca.

¿Es necesario tratarlas?

Aunque en algunas ocasiones, las arritmias son totalmente benignas y no hay que realizar ningún tratamiento, la mayoría de las veces sí que es necesario tratarlas, ya sea mediante fármacos o con la implantación de algún dispositivo como un marcapasos o un desfibrilador automático implantable, que se usa en el caso de algunas arritmias graves.

¿Cuáles son las arritmias más habituales?

  • Taquicardia. La taquicardia paroxística supraventricular suele comenzar de forma brusca, habitualmente sin ningún desencadenante. La mayoría desaparece espontáneamente tras unos minutos.
  • Bradicardia sinsual. Los latidos del corazón se originan y se transmiten de forma normal, pero son más lentos de lo habitual. Es frecuente en personas que hacen ejercicio, sin que deba preocupar.
  • Extrasístole. Es un latido que se adelanta al ritmo habitual de nuestros latidos y se experimenta como un salto en ellos. No suelen revestir mayor gravedad, aunque pueden resultar molestas.
  • Fibrilación auricular. Es la arritmia cardiaca más frecuente en nuestros días. Se debe a que el impulso eléctrico del corazón no es regular. Requiere tratamiento, ya que impide realizar tareas cotidianas sencillas.

Controla tus latidos

  • ¿Cuántos son normales? Solemos tener entre 60 y 80 por minuto, aunque hasta los 100 se considera normal.
  • Durante la vida. Al nacer tenemos una frecuencia cardíaca elevada y a partir del primer mes, va disminuyendo hasta llegar a los 20 años y a partir de ahí, se mantiene estable.
  • A lo largo del día. Por la mañana tenemos más pulsaciones que por la tarde y mientras dormimos, disminuyen mucho. después de comer, las pulsaciones aumentan un 10-30%.
  • Características personales. Tanto las personas más altas como las delgadas tienen menos pulsaciones por minuto.

Los últimos hallazgos

  • Apnea del sueño. Un estudio realizado por investigadores del Hospital del Mar de Barcelona ha demostrado que tratar las apneas del sueño ayuda a reducir las arritmias de los que sufren “flutter auricular”, un tipo de arritmia cardiaca que provoca que el corazón lata de forma muy acelerada.
  • Ejercicio intenso. Aunque el ejercicio ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares, un reciente estudio español ha relacionado la práctica de ejercicio especialmente intenso y prolongado en el tiempo con una mayor probabilidad de sufrir una fibrilación auricular a largo plazo.

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