hay que ganar la batalla

Las 10 claves para prevenir el cáncer de mama

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en la mujer. Lo sufre 1 de cada 8 mujeres. Si el cáncer es como una lotería, te contamos cómo tener menos "papeletas" y que no te toque a ti.

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Escrito por:

Carme del Vado

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prevenir el cancer de mama

prevenir el cancer de mama

Cuando una célula normal muta debido a diversos factores (sobrepeso, tabaquismo...) “esta célula mutada se transforma en una semilla del cáncer”, explica la Dra. Kristi Funk, especialista en cirugía oncológica de mama, en su libro Pechos (Ed. Urano). “Del terreno en el que las semillas del cáncer crecerán o no germinarán, depende de si esta semilla brotará y se convertirá en un cáncer capaz de destruir tu vida, o de si no lo hará”.

¿Cómo evitas que esta semilla eche raíces en tu cuerpo? Tienes muchos recursos en tu mano, pero lo más importante es adoptar un estilo de vida saludable que haga que tu cuerpo sea un terreno en el que no puedan crecer las semillas del cáncer. La Dra. Funk nos convence con la estadística: “Solo de un 5 a un 10% de cánceres de mama es hereditario”, así que más que la genética, es cómo vivas tu vida lo que te ayuda.

Cómo podemos prevenir el cáncer de mama

El Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF, según sus siglas en inglés) pone el acento en tener un peso saludable, llevar una dieta equilibrada, evitar el tabaco y el alcohol, hacer ejercicio y promover la lactancia materna.

1. Peso saludable

“El mantenimiento de un peso saludable a lo largo de toda la vida puede ser una de las formas más importantes de protegerse del cáncer”, señala el WCRF. Y la doctora Funk es más taxativa diciendo que “si estás rellenita, tus kilos de más te pueden matar”.

¿Por qué? El cáncer de seno depende en parte de la acción de ciertas hormonas sobre las mamas, especialmente de los estrógenos, la hormona femenina por excelencia. Si los niveles de estrógenos se disparan, pueden afectar a las células mamarias y favorecer el desarrollo del cáncer. Antes de la menopausia, la mayor parte de estrógenos los producen los ovarios; sin embargo, cuando la etapa fértil acaba, es la grasa corporal la que los genera. Por eso, es tan importante estar en un peso saludable.

2. Alimentación sana

No solo el estudio PREDIMED Prevención con Dieta Mediterránea, sino muchos otros evidencian que la dieta mediterránea es un patrón útil en la prevención del cáncer de mama. Es una dieta que prioriza la fruta, la verdura, los cereales integrales, las legumbres, el pescado o el aceite de oliva; que se basa en alimentos frescos y en cocinarlos de formas sencillas (guisos, plancha, vapor...). De hecho, la cocina casera es una de las recomendaciones de las distintas instituciones sanitarias. El WCRF, además, pide limitar, y mejor eliminar, el fast food y la comida procesada y ultraprocesada. Como explica el nutricionista Carlos Ríos, “los ultraprocesados no son tóxicos agudos, sino productos insanos crónicos”, es decir, no te matan al comerlos sino “tras meses, años o incluso décadas de consumo. Van dañando nuestro cuerpo hasta desencadenar fallos orgánicos”, como un cáncer.

3. Cero alcohol

La Asociación Española contra el Cáncer es muy clara: “La cantidad apropiada de alcohol para la prevención del cáncer es ninguna” y, hablando específicamente de cáncer de mama, “el consumo de pequeñas cantidades de alcohol (tan solo 10 g/día) se asocia con un aumento del riesgo de esta enfermedad cuando se comparan mujeres bebedoras y no bebedoras”. Para que te hagas una idea, 10 g de alcohol equivalen a una caña de cerveza o una copa de vino. El WCRF recomienda limitar también el consumo de bebidas ricas en azúcar y de zumos, incluso los hechos en casa. Todas estas bebidas tienen mucho azúcar libre y hay una clara relación con el sobrepeso y la obesidad, factores de riesgo de cáncer.

4. Tres horas de deporte semanal

Según la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica, “estudios a largo plazo demuestran que las mujeres que hacen actividad física de moderada a enérgica durante más de 3 horas a la semana tienen entre un 30% y un 40% menos de riesgo de cáncer de mama”. Una actividad moderada sería andar a buen paso, pudiendo hablar pero de forma entrecortada, nadar, ir en bicicleta, los bailes de salón...

En cambio, las actividades enérgicas serían correr, nadar rápido, hacer clases de bicicleta indoor, deportes de equipo, saltar a la comba, etc. Esta institución no solo recomienda hacer deporte, sino también llevar una vida activa yendo a los sitios andando, haciendo las tareas de casa y evitando estar mucho tiempo sentados, sobre todo en nuestro tiempo libre.

5. Si puedes, lactancia materna

Diversas investigaciones han llegado a la misma conclusión: la lactancia protege a la madre frente al cáncer de mama y al bebé frente al cáncer en general, porque previene el sobrepeso y la obesidad. El WCRF recomienda alimentar exclusivamente al bebé con leche materna hasta los 6 meses y combinarla con otros alimentos hasta los 2 años.

6. Menos exposición a sustancias tóxicas

Contaminación, pesticidas, radiaciones, ciertos plásticos... todo esto puede afectar a la salud del pecho y no siempre podemos evitarlo. La doctora Funk propone no obsesionarnos y aplicar unas reglas básicas en el día a día como lavarnos las manos con frecuencia; quitar el polvo y pasar la aspiradora regularmente porque el polvo lleva muchas sustancias químicas; priorizar el cristal sobre el plástico cuando hablamos de alimentos; usar productos de limpieza ecológicos y cultivar plantas de interior para filtrar el aire en casa (ficus, gerberas...).

7. Autoexploración de las mamas

Según ciertas asociaciones científicas, la autoexploración no mejora la mortalidad por cáncer de mama, pero, como explica la Dra. Funk, muchas mujeres han detectado un bultito o han visto que algo no iba bien al explorarse y eso las ha llevado a consultar al médico. Nadie como tú conoce tus pechos y si al explorarte tienes la posibilidad de detectar cambios sospechosos, ¿por qué no aprovecharlo?

8. Visita anual al ginecólogo y pruebas rutinarias

Si no hay antecedentes familiares que indiquen lo contrario, una visita anual al ginecólogo es suficiente. Y seguramente el médico recomendará hacer una mamografía anual o bianual a partir de los 40 años. Es cierto que esto tiene detractores porque puede dar lugar a falsos positivos y a realizar biopsias innecesarias, pero como explica la doctora Funk, “no dejes que el miedo a los falsos positivos te impida detectar un cáncer curable”.

9. Cuidado con los tratamientos hormonales

El Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. reconoce que hay un ligero aumento del riesgo de sufrir cáncer de mama si se toman anticonceptivos orales, especialmente la píldora “trifásica”. Y la AECC solo recomienda el uso del tratamiento hormonal sustitutivo (THS) en muy pocos casos, solo cuando la mujer sufra unos síntomas menopáusicos muy severos y siempre que no tenga antecedentes de cáncer de mama.

10. Vitamina D

Hay estudios que demuestran que si las mujeres posmenopáusicas toman más de 800 UI diarios de esta vitamina se reduce el cáncer de mama en un 34%. Es una vitamina que se sintetiza cuando el sol incide en la piel pero, a pesar de vivir en un país muy soleado, podemos ser deficitarios en vitamina D. Para saber si realmente necesitas o no este suplemento, es importante que el médico te haga una analítica de sangre y verifique la deficiencia.

Prevenir el cáncer de mama

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