Salud

Plántale cara

Precauciones durante una ola de calor que pueden salvar tu vida (o la de los que más quieres)

Golpe de calor, irratibilidad, calambres musculares, problemas en la piel... Con la ola de calor, las temperaturas se extreman y nuestra salud puede verse (muy) resentida. Te contamos cómo y qué hacer para paliar sus efectos o prevenirlos.

Por Maria Guasch Actualizado el 08 de agosto de 2019, 10:05

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El cuerpo tiene mecanismos para adaptarse a las altas temperaturas, pero… también tiene sus límites, y a partir de los 27ºC estos no funcionan con la misma eficacia y esto puede tener consecuencias para la salud, algunas graves…

Sufrir un golpe de calor

Más de 32ºC y una humedad relativa superior al 60%… Con este ambiente, el sudor no se evapora, y el cuerpo, en lugar de refrescarse, ve aumentar su temperatura, lo que puede dar lugar a un golpe de calor, que en ocasiones llega a tener consecuencias fatales.

Cómo detectar un golpe de calor

  • Los síntomas de un golpe de calor leve son agotamiento, mareo, náuseas y, a veces, calambres si se hace ejercicio. Pero puede agravarse y haber palidez, sudoración excesiva, falta de coordinación en los movimientos, fiebre superior a 39ºC e incluso sufrir una lipotimia. Solo en casos muy graves (y poco habituales) puede haber un fallo multiorgánico. Una lipotimia es una pérdida leve de consciencia debido a que se dilatan los vasos sanguíneos periféricos, lo que supone que la sangre vuelve con mayor dificultad al corazón. No suelen ser graves, pero hay que actuar rápido.

Qué hacer en un golpe de calor

  • Al fresco. Lleva a la persona afectada a un lugar fresco, a la sombra, túmbala boca arriba y ligeramente incorporada.
  • Compresas de agua fría. Aplícalas en cuello, axilas, ingles y cabeza, que son las zonas por las que se desprende más calor.
  • Agua a sorbos. Si la persona está consciente, es ideal que se rehidrate, pero a pequeños sorbos.
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Cansancio e irritabilidad

El calor puede bajar la tensión, y el hecho de sudar más para refrescar el cuerpo supone un gasto energético mayor al habitual y provoca una cierta deshidratación. Todo esto puede explicar el cansancio que sentimos en verano.

Cómo identificarlo

  • De peor humor. A menudo nos cuesta más conciliar el sueño y dormimos peor por culpa del calor o porque cambiamos nuestros hábitos y rutinas, durmiendo menos horas. Esa falta de descanso es precisamente una de las causas de que durante el día estemos de peor humor y más irritables.
  • Si estás bien, te afecta poco. Como explica la psicóloga clínica M.ª Victoria Sánchez, directora del Grupo Laberinto, "en cada persona las temperaturas extremas influirán de forma diferente según su estado psicofisiológico previo, capacidad de regulación emocional y adaptación".

Qué hacer para paliarlo

  • Mantente activa. Aunque pueda parecerte contradictorio, el ejercicio te aporta vitalidad y energía.
  • Horario regular. Procura levantarte y acostarte a la misma hora (o como mucho, una o dos horas más tarde) incluso en vacaciones.
  • Ventila la habitación. Y duerme con ropa ligera, procurando no pasar calor de noche.

En los días calurosos…

  • Toma precauciones para que las altas temperaturas te afecten lo menos posible.

  • Si estás en casa... Baja las persianas y abre ventanas para favorecer las corrientes de aire. Dúchate con agua templada y bebe con frecuencia, sobre todo agua e infusiones. Evita el alcohol, porque deshidrata.

  • Si estás en la calle... Lleva ropa amplia, ligera y de tejidos transpirables. Anda por la sombra o, si tienes que ponerte al sol, que sea con sombrero pero evitando las horas más calurosas (de 11 a 17 horas). Si haces ejercicio al aire libre, que sea a primera o última hora del día.
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Calor y calambres musculares

Al sudar perdemos mucho líquido y electrolitos, lo que puede provocar calambres y contracturas musculares dolorosas, sobre todo cuando se practica algún ejercicio.

Qué hacer para prevenirlo

  • Bebe suficiente agua. No esperes a tener sed para hacerlo.
  • Después de hacer ejercicio… Toma una bebida isotónica para recuperar las sales perdidas.
  • Si ya has sufrido el calambre… Estira suavemente el músculo afectado y masajéalo con cuidado.
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Problemas en la piel

  • Granitos que pican. Al sudar demasiado, los conductos de las glándulas sudoríparas se obstruyen y eso hace que aparezcan granitos, que pueden picar. Es un problema muy habitual en los niños más pequeños.
  • ¿Sufres de rosácea? Puede empeorar en verano, ya que las altas temperaturas provocan una vasodilatación de los capilares sanguíneos. En verano debes extremar las precauciones, seguir el tratamiento que te haya dado el dermatólogo y no salir de casa sin aplicar un factor de protección alto. Descarta usar productos waterproof porque, al retirarlos, puedes irritar más la piel.
  • Pitiriasis versicolor. Esta dolencia se manifiesta en pequeñas manchitas con descamación que pueden ir del color blanco-rosado al amarillo-marronáceo. Como apunta la Dra. Elena de las Heras, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología, este trastorno es muy frecuente en situaciones de calor y humedad, cuando también se suda más, ya que es el caldo de cultivo ideal para el hongo (malasezzia) que lo causa.

Infecciones por hongos

  • Pie de atleta. Es un picor muy intenso entre los dedos de los pies provocado por los hongos que viven en ambientes húmedos. Se contagia al andar descalzos por suelos infectados.

  • Manchas blancas. Las causa el hongo Microesporum furfum, que prolifera en la arena de la playa, en las piscinas…
  • Dermatosis del bañador. Se presenta como un enrojecimiento en las ingles o en la cintura y puede confundirse con un simple roce.

Qué hacer para aliviar los problemas en la piel

  • Usa un ventilador. Si es portátil te será más fácil usarlo con independencia de lo que estés haciendo. Para aumentar la sensación de frescor, pon un plato con cubitos de hielo delante del ventilador.
  • Higiene específica. Lava con agua fresca las zonas de la piel que están húmedas por la transpiración y sécalas con pequeños toques. Si ya ha aparecido el sarpullido, deja la zona al aire, sin ropa, y no te rasques.
  • Sécate el sudor. Por ejemplo, con un pañuelo absorbente.
  • Sécate bien. Hazlo especialmente bien después de ir a la playa, la piscina y ducharte. Y evita quedarte mucho rato con el bañador o ropa húmeda puesta encima.

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