no es celulitis

Grasa en brazos o piernas, ¿cómo saber si es lipedema?

El lipedema es una enfermedad desconocida pese que a afecta a más del 10% de las mujeres y que, además, se confunde a menudo con celulitis.

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Esther G. Valero

Periodista especializada en temas de lifestyle y belleza.

Actualizado a

Cuidas tu alimentación, practicas ejercicio y hasta te aplicas cosméticos reductores y/o anticelulíticos a diario. Aun así no paras de acumular grasa de forma desproporcionada en las piernas y los brazos y sientes un dolor intenso en la zona. ¿Qué puede estar ocurriéndote? ¿Sabes cómo puedes revertir esta situación? Es posible que padezcas lipedema, una enfermedad crónica de origen desconocido que afecta casi exclusivamente a mujeres (apenas se han detectado unos cuantos casos en hombres) y que muchas veces es confundido con la celulitis, el sobrepeso o la obesidad.

Qué es el lipedema

Existe un gran desconocimiento acerca de esta enfermedad. La OMS reconoció el lipedema como enfermedad hace solo dos años y, a pesar de afectar a entre el 10% y el 20% de la población femenina, se estima que alrededor del 70% de los médicos de atención primaria desconoce su existencia. Esto dificulta su diagnóstico y hace que muchas veces se receten soluciones que no atajan el problema.

Como señala la Dra. Ana María Román, Jefa de Ginecología del Hospital Universitario Sanitas Moraleja, este trastorno consiste en “una acumulación de tejido adiposo desproporcionado en las piernas y/o brazos como consecuencia de la proliferación en inflamación de las células grasas de dichas localizaciones. En ocasiones, esta acumulación de tejido graso colapsa el drenaje linfático de las zonas afectadas provocando el lipedema”.

Aunque se desconoce su origen, “existe una clara predisposición genética y los cambios hormonales parecen tener un importante papel desencadenante, pudiendo favorecer su desarrollo a partir de la pubertad, después del embarazo o tras el inicio de la menopausia”, sostiene la Dra.

Diferencias entre lipedema, celulitis y obesidad

A menudo se confunde este trastorno con la celulitis y la obesidad. Las personas con sobrepeso suelen tener repartida la grasa de forma más o menos proporcional. En el caso del lipedema, existe mucha desproporción entre las piernas y el resto del cuerpo. Las extremidades inferiores suelen ser mucho más gruesas de lo normal y apenas hay definición en rodillas y tobillos, mientras que el tronco y la cara son visiblemente más delgados. Tal y como explica la jefa de ginecología, “esta desproporción suele ir acompañada de dolor y sensibilidad, que puede agravarse con la menstruación, el calor o la práctica de ejercicio físico”.

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La foto del antes y después tras una cirugía de lipedema.

Síntomas del lipedema

Estas son las características que suelen caracterizar a este trastorno:

  • Aumenta de forma desproporcionada el tamaño de las piernas y/o brazos (piernas “en columna)”
  • El volumen no disminuye con dietas ni regímenes dietéticos
  • La piel presenta un aspecto abollonado, como de piel de naranja, evolucionando a nódulos de mayor tamaño a medida que la enfermedad progresa.
  • Fragilidad capilar, que se traduce en una mayor tendencia a la formación de hematomas.
  • Varices o arañas vasculares
  • Dolor intenso e hipersensibilidad en la zona afectada
  • Sensación de pesadez
  • Hipotermia y sensibilidad al frío.

Tratamiento del lipedema

¡Buenas noticias! Las pacientes pueden llegar a recuperarse casi por completo y recuperar su vida normal. El problema es que los tratamientos necesarios para conseguirlo son bastante costosos y no están cubiertos por la Seguridad Social.

La especialista distingue dos tipos de tratamientos: los conservadores (medias de compresión y drenajes linfáticos) o quirúrgicos. “Los primeros resultan poco efectivos cuando la enfermedad ya está establecida, pero siempre son recomendables”, puntualiza.

  1. Cambio de alimentación. Generalmente, estas pacientes necesitan someterse a una dieta específica para eliminar la inflamación. Es similar a la que se recomienda a pacientes con diabetes o hipertensión.
  2. Medias de compresión. Son unas medias especiales. No se venden en farmacias, ya que tienen que ser confeccionadas a medida para que realicen la compresión necesaria.
  3. Drenajes linfáticos. Se trata de una técnica de masaje muy suave, con movimientos lentos y dirigidos, con la que se mejora la circulación de la linfa y el sistema linfático.
  4. Cirugía (Liposucción WAL –Water-Jet Assisted Liposuction-). Se trata de una liposucción especial, muy delicada, que introduce en la piel una pequeña cánula para instilar un chorro de suero salino y desprender los adipocitos. Al mismo tiempo se van aspirando las células adiposas enfermas bajo control manual. Se trata de un procedimiento complejo, que debe ser realizado siempre por un especialista en Cirugía Plástica y Reparadora.

Prevención del lipedema

Al tratarse de una enfermedad tan desconocida, resulta difícil de prevenir, pero sí se puede frenar su evolución si se detecta de forma temprana: “En las primeras fases, una dieta sana, drenajes linfáticos regulares y la práctica de deportes aeróbicos, como caminar, nadar o practicar aerobic (entre otros), resultan de gran ayuda para evitar el progreso de la enfermedad”, apunta la Dra. Román.

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