Mens sana in corpore sano

Consejos psicológicos que te ayudarán a adelgazar

Comemos por nervios, por ansiedad, por "tapar" una desilusión, por mil y un motivos que no tienen nada que ver con la comida y mucho con nuestras emociones. Además de dietas, menús y alimentos, tener en cuenta la parte emocional de la alimentación es clave para adelgazar.

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Escrito por:

Raquel González

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Solemos pensar que adelgazar es una cuestión de dar con la dieta adecuada y tener “fuerza de voluntad” para seguirla y para hacer deporte. Pero esto es simplificar mucho las cosas, porque aunque seguir una dieta adecuada y hacer ejercicio son muy importantes, la fuerza de voluntad no es lo único ni lo más importante a la hora de conseguirlo.

Y es que nuestra relación con la comida es mucho más compleja, tanto es así que muchas consultas de nutrición y dietética incorporan psicólogos especializados. En CLARA te damos algunas ideas para que tu mente te ayude a adelgazar.

Hazte las preguntas adecuadas

En la mayor parte de los casos, más que fuerza de voluntad, lo importante es el autoconocimiento. Se trata de hacernos las preguntas adecuadas, por ejemplo y aunque parezca obvio: ¿estoy comiendo de más? ¿estoy comiendo alimentos inadecuados? ¿muchos dulces o pizza u otro tipo de comfort food (alimentos ricos en hidratos, grasas y/o azúcar)? ¿o estoy comiendo bien y cogiendo peso?

Si la respuesta es que comes equilibradamente y con moderación, tal vez debas acudir al médico para ver si hay algún desarreglo que lo justifique como cambios hormonales,problemas de tiroides, etc.

Si la respuesta es que comes de más o alimentos inadecuados, sigue explorando el porqué. Es lo que te dará la clave para definir tu relación con la comida: ¿es por aburrimiento? ¿por falta de tiempo para cocinar? ¿te calma los nervios? Si es así, lo primero es ser consciente de por qué comes como comes.

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Cómo saber qué hay detrás de tu modo de alimentarte:

  • La prueba del brócoli. Cuando tienes un “ataque” de hambre, ¿te viene bien un plato de brócoli? ¿O tiene que ser un algo dulce, como un bombón o un bollo? Si el brócoli ya te viene bien, es hambre fisiológica, sin duda (y quien dice brócoli, dice lentejas o judías verdes). Pero si lo que “necesitas” son dulces, hablamos de hambre emocional y esta tiene otros motivos detrás que proporcionarnos energía, esta se dirige a aliviar un malestar emocional.
  • Lleva un diario. Para cambiar algo (manera de alimentarnos, hábitos…) primero tenemos que ser conscientes de ello. Llevar un diario de lo que comes te ayudará a ser consciente de tus emociones cuando lo haces. Y también te ayudará a saber qué te dices para comprar esos alimentos que sabes que no deben acabar en la cesta, saltarte el salir a andar/patinar, el gym…
  • Mira tu agenda. Cuánto tiempo dedicas a comprar y cocinar y cuánto tiempo a otras cosas. Si lo que dedicas a la comida es escaso, es posible que también explique el por qué coges peso. Si no organizas una compra saludable, no tendrás comida adecuada en casa, especialmente, fruta y verdura frescas. Y si no planificas tus menús, o pides comida a domicilio o la compras para llevar o tiras de embutidos, quesos, pasta con salsas envasadas…
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Cómo cambiar tu relación con la comida

Cada persona es un mundo y solo tú te conoces los suficiente para saber qué debes cambiar. Pero como recomendaciones generales, estas ideas te pueden ser útiles:

  • Escucha a tu cuerpo. Reconoce las señales físicas del hambre y come de acuerdo con ellas; no comas por ceñirte a horarios preestablecidos. Y deja de comer cuando ya estés saciada, no por acabarte el plato…
  • Reconduce tus emociones. Si estás triste, llora y desahógate; si estás aburrida, lee, mira una serie... Si no te apetece comer brócoli como decíamos antes, busca alternativas que no pasen por abrir la nevera o asaltar la despensa. Piensa que tomar un dulce lo que hace es retrasar el momento de enfrentarte a lo que te pasa por dentro, pero eso solo acaba por sumar otro problema (aumento de peso) al problema que intentas ocultar comiendo.
  • Encuentra otras fuentes de placer, consuelo… Sin duda, comer es un placer y una recompensa sensorial, pero no es la única. Un masaje o automasaje puede darte el mismo placer; lo mismo que sumergirte en un baño de espuma con música que te guste, hacerte las uñas…​
  • Verbaliza lo que te pasa. Todas estas emociones que puedes tener “atascadas” en tu interior necesitan salir, expresarse… Si no sientes que puedas hacerlo con alguien de tu entorno, puedes hacerlo poniéndolas por escrito o recurriendo a un psicólogo o a un coach.
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Adelgaza definiendo bien tus objetivos

Una vez eres consciente de qué te lleva a comer de más o desequilibradamente y te has propuesto cambiar tu relación con la comida, ponte objetivos realistas para adelgazar y ten en cuenta:

  • Por qué quieres seguir una dieta. Otra cosa que puede parecer obvia, pero no lo es. Adelgazar exige mucho esfuerzo y la motivación es clave. Debes tener muy claro por qué lo haces. Es muy distinto a que te sientas obligada (por presión social, por tener que ir a una boda y querer ponerte tal vestido…) a que lo escojas por propia voluntad, porque has decidido cuidarte, mimarte y quererte comiendo mejor, pensando en tu salud…
  • Sé lo más realista posible. Para que un plan de adelgazamiento tenga éxito debe ajustarse realmente a tus necesidades y estilo de vida. Por ello, cuanto más personalizado sea, más éxito tendrá. Por ejemplo, si tienes poco tiempo para cocinar, no busques uno que exija pesar los alimentos al gramo y buscar diez tiendas para dar con ingredientes poco habituales… Tampoco debe ser tan drástica que te impida seguir tu ritmo habitual, ni tan exigente que no te permita tener visa social… Pásate por nuestra sección de dietas y elige la que más se adapte a tus necesidades.
  • No tengas prisa. Ponte plazos que puedas cumplir y piensa que es mejor dar pasos pequeños pero bien consolidados que pegar un sprint y luego ver cómo te adelanta el pelotón porque no puedes continuar.
  • Sé indulgente contigo misma. Piensa que habrá momentos en los que no podrás cumplir con lo que te has propuesto. No pasa nada. Perdónate y continúa adelante. Todas tenemos momentos de flaqueza, pero lo importante es que en el largo plazo, estos momentos sean puntuales, que los asumas ya de entrada y no les des más importancia de la que tienen. De hecho, como nadie es perfecto, lo ideal es que tu dieta ya contemple que te puedas dar algún capricho de vez en cuando. Así te quitas ansiedad y te es más fácil cumplir con tu dieta.
  • Y cuando comas, hazlo de forma consciente. Fija tu atención en la comida –no te distraigas ni con el móvil, la conversación, etc.–, en cómo está presentada, cómo huele, qué ingredientes incorpora el plato… Luego, llévate un bocado a la boca y mastica lentamente, notando su sabor, textura… Haz lo mismo con los siguientes bocados y los siguientes platos. Cada vez que tu mente quiere pasar a otras cosas, deja pasar esos pensamientos y recondúcela al acto de comer.​

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