Pierde peso en menos tiempo

¿Quieres adelgazar rápido? 18 trucos que multiplican el efecto de una dieta

¿Has decidido perder algo de peso? Si quieres adelgazar más rápido, toma nota de estos sencillos trucos que le van a dar un buen empujón a tu dieta. Funcionan sea la que sea: dieta de ayuno intermitente, dieta Keto, dieta mediterránea, flexitariana, disociada, vegetariana, vegana…

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Mamen Lorenzo

Periodista y Directora de CLARA

Actualizado a

Hay dietas que moderan el consumo de unos alimentos, como la dieta Keto. En unas se come en unas determinadas franjas horarias, como la dieta del ayuno intermitente. En otras no se pueden juntar en la misma comida un tipo de alimentos con otros, como en la dieta disociada… No importa, sigas la dieta que sigas, conocer estos trucos te ayudarán a adelgazar mas rápido y a sentirte mejor mientras lo haces.

No te "despidas" de la comida

Está demostrado que con la excusa de empezar a hacer dieta, los días antes nos damos un atracón pensando que no podremos comer esto o aquello. Este atracón puede ponernos hasta 3 kilos encima. Y si teníamos que perder dos, acabamos teniendo que perder cinco kilos. Para no sufrir por lo que vas o no vas a poder comer, lo ideal es que sigas una dieta que se adapte a ti. Este test te puede ayudar a averiguarlo.

Confirma que tienes hambre

Vale, te parecerá obvio. Pero, ¿sabías que casi todo el mundo confunde el hambre con la sed? Son sensaciones muy similares y, a veces, comemos cuando lo que nos está pidiendo el cuerpo es líquido. Diferenciarlo es fácil, antes de comer nada, bebe. Y si aun así no lo tienes claro, haz la “prueba de las lentejas”. ¿Te comerías un plato de lentejas o lo que quieres tiene otro nombre y apellidos (chocolate, pizza, etc.).? Si escoges la segunda opción, es capricho, no hambre.

Ojos que no ven…

Cuando vemos comida que nos gusta se despierta el apetito. Es un hecho. Si te paras en el escaparate de una pastelería y eres golosa, empezarás a salivar… En la calle, no te tortures y evita esos escaparates. En casa, pon a la vista alimentos sanos y esconde los “caprichos”. Truco: guarda la bollería en estantes altos y dentro de recipientes opacos.

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Cuando comas, come

Si tu mente “desconecta” y se centra en otra cosa, “engullirás” más que comerás, casi sin saber qué te has llevado a la boca y tan rápido que a tu cerebro no le habrá llegado señal de saciedad, por lo que te puedes quedar con hambre. Intenta apagar la tele, la tablet y el móvil durante las comidas y céntrate en comer. Usa tus sentidos. Primero, mira el plato, cómo está presentado, qué alimentos tiene, en qué vajilla está servido… Luego, céntrate en cómo huele, dejando que sus aromas impregnen tu nariz. Cuando te pongas un bocado en la boca, mastica bien y trata de percibir los sabores y las texturas que percibes en cada bocado…

Súper truco para comer lentamente

Sabes lo importante que es comer despacio, pero ¿cómo conseguirlo? Calienta mucho la comida. Según los estudios, comerás hasta un 20% menos solo con esperar a que se enfríen los alimentos. Por ejemplo, a la hora de comer, elige sopa caliente y tendrás que soplar para enfriarla. Otro truco es optar por alimentos "entretenidos": pescado con espinas, carne con hueso… También puedes probar a comer con palillos chinos.

Corta la comida en rozos pequeños

Córtalo todo en trocitos para que tu cerebro tenga sensación de comer más cantidad. Es un truco que funciona ¡y mucho! Evita también los platos grandes y las raciones generosas. Te recomendamos que te pases a los platos de postre. Y los vasos de agua, que sean grandes.

Grita (o canta a voz en grito)

Muchas veces recurrimos a la comida para tapar nuestra ansiedad, un enfado… Cuando sientas que vas a estallar, en lugar de ir a la despensa, vete a un lugar apartado y grita. Y si no puedes, canta a voz en grito y si tampoco puedes, ponte los cascos y “canta para adentro”, solo para ti, pero distrae tu mente de la comida y de lo que te pone de los nervios.

Bebe agua 30 minutos antes de comer

Beber medio litro de agua 30 min antes de las principales comidas ayuda a perder peso, según un reciente estudio. Así empiezas la comida con el estómago más lleno y no sientes la necesidad de llenarlo de comida. Si te cuesta beber agua, puedes tomar una infusión sin azucarar, fría o caliente, con unas hojas de menta o una rodaja de limón, por ejemplo.

Semillas contra el estreñimiento

La regularidad también ayuda al buen funcionamiento del organismo. Una cucharada de semillas de lino te ayudará a mejorar el tránsito intestinal y a evitar el estreñimiento. Debes tomarlas enteras y previamente remojadas en agua (con cubrirlas es suficiente) para que suelten un gel que es el que facilita la evacuación. Puedes añadirlo todo a un yogur, un zumo o batido o una infusión, según lo que te permite la dieta que sigas.

Postres, en platos blancos

¿Y eso por…? Porque, según un estudio, al cerebro le parecen más dulces y el dulce es algo que siempre nos apetece cuando estamos a dieta y lo que más problemas nos pone a la hora de adelgazar rápido. Por eso, si tu dieta incluye recetas dulces, prueba a reducir un 25% la cantidad de azúcar de la receta y sírvela en plato blanco. Te sabrá igual de dulce.

Endulza con canela

Te ayudará a tener menos antojos de dulce porque triplica la eficacia de la insulina para metabolizar la glucosa (azúcar) en sangre. De hecho, son las subidas y bajadas de glucosa en sangre las que hacen que nos volvamos locas por los dulces. Consumir canela nos ayuda a que el nivel de glucosa se mantenga más estable. Además, esta especia también ayuda a disminuir los niveles de colesterol y triglicéridos. Diversos estudios científicos demuestran que la canela reduce la presencia de grasa en la sangre. Además, también ayuda a evitar los gases. Como ves es una buena idea endulzar con ella tus cafés, tisanas, yogures…

Escoge alimentos de calidad

Si tu dieta te deja comer pan, escoge uno artesano, integral y, si puede ser, hecho con masa madre. Te dejará saciada más tiempo. Además, es más nutritivo porque conserva el salvado y el germen del cereal, y aporta más minerales –como el magnesio, muy interesante porque ayuda a drenar y favorece el metabolismo de hidratos y proteínas– y vitaminas del grupo B. Otro ejemplo, si tu dieta te permite comer jamón, escógelo con más de un 90% de carne, porque un jamón cocido de esta calidad tiene menos calorías que un fiambre de jamón y también más nutrientes.

Añade picante a tus platos

Picantes como la cayena, el chile o el pimentón contienen capsaicina, que disminuye el apetito y acelera la termogénesis, es decir, el metabolismo de las grasas. Además, en pequeñas cantidades, ayudan a la digestión porque estimulan las secreciones gástricas. Si no tienes el estómago sensible, es recomendable que los incorpores en tus platos, sobre todo en las comidas.

Echa la sal al final de la cocción

El exceso de sal en la dieta puede hacer que retengas líquidos, lo que impediría que bajaras de peso. Por ello, es importante tomar poca. Sazona los alimentos una vez cocinados y no cuando estés preparando la receta. Así utilizarás menos.

Si comes fuera… a la carta

No renuncies a salir con tu chico o tus amigas ni a las comidas de trabajo, pero procura comer a la carta, buscando platos que se ajusten a tu dieta. Y no te cortes en pedir que te lo sirvan un plato sin salsa o con una guarnición diferente (o sin ella) si fuera el caso. Los restaurantes están más que acostumbrados a hacer estas adaptaciones.

Baila y diviértete

Si te aburre el gimnasio, apúntate a otra actividad cardio tan efectiva como correr. O, si lo prefieres... ¡baila! Esta actividad te mantiene en forma y te ayuda a tener unos huesos fuertes. Además, al ser muy divertido ¡tendrás el buen humor por las nubes!

Si comes de táper, no olvides esto

No te pongas la comida directamente en el táper. Ponla primero en un plato. De esta manera serás más consciente del tamaño de la ración que vas a comer, porque con los tápers perdemos las referencias y pensamos que cabe menos comida de la que luego realmente cabe.

Tu metabolismo necesita dormir

No dormir lo suficiente favorece el aumento de peso. Así lo comprobó un estudio de la Universidad de Tufts (EE. UU.) que muestra como la falta de horas de sueño se relaciona con cambios en las hormonas que controlan el hambre. O sea, que si dormimos poco, tenemos menos control sobre el hambre, además, más apetencia por los hidratos de carbono y los azúcares. Por ello, para saciar este hambre que nos produce la falta de sueño no nos apetece una ensalada sino una berlina o una napolitana de chocolate, por ejemplo.

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