Alimentación

Fuera dudas

¿Por qué le echamos sal a todo?

Según alerta la Sociedad Española de Hipertensión, los españoles consumimos el doble de sal diaria recomendada por la OMS. ¿Qué nos hace caer en la tentación de salar todo?

mujer poniendo sal mano

Un interrogante muy habitual relacionado con la alimentación es por qué tendemos a echarle sal a todo. Y la respuesta tiene mucho que ver con la percepción que cada persona tiene del sabor.

La ciencia tiene la respuesta

Más que de una simple cuestión de gustos culinarios, se debe a que no todo el mundo percibe la sal de la misma forma. Al menos eso es lo que sugiere un estudio de la Universidad de Múnich (Alemania) publicado en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry.

  • La clave está en la saliva. Los investigadores observaron cómo la saliva de aquellos que salaban menos los platos tenía más endopeptidasas.
  • La explicación. Estas enzimas alterarían el funcionamiento de los canales de sodio, haciendo que a mayor cantidad de endopeptidasas segregadas, se añada menos cantidad de sal al plato porque la persona ya lo percibe como suficientemente salado.
  • Controlar la cantidad. Pero con independencia de cuál es la percepción que se tiene de lo salado, es muy importante controlar la cantidad de sal que tomamos. La OMS recomienda no sobrepasar los 5 g al día (lo que equivale a una cucharadita rasa de café). Según alerta la Sociedad Española de Hipertensión, los españoles consumimos el doble.

Alternativas muy sabrosas a la sal

Cocina al vapor. Conserva mejor el sodio de los alimentos y puedes usar menos sal. Y recuerda que los guisos de un día para otro tienen más sabor.

Utiliza especias y otros condimentos. Las sales bajas en sodio sustituyen este por potasio, lo que no es adecuado para todo el mundo. Opta mejor por otros condimentos como hierbas aromáticas y especias, que además tienen efecto quemagrasa en muchos casos.

bodegon pimenton curry oregano pimienta laurel canela ajo perejil
  • Pimienta. Tendrá más sabor y aroma si la compras en grano y la mueles justo antes de usarla.
  • Pimentón. Puedes elegirlo dulce o picante. En cualquier caso, la clave está en que si lo usas en un sofrito no se queme o amargará.
  • Curry. En realidad es una mezcla de especias, así que su sabor puede variar según la marca. No te excedas porque puede tener un gusto muy intenso.
  • Laurel. Es perfecto para platos de cocciones largas como guisos o estofados. Trocéalo y dará más sabor. Pero retíralo una vez cocinado, ya que es indigesto.
  • Orégano. Es ideal para pasta, pizzas y salsas de tomate. Añádelo al final de la cocción para evitar que pierda sabor.
  • Ajo. Para evitar que se te repita, quítale el tallito verdoso que tiene en su interior. Para suavizar el sabor déjalo en remojo una hora o bien escáldalo.

El consejo: no te fijes solo en el salero

La sal que añadimos a la comida al prepararla o ya en la mesa supone solo el 15% de la sal total que consumimos. El resto está oculta en alimentos procesados. Por eso, limita tanto como puedas su consumo y lee atentamente las etiquetas. En ellas suele aparecer el contenido en sodio; multiplícalo por 2,5 y obtendrás los gramos de sal.

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