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¿Por qué es malo el aceite de palma?

Este aceite de origen vegetal está muy presente en la industria alimentaria. Numerosos expertos advierten que consumirlo en exceso puede tener consecuencias negativas para nuestra salud.

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Lucie Liz via Pexels
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Esther G. Valero

Periodista especializada en temas de lifestyle, belleza y fitness.

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El aceite de palma es un aceite que se obtiene de los frutos de la palma Elaeis guineensis. El debate en torno a su uso lleva abierto bastante tiempo. Multitud de profesionales de la salud alertan sobre la importancia de moderar su consumo. Sin embargo, este aceite de origen vegetal obtenido de la palma aceitera es uno de los más usados del mundo y está muy presente en la industria alimentaria. ¿Por qué es peligroso? ¿Qué alimentos lo contienen? ¿Qué lo diferencia de otros aceites vegetales considerados saludables? Sigue leyendo… Resolvemos todas estas dudas.

¿Por qué es malo? Efectos negativos del aceite de palma

Los partidarios del aceite de palma argumentan que su consumo ofrece un montón de beneficios gracias a su alto contenido en Vitamina A, Vitamina E y sustancias antioxidantes. Ciertamente, el aceite de palma está cargado de antioxidantes, el problema es que “al refinarlo, dichas sustancias desaparecen y, por tanto, no ofrecen ningún efecto beneficioso”, advierte la Dra. Marisa Calle, Profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Comité de Nutrición de la Fundación Española del Corazón.

Además, la OMS alerta que el aceite de palma está promoviendo la obesidad y determinadas enfermedades crónicas. Además, un estudio que se llevó a cabo sobre el consumo de este aceite en 23 países vincula su consumo con la mayor mortalidad por cardiopatía isquémica, enfermedad ocasionada por la arteriosclerosis de las arterias coronarias.

Asimismo, la Dra. Calle explica que “el aceite de palma es una grasa saturada y, como ocurre con todas las grasas saturadas, si se consume en cantidades elevadas, puede aumentar los niveles de colesterol LDL (del malo), que se acumula en las arterias, obstruyéndolas o estrechándolas y derivando en problemas cardiovasculares”.

Pero hay más… Un estudio llevado a cabo en 2017 por el Institute for Research in Biomedicine de Barcelona, relaciona el ácido palmítico (presente en este aceite) con un mayor impacto en la promoción de la metástasis. No obstante, se trata de un estudio llevado a cabo en ratones, y que en ningún caso puede indicar que su consumo esté relacionado con determinados tipos de cáncer. “Conviene tomar este estudio con cautela. Además de llevarse a cabo en animales, hay demasiados factores que intervienen en la aparición de cáncer como para asegurar que el consumo de aceite de palma pudiera tener alguna relación”, tranquiliza la experta.

Aceite de oliva virgen vs aceite de palma

Tanto el aceite de palma como el de oliva son aceites de origen vegetal, pero sus características son muy distintas. ¿En qué se diferencian? Fundamentalmente en su contenido en grasas saturadas, que no son precisamente buenas para nuestra salud.

Se estima que el aceite de palma contiene aproximadamente un 45% de grasas saturadas (un 70% en el caso de la grasa de palma), un porcentaje muy superior al 14% que encontramos en el aceite de oliva, considerado saludable.

Por otra parte, el estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) sostiene que el aceite de oliva virgen extra contiene ácido oleico, un tipo de grasa saludable que incluso ayuda a reducir la mortalidad por enfermedades cardiovasculares. Esto no sucede con el aceite de palma que, según la Fundación Española del Corazón, puede tener efectos negativos para nuestro organismo si se consume en grandes cantidades.

¿Por qué se utiliza tanto el aceite de palma?

El aceite de palma está muy presente en nuestra industria alimentaria por dos motivos principalmente:

  1. Es muy económico.
  2. Es muy maleable y aporta textura, frescura y esponjosidad a determinados alimentos (bollería industrial, alimentos precocinados, masa de hojaldre, galletas rellenas de chocolate, palomitas para microondas, helados…).

Productos que contienen aceite de palma

  • Precocinados. Está presente en muchos platos de comida preparada porque es económico y aporta un sabor más agradable.
  • Snacks salados. En España se utiliza más el aceite de girasol o de oliva para este tipo de alimentos, pero está presente en muchos aperitivos (palomitas, kikos…) porque aguanta más frituras que otras grasas.
  • Bollería industrial. Se utiliza mucho en galletas, tostadas, cereales, bollería industrial, helados… para sustituir las grasas hidrogenadas (que son poco cardiosaludables) y la mantequilla (más sana, pero más cara)
  • Cremas y coberturas. Se emplea porque aporta textura, frescura y esponjosidad.
  • Productos para untar. Su contenido en grasas saturadas facilita el untado.
Aceite de Palma

¿Debemos eliminarlo completamente de la dieta?

No hay que dramatizar. Tomar un snack o un bollo industrial de manera muy ocasional no tiene por qué afectar a la salud cardiovascular ni provocar enfermedades como la obesidad, el colesterol o la diabetes, pero sí conviene moderar al máximo su consumo. Para saber cuánto es demasiado, puedes seguir la regla del dietista-nutricionista Carlos Ríos: los alimentos ultraprocesados no deberían de superar el 10% del total de tu dieta.

En este sentido, la Federación Española de Sociedades Científicas de Nutrición, recomienda que el total de grasas saturadas consumidas no supere el 10% del total calórico.

En su informe sobre el aceite de palma, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) recomienda limitar todo lo posible el consumo de alimentos precocinados, la bollería industrial, así como otros productos agroalimentarios procesados. Sin duda, la opción más saludable es la de comprar materias primas de calidad y elaborarlas en casa, empleando aceites más saludables.

Es casi una cuestión de lógica. A grandes rasgos, para mantener un óptimo estado de salud debemos tratar de seguir una dieta variada y equilibrada, utilizar grasas más saludables (como nuestro codiciado aceite de oliva virgen) y practicar ejercicio físico de forma regular.

Otros nombres para el aceite de palma

¡Que no te engañen! Conviene leer bien las etiquetas de los productos que compramos para no abusar del aceite de palma, aunque no siempre resulta sencillo detectarlo. A veces aparece camuflado con otras denominaciones, tales como grasa vegetal, manteca de palma, aceite o grasa de palmiste, palmoleina, estearina de palma, oleína de palma, Elaeis guineensis, aceite vegetal parcialmente hidrogenado, palmiste, elaeis guinensis, kernel, lauryl, myrist…

La Dra. Calle insiste en que debemos mirar bien el etiquetado de los alimentos que vamos a consumir y detenernos en los ingredientes que contienen y su cantidad en grasas saturadas por cada 100 gramos. “Esta cantidad no debería exceder de los 5 gramos (lo equivalente a unas 45 calorías de grasa)”. No obstante, la experta puntualiza: “La industria alimentaria va cambiando. En la actualidad, muchos fabricantes están sustituyendo el aceite de palma por el aceite de nabina o de canola (de colza), mucho más saludable”.

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