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Trash Cooking: la manera definitiva para comer bien y ahorrar

Arla nos descubre el Trash Cooking, la tendencia en alimentación con la que no solo ahorras dinero en la cocina sino que, además, cuidas el medio ambiente y te permite comer saludablemente.

trashcooking arla
Jason Briscoe via Unsplash
nacho benavides
Nacho Benavides

Periodista especializado en cocina, hogar y decoración.

Actualizado a

"En la Unión Europea se estima que el 42% de la comida que acaba en la basura, ya sea porque se pierde o se desperdicia, proviene del propio hogar", nos advierten en Naturarla, el blog de cocina, comida sana y recetas saludables de Arla. ¿Cómo evitarlo? No desperdiciando absolutamente nada.

Es lo que actualmente se denomina Trash Cooking, que no es otra cosa que lo antiguamente se conocía como cocina de aprovechamiento, y que cada vez tiene más seguidores porque no solo te permite ahorrar un montón de dinero y comer saludable sino que, además, ayuda a la conservación del medio ambiente.

¿Y en qué consiste exactamente el Trash Cooking?

"Consiste en aprovechar al máximo los alimentos. Y tiene como objetivo evitar el desperdicio a partir de la reutilización de aquellos alimentos o restos de alimentos que a priori no utilizaríamos para cocinar o aquellos que echaríamos a la basura porque visualmente están empezando a tener mal aspecto", explican desde Naturarla.

Es decir, lo que las abuelas hacían antaño en todas las casas: aprovechar el 100% de los alimentos (incluso las hojas feas, la piel, las vísceras...), sacar partido a las sobras de comida (haciendo croquetas, canelones, macedonias...) y así no tirar absolutamente nada a la basura.

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Claves esenciales del Trash Cooking

  • Evita comprar a ojo o improvisando. Planifica un menú semanal (aquí tienes una plantilla vacía para hacer el tuyo) –como, por ejemplo, el menú semanal saludable que te proponemos cada semana– y haz una lista de la compra. De este modo comprarás solo lo justo y necesario y no tendrás que acabar tirando nada.
  • Conserva los alimentos adecuadamente. Revisa las fechas de caducidad, almacénalos en la despensa de forma correcta y congela lo que no vas a consumir a corto plazo; sin olvidar que hay que usar recipientes adecuados para que los alimentos no se estropeen.
  • No cocines sin ton ni son. A no ser que estés en modo Batch Cooking (cocinando de más para realizar varias combinaciones durante la semana que has planificado previamente), no se debe cocinar en exceso por si acaso... Ajustar las raciones al número de miembros de la familia hace que generes menos sobras.
  • Mantén el orden y la limpieza. Si los diferentes espacios de almacenamiento (nevera, congelador, despensa, armarios…) están limpios, ordenados y con el espacio suficiente, los alimentos se conservan mejor y se estropean menos.
  • Aprovecha las sobras. Antes de tirar algo a la basura intenta sacarle partido reutilizándolo para preparar recetas baratas, fáciles y deliciosas.
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La quiche es una buena manera de aprovechar los restos de verduras.

Trucos infalibles en modo Trash Cooking

  • Caldos con fundamento. Con las hojas desechadas de las verduras, huesos, carcasas, espinas..., puedes elaborar un buen caldo y, luego, congelarlo en raciones o en cubitos de hielo para enriquecer otras recetas.
  • Croquetas, canelones y lasañas. Combinado con bechamel, cualquier sobrante de carne, pescado o verdura sirve para hacer croquetas caseras y rellenar canelones y lasañas.
  • Albóndigas y hamburguesas. También puedes triturar las sobras de carne, pescado, marisco y verduras, añadirles otros ingredientes y condimentos y hacer burgers, por ejemplo.
  • Hortalizas rellenas. Si te sobra arroz, quinoa, cuscús... puedes darle una segunda oportunidad utilizándolo para rellenar berenjena, calabacín, calabaza...
  • Ensaladas muy completas. Corta en dados los restos de carne y pescado y añádelos a tus ensaladas para que sean mucho más nutritiva.
  • Revueltos de verduras. Si tienes sobras de verdura hervida, solo tienes que cortarla en trozos pequeños, rehogarlos un poco en una sartén, añadir el huevo batido y hacer el revoltillo.
  • Cremas y sopas. Otra posibilidad con las verduras y hortalizas sobrantes es añadirles caldo y fideos para hacer sopa, o triturarlas y convertirlas en una reconfortante crema de verduras.
  • Patés de legumbres. Convierte los restos de lentejas, garbanzos o alubias en un delicioso hummus o paté. Pásalos por la batidora con ajo crudo, un par de cucharadas de tahini (puré de sésamo), comino y sal, y adereza al gusto.
  • Mermeladas, compotas y purés. Si tienes piezas de fruta que están demasiado maduras o a punto de estropearse, no las desperdicies. Puedes hacer mermeladas, compotas o incluso purés como guarnición de carnes y pescados.
  • Macedonias y ensaladas. Otro uso de las frutas maduras o estropeadas consiste en incorporarlas a ensaladas o hacer con ellas una macedonia.​

¿Sabes lo que es el Mindful Eating? Aprende todo sobre esta tendencia que puede cambiar la manera de la que te alimentas en Naturarla.

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