adiós rojeces y picores

Piel atópica: los mejores tratamientos para combatirla

El picor, las rojeces y la sequedad son los síntomas más característicos y molestos de la dermatitis atópica. No existe una cura para esta enfermedad, pero estos tratamientos le devolverán el confort a tu piel y prevendrán nuevos brotes.

Piel atópica
Andrea Piacquadio vía Pexels
esther g valero
Esther G. Valero

Periodista especializada en temas de lifestyle, belleza y fitness.

leticia carrera revista clara experta
Leticia Carrera

Farmacéutica experta en dermocosmética y avances médico-estéticos.

Actualizado a

¿Tienes la piel muy seca? ¿Te pica? ¿Se muestra reactiva? ¿Presenta rojeces o irritaciones? ¿A veces tienes erupciones? Es posible que padezcas dermatitis atópica, una enfermedad cutánea que –según la Asociación de Afectados por la Dermatitis Atópica (AADA)– afecta al 15% de la población de forma severa y a un 0,08% con carácter grave. Por desgracia, se trata de una dolencia cada vez más común, especialmente en las zonas urbanas y en países desarrollados, que no tiene cura y afecta notablemente a la calidad de vida de quien la padece.

Es un círculo vicioso: te pica, te rascas, se enrojece la piel y aparece una erupción o eczema que vuelve a provocar picor, te vuelves a rascar… Y así todo el rato. ¿Cómo puedes parar esta molesta rueda? Es complicado, pero se puede conseguir. Existen tratamientos que no acabarán con la raíz del problema, pero sí devolverán el confort a tu piel y prevendrán la aparición de nuevos brotes.

¿Qué significa tener piel atópica?

Para poner algún remedio a esta dolencia, lo primero que debes hacer es detectarla. Tienes que diferenciar si estás ante un brote reactivo causado por algún agente externo o si realmente tienes la piel atópica.

¿Qué es exactamente este trastorno? También conocida como dermatitis atópica, se trata de una enfermedad inflamatoria de la piel caracterizada por una sequedad extrema, enrojecimiento y picazón, normalmente localizados en los pliegues de la piel (la parte interna de los codos, detrás de las rodillas y la parte delantera del cuello).

Esta dolencia es más frecuente en niños y suele desaparecer o disminuir en gran medida en la edad adulta, aunque también puede manifestarse a cualquier edad.

¿Qué causa la dermatitis atopica?

La dermatitis atópica es una enfermedad multifactorial en la que intervienen tanto factores genéticos como ambientales. Se sabe que la dermatitis atópica tiene un componente hereditario muy importante. Si tienes piel atópica es muy posible que tus hijos también la tengan. El patrón suele repetirse en diferentes miembros de la familia. Por otra parte, no lo desencadena la alergia a una sustancia en particular, pero aumenta las posibilidades de desarrollar asma y rinitis alérgica (fiebre de heno).

Qué factores desencadenan la dermatitis atópica

Hay muchas situaciones que pueden debilitar la barrera cutánea y desencadenar un brote de dermatitis atópica: estrés emocional, cambios bruscos de temperatura o de humedad, la presencia de determinadas bacterias, la contaminación, algunas partículas suspendidas en el aire (ácaros, hongos, caspa de animales...), algunos productos para el cuidado de la piel, el sudor, prendas de vestir irritantes… En el caso de los lactantes, algunos alimentos también pueden estar relacionados con la aparición de los picores y molestias asociadas a este trastorno.

Diferencias entre una piel sensible y una piel atópica

Es posible que pienses que tienes dermatitis atópica al sentir irritación, picor, tirantez... Pero a menudo la piel atópica se confunde con una piel sensible o reactiva. ¿Qué las diferencia?

  • La piel sensible o reactiva es aquella que, debido a sus propias características, una bajada de defensas o alguna causa externa (sol, viento, cambios de temperatura…) reacciona con rojeces, picores, irritaciones o descamaciones.
  • Por su parte, la piel atópica también empeora con determinados factores externos, pero –en general- las reacciones suelen ser mucho más fuertes y desagradables que en el caso anterior y, además, su origen es principalmente genético, no ambiental.

¿La piel atópica es contagiosa?

La dermatitis atópica no es contagiosa (ningún tipo de dermatitis lo es), pero resulta muy molesta y puede afectar mucho a la calidad de vida de quien la padece, llegando a interferir en el sueño y en el ámbito escolar o laboral. Además, las lesiones son visibles y pueden llegar a provocar problemas de autoestima en las personas que lo padecen.

¿Qué clima influye en la piel atópica?

La piel atópica suele mejorar en climas húmedos y soleados. La humedad contrarresta la sequedad de la piel y el sol, tomado de forma moderada y siempre con la protección adecuada, alivia la inflamación cutánea.

Por el contrario, el frío suele ser un gran enemigo de la dermatitis atópica, cuyos síntomas suelen empeorar con la llegada de las bajas temperaturas. En invierno los brotes suelen ser más frecuentes y más intensos.

¿Cómo cuidar la piel atópica? Tratamientos para sanarla

Lamentablemente no existe una cura definitiva para la dermatitis atópica. Los tratamientos que se emplean en la actualidad van encaminados a reducir los episodios y aliviar el molesto picor generado por la extrema sequedad de la piel. Para ello hay que tratar de reponer los factores de hidratación natural de la piel, evitando la falta de humedad y el deterioro de su función barrera. ¿Y cómo se puede conseguir? ¿Cuáles son los principales aliados de las pieles atópicas?

  • Cremas hidratantes grasas y sin perfumes. Aplícatelas dos veces al día sobre la piel limpia, para nutrirla y mantenerla húmeda. Combatir la sequedad cutánea con algunas de las mejores cremas hidratantes para piel atópica es fundamental para devolver el confort a la piel atópica.
  • Aguas termales. Tienen efecto antiinflamatorio y ayudan a humectar la piel, mejorando su apariencia y reduciendo el malestar. La balneoterapia se ha utilizado durante siglos para tratar enfermedades de la piel, de las vías respiratorias o reumatológicas.
  • Fototerapia. Las terapias con luz ultravioleta también resultan eficaces en muchos procesos de dermatitis atópica.
  • Probióticos. Diferentes estudios científicos demuestran que el tratamiento complementario con probióticos también puede resultar eficaz para disminuir la intensidad y la duración de los brotes.
  • Corticoides. Por último, si el brote no mejora, el médico puede optar por recetar al paciente antihistamínicos orales para aliviar el picor y alguna crema o fármaco con corticoides para tratar la inflamación y la irritación de la piel.

¿La nutricosmética puede mejorar la piel atópica?

No hay demasiadas evidencias científicas que apunten que la nutricosmética sea eficaz para prevenir o combatir la dermatitis atópica, pero hay pacientes que dicen notar cierta mejoría al tomar suplementos de omega 3 o complementos de probióticos.

¿Qué cremas son las mejores para la piel atópica?

Si tienes la piel atópica debes seleccionar bien las cremas hidratantes que te aplicas. No puedes utilizar cualquiera, ni siquiera el sello de “cosmética natural” te garantiza que la dermatitis atópica vaya a mejorar.

Mira bien los ingredientes y principios activos que contienen antes de aplicártela y asegúrate de que está libre de perfumes y no contiene demasiados conservantes.

Te vendrán bien las que contengan ingredientes como vaselina, ceramidas, manteca de karité, niacinamida, aceites vegetales, caléndula, camomila matricaria o aguas termales, todos ellos con propiedades calmantes.

Consejos para aliviar los síntomas de la piel atópica

Apréndete de memoria estos consejos para convivir con la piel atópica de la mejor forma posible:

  • No te rasques. Aunque el picor sea muy molesto, trata de no rascarte. Cuanto más te rasques, más irritarás la piel y más aumentará la sensación de picor. Rompe este círculo vicioso.
  • No descuides tu higiene de manos. Además de tener las manos limpias, córtate bien las uñas y límatelas para evitar daños al rascarte. Es posible que durante el día controles el rascado, pero por la noche puedes hacerlo sin darte cuenta y provocarte heridas que se pueden infectar.
  • Mantén las habitaciones templadas. El calor excesivo y el sudor pueden empeorar los brotes de dermatitis atópica. Es preferible que las habitaciones estén fresquitas y bien ventiladas.
  • Dúchate rápido. Son preferibles las duchas rápidas con agua tibia que los baños prolongados con agua muy caliente. Procura que el agua de la ducha no supere nunca los 34ºC
  • No utilices esponjas. Acumulan muchas bacterias y pueden terminar irritándote la piel. Extiende el gel o aceite de baño con las manos.
  • Utiliza jabones suaves, hidratantes, no alcalinos y de fórmulas oleosas. Los aceites de baño son muy respetuosos con la piel y pueden ser una buena alternativa.
  • Sécate a golpecitos. No te restriegues con la toalla cuando salgas de la ducha. Es mejor que te enrolles en la toalla sin más o que lo hagas con pequeños toquecitos para no irritar la piel.
  • Ponte prendas cómodas. Los tejidos sintéticos y la lana pueden no ser la mejor apuesta, recurre mejor a prendas de algodón. Corta todas las etiquetas que puedas para evitar roces.
  • Lava la ropa nueva antes de utilizarla. Hazlo con detergentes hipoalergénicos, no añadas suavizante y aclara la colada con abundante agua.
  • No te abrigues en exceso. Podrías sudar y empeoraría tu malestar.
  • Ventila tu casa de forma regular para favorecer un entorno lo más sano posible.
  • Practica actividades relajantes para mantener alejado el estrés. Una clase de yoga, una sesión de mindfullness, pintar mandalas… son actividades que te pueden ayudar a relajarte y a olvidarte de los picores.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de Clara?