Cuida tu piel

9 errores que hacemos en la ducha (y que ponen en riesgo nuestra piel)

¿Existe la ducha perfecta? Parece que sí... Descubre cómo puedes cuidar tu piel en la ducha y deja de cometer los errores más habituales

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Escrito por:

Magdalena Fraj

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Ducharte demasiado

Nada es bueno en exceso, ni siquiera las duchas. Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), la piel solo está preparada para soportar una ducha al día. Ten en cuenta que el exceso de agua reseca mucho la piel. ¿Y cuál es el mejor momento del día para ducharnos? Según los expertos, la ducha por la mañana nos mantiene en alerta, mientras que por la noche nos ayuda a relajarnos antes de ir a la cama. ¡Tú decides! 

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Pasar mucho rato bajo la ducha

Según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ducha ideal debería durar cinco minutos (o menos) para un uso sostenible de agua y energía. Si te pasas, la piel acabará, además, deshidratándose.

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Pasarte con la temperatura del agua

No deberíamos usar ni agua muy fría ni demasiado caliente. "Lo primero y más evidente es que no conseguiremos eliminar toda la suciedad, ya que el agua fría la endurecerá y hará más difícil que se desprenda del tejido”, explica Estefanía Nieto desde Omorovicza. Tampoco deberíamos usar agua muy caliente, ya que, según Elisabeth de San Gregorio de Medik8, “corremos el riesgo de eliminar aceites naturales y nutrientes que nuestra piel necesita para una salud óptima, produciendo una posible deshidratación e incluso la aparición de hipersensibilidad por haber perdido su barrera protectora.".

¿La temperatura ideal? Según los expertos, 30 grados, agua templada. Esto se aplica tanto para cuando te lavas la cara, como el cuerpo.

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Usar un jabón muy agresivo

Los productos con jabón eliminan el manto ácido de la piel, que permite el correcto desarrollo de la flora microbiana normal de esta. Apuesta por un jabón para la piel sensible o invierte en un aceite de ducha o gel sin jabón, que limpian la piel en profundidad, pero sin eliminar en exceso el manto ácido de la piel. 

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Utilizar demasiado acondicionador o champú

Ten en cuenta que debes usar siempre aquellos productos que se adapten a las necesidades de tu pelo si quieres conseguir resultados óptimos y no dañar tu cabello. Debes ir con cuidado y no pasarte con la cantidad, sobre todo con el acondicionador, si no quieres apelmazar tu cabello y verlo chafado. No por mucho champú o acondicionador que utilices, tu pelo se verá más limpio o bonito. No te pierdas este y otros errores que cometemos a la hora de lavarnos el pelo.

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No aclarar bien el jabón

Ten en cuenta que los restos de gel pueden provocar dermatitis irritativas, así que es muy importante que te aclares la piel bien. 

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No hidratar la piel después de la ducha

Las duchas resecan la piel, así que, para mantenerla hidratada, apuesta por una buena crema hidratante. También puedes usar un aceite justo después de la ducha, ya que actúa mejor sobre la piel húmeda. Además, recuerda no frotar muy fuerte tu piel con la toalla para secarte, con ligeros toques será más que suficiente.

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Dejar la maquinilla dentro de la ducha

¡Error! Una vez finalizada la ducha, deberías aclarar la maquinilla (lo mismo ocurre con las esponjas) para quitar el gel y las pieles muertas y, además, escurrirla. Seca bien la maquinilla, si no lo haces, puede coger bacterias, y guárdala en un lugar seco. 

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No ducharte después de hacer ejercicio

Durante el ejercicio, la piel libera toxinas y, si no nos duchamos después de entrenar, éstas seguirán en la piel y pueden favorecer la aparición de espinillas y erupciones e irritaciones en pieles sensibles. Dúchate siempre después de hacer ejercicio.

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