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Aprende a diferenciarla

¿Tengo la piel deshidratada o seca?

Aunque parezca que estamos hablando de lo mismo, no es así. Conoce cuáles son las diferencias, porque así podrás dedicarle los cuidados más adecuados en cada caso.

Por Clara Esmandia | Actualizado el 12 de marzo de 2018, 17:24

Chica belleza piel seca

Piel deshidratada y piel seca se suelen emplear como sinónimos, pero lo que provoca uno y otro estado es diferente. Estamos ante una piel deshidratada cuando a esta le falta agua en la capa más externa de la piel y, sin embargo, a una piel seca lo que le falta es lípidos (grasa). En la piel seca disminuye la actividad de las glándulas sebáceas, lo que acaba perjudicando el efecto protector o barrera que proporciona la capa lipídica (en un nivel más profundo de la piel).

¿Qué es la piel deshidratada?

La palabra deshidratada se refiere a que la piel pasa por una condición determinada (falta de agua) en un momento concreto. Es decir, cualquiera puede notar los síntomas de una piel deshidratada ante circunstancias especiales, incluso las pieles mixtas o grasas.

En vez de pérdida de lípidos, lo que caracteriza a esta piel es un descenso de los niveles de agua. Una de las principales características de la piel deshidratada es que nota tirante, rugosa, le falta suavidad y elasticidad, se aprecia más delgada y pueden aparecer pequeñas líneas de expresión o arruguitas transversales en la zona que va desde la nariz al mentón.

¿Por qué tengo la piel deshidratada?

Porque ha ocurrido algo que ha perjudicado el manto protector de la piel, como cambios repentinos de temperatura (es muy habitual que suceda en los cambios de estación), situación de estrés, exposición al sol prolongada y sin protección, estar expuesta a aire acondicionado o calefacción demasiado potentes o, incluso, por la falta de un sueño reparador.

En tu ritual de belleza puede ser que también estés haciendo algo que puede estar perjudicando la capa más externa de la piel. Por ejemplo, exfoliaciones demasiado periódicas con productos agresivos pueden estar afectando a los niveles de hidratación de tu piel.

¿Cómo puedo tratar la piel deshidratada?

Si notas que tu piel está pasando sed y le falta agua, procura espaciar los peelings o exfoliaciones y hazlos con productos muy suaves, de procedencia natural y con micropartículas muy finas.

En tu neceser no pueden faltar:

  • Sérums que contengan colágeno y/o ácido hialurónico. Este último es una molécula que se encuentra de forma natural en la piel y que tiene la capacidad de fijar el agua en esta, mejorando la hidratación.
  • Cremas de hidratación profunda. Los activos hidratantes nos ayudan a mantener los niveles hídricos de la piel para mantener la elasticidad y garantizar la función barrera. Algunos de los más eficaces son: ácido hialurónico, colágeno, ceramidas, vaselina, glicerina, sorbitol y urea.
  • Sprays de agua termal. Aportan frescor y reestablecen la sensación de confort en la piel. Son ideales cuando los ambientes son muy secos por culpa de la calefacción o el aire acondicionado.

Y no estaría de más revisar algunos hábitos. ¿Ya bebes los dos litros diarios de agua que siempre recomendamos? También te ayudarán a mantener el equilibrio de hidratación en tu piel las infusiones y alimentos ricos en agua como el pepino, la lechuga, el aguacate o la sandía. Tanto solos como en batidos están buenísimos.

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Beber sin darte cuenta

El té helado es una buena fórmula para saciar la sed y aportar el agua que tu cuerpo y piel necesitan.

¿Qué es la piel seca?

La piel seca está relacionada con una predisposición genética que provoca una disminución de la secreción sebácea (grasa) en la piel. Ese sebo o grasa –que en exceso también nos resulta molesta por sus brillos– es la que ayuda a mantener la flexibilidad de la piel y limita la evaporación del agua a nivel cutánea cuando la humedad del aire es baja. Por lo tanto, no estamos ante una situación temporal, como en el caso de la piel deshidratada.

La piel seca, que se suele reconocer porque es rugosa, con tirantez constante, descamaciones y habitualmente con picores, se puede relacionar con ciertas enfermedades como la dermatitis atópica o psoriasis, trastornos de la piel de tipo genético.

¿Cómo cuidar la piel seca?

No se puede “curar”, pero sí mejorar sus síntomas e intentar reestablecer la barrera de protección de la piel. Si esta está alterada, los alérgenos, sustancias irritantes o contaminantes, penetran con más facilidad en la piel y la dañan.

  • En la limpieza facial. Evita los jabones y usa desmaquillante en aceite, que a la vez que limpia, ayudará a aportar esa nutrición que tu piel necesita.
  • Los aceites faciales, tus mejores amigos. Los aceites botánicos, usados antes de tu crema hidratante o antiedad, son tus mejores aliados para recuperar los lípidos que tu piel necesita. El de rosa mosqueta o el de argán son además antienvejecimiento.
  • Crema nocturna enriquecida. Fíjate en que tu crema de noche sea especialmente nutritiva. Es en el momento del descanso cuando la piel potencia su actividad reparadora.
  • Ayúdate desde dentro con nutricosmética. Un complemento dietético rico en ácidos omega-3 también es una buena ayuda para nutrir la piel seca. Prueba las perlas de aceite de onagra o de borraja. Tomándolas a diario, notarás un resultado evidente al cabo de un par de meses.

Estos y otros buenos hábitos para la piel seca, aplicados a diario y con constancia mejorarán considerablemente la salud y apariencia de tu piel.

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