Que no te engañen…

Trucos para saber si un huevo es realmente ecológico

Las apariencias engañan y no todos los huevos son lo que parecen. Te ayudamos a distinguir el que es ecológico del que no lo es para que puedas comprar con criterio.

Trucos para saber si un huevo es ecológico

Para poder distinguir un huevo ecológico de otro que no lo es por mucho que en el envase aparezcan gallinas corriendo libres por el campo, el truco es fijarte en su cáscara (y en el embalaje), donde aparece una serie de números que nos cuentan la “historia” de ese huevo: cómo se crió la gallina que lo puso y de qué se alimentó.

Y es que aunque el dicho reza aquello de "parecerse como un huevo a otro huevo", en realidad no todos son iguales. De una gallina criada en libertad y alimentada de forma natural se obtiene un buen huevo: fresco, sabroso y de calidad. Por eso es preferible elegir huevos ecológicos o de gallinas camperas. Estos consejos evitarán que te equivoques:

Comprobar su "matrícula"

Un eslogan con gancho que hable de las bondades de lo natural de ese huevo o un embalaje que transmita la sensación de crianza al aire libre no son garantías de que el huevo sea realmente ecológico. Para asegurarte, verifica siempre el código, esa ristra de dígitos que está impresa en la cáscara.

El primer dígito es el que nos permite saber cómo se han criado las gallinas.

  • 0: gallinas de cría ecológica, alimentadas con granos ecológicos y no medicadas.
  • 1: gallinas camperas, criadas en granjas no hacinadas y con posibilidad de salir al exterior.
  • 2: gallinas criadas en naves en las que puede haber 12 gallinas por metro cuadrado, sin espacio para moverse.
  • 3: gallinas criadas en jaulas muy hacinadas. A veces se les corta el pico para reducir las agresiones entre ellas.

Las dos letras siguientes corresponden al código del estado miembro de la UE del que proceden los huevos.

Y los restantes dígitos son 2 del código de provincia, 3 del municipio y 3 de identificación de la granja donde se han producido.

Elegir el mejor huevo

Comprueba la fecha de consumo preferente. En la nevera pueden durar 10-14 días, siempre que no los sometas a cambios de temperatura.

Fíjate en su aspecto. Nunca compres huevos con la cáscara agrietada o sucia. Tampoco es recomendable lavarlos, a menos que vayan a ser consumidos inmediatamente, porque la cáscara pierde su protección natural y es más fácil que penetren bacterias y suciedad al interior. En cuanto al color, sea blanco o moreno tiene el mismo valor nutricional. El color varía en función de la raza de la gallina ponedora y no afecta a su composición.

¿Hace tiempo que está en la nevera y no sabes si es fresco…?

La prueba infalible. Si tienes dudas sobre si es fresco o no, ponlo en un bol con agua y sal. Si se queda en el fondo, es fresco. De lo contrario, flotará. Además, un huevo poco fresco tiene la clara más líquida y su yema es menos consistente.

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