¡No fallan!

10 trucos para que el dinero te dure más

Aquí tienes todas las claves para no malgastar ni un euro e incluso ahorrar dinero.

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¿Cuánto dinero llevas encima?, ¿qué gastas cada día?, ¿cómo lo administras? Si no sabes responder a alguna de estas preguntas, no te pierdas nuestras trucos para ahorrar dinero. Te damos todas las claves para que no malgastes el dinero y te dure infinitamente más.

1. Hacer un presupuesto diario

El metro, el café, la primitiva... Cada día llevamos a cabo muchas rutinas que nos obligan a abrir el monedero. Apunta tus gastos habituales, haz un presupuesto diario, y añade un billete más de margen para imprevistos que deberás guardar en otro compartimento del billetero (recuerda que es solo para emergencias). Estudiar tus gastos y fijar una cantidad diaria te ayudará a ver qué gastos son imprescindibles y cuáles no, y a no pasarte de la raya.

2. Actuar como una auténtica empresaria

El éxito de las empresas radica en que los ingresos sean superiores a los gastos, premisa básica que a menudo olvidamos en la economía doméstica. Para conseguirlo, calcula tus ingresos mensuales y réstales los gastos fijos (alquiler, cuota del gimnasio, agua, gas, electricidad...). La cantidad restante es lo que en teoría podrías gastar. Divídela entre el número de días del mes y sabrás el dinero del que dispones a diario. Una cifra que nunca debes alcanzar ni sobrepasar si quieres ahorrar y ganar dinero.

3. Ahorrarse gastos prescindibles

Una entrada de cine cuesta alrededor de 8 euros, por ejemplo. Pero si le añadimos palomitas y un refresco, acabamos pagando el doble. Cuando nos relajamos, tendemos a dar menos importancia al dinero porque sentimos que “nos lo merecemos”. No hay duda de que es así, pero ¿compensa? Grasas aparte –contienen más del 25% de grasas saturadas– comer palomitas en un cine cuesta unas 10 veces más de lo que te costaría en casa.

4. ¿Qué es mejor, dinero en efectivo o tarjeta?

No importa tanto cómo llevas el dinero, sino que tengas claro cuál es tu límite. Si prefieres el dinero en metálico, cíñete a él y no hagas trampa usando además la tarjeta. Si te es más cómodo el uso de la tarjeta, es recomendable que sea de débito con una cantidad prefijada. Si no lo tienes claro, recuerda que con la tarjeta de crédito a final de mes te llegan desglosados todos tus gastos, con lo que puedes controlarlos más.

5. Estudiar lo que te cuesta ir al trabajo

No siempre es posible ir al trabajo andando o en bicicleta, ni siempre existe un sistema de transporte público alternativo. Si no puedes elegir alguna de estas opciones (las más económicas), analiza lo que te cuesta llegar en vehículo propio. Además del coste de mantenimiento y gasolina, debes sumarle el gasto de aparcamiento. Y tanto en unos casos como en otros busca y compara qué te sale más a cuenta: qué gasolineras son más baratas, qué bonos de transporte salen más económicos, o si te supone más costoso tener una bici propia o usar una pública.

6. No lo olvides: el límite es sagrado

A no ser que haya un verdadero imprevisto, nunca sobrepases el límite de gasto que te has fijado ni hagas trampas bajo ningún concepto. Para no llevarte una sorpresa, ve revisando tu saldo para ver si estás cumpliendo tus objetivos. Y si te estás acercando peligrosamente al límite que te habías fijado, ya sabes lo que te toca: ¡resistir!

7. Lleva un kit de imprevistos en el bolso

Pasar el día fuera de casa entraña algunos “riesgos”. Para prevenirlos, lleva siempre en el bolso un botellín de agua, una barrita de cereales o un snack saludable que te ayude a paliar el hambre entre horas. Este “botiquín de emergencia” evitará que acabes comprándolos en el primer sitio que encuentres, pagando por ellos bastante más de lo que valen. En algunos establecimientos un producto de este tipo puede costarte el triple que en tu supermercado habitual.

8. Traduce tu dinero en tiempo de trabajo

¿Realmente te compensa ese capricho? Otro truco para retener el dinero en tu billetero es traducir el precio de ese producto o servicio al tiempo que tienes que trabajar para ganar esa cantidad. Para calcularlo, solo tienes que dividir lo que ingresas por el número de horas de trabajo y sabrás cuál es tu salario por hora. Este sencillo cálculo te ayudará a valorar más tu dinero y a ser más rigurosa a la hora de ceder ante los caprichos.

9. Ojo con el síndrome del todo a un euro

Muchas de las compras que hacemos las realizamos de forma irracional. Darnos un premio, compensarnos por una insatisfacción o combatir el aburrimiento son impulsos de compra más frecuentes de lo que creemos El síndrome del todo a un euro, es decir, comprar cosas que no necesitamos –“total, está tan bien de precio”– pero que nos hacen sentir mejor (al menos durante cinco minutos), puede hacer mella en nuestro monedero.

10. Date una prima por buena gestión

Muchas empresas priman a sus trabajadores por sus buenos rendimientos. ¿Por qué no te aplicas la misma táctica? Si te has demostrado a ti misma que eres capaz de realizar una gestión eficaz, date un premio. Reúne las cantidades que vas ahorrando y, al cabo de un tiempo determinado de antemano, hazte un homenaje. Y en esta ocasión déjate de cosas prácticas, regálate ese bolso que tanto te gusta, un fin de semana de relax o esos zapatos que te llaman a gritos.

Truco Clara

TEN UNA LIBRETA SIEMPRE CERCA

O bien una hoja de cálculo tipo Excel con absolutamente todos los gastos que realizas día a día ordenados por conceptos: transportes, menús de mediodía, cafés... Sí, sí, incluso los cafés que te tomas en los desayunos o en los descansos en el trabajo. Así verás qué gastas mensualmente en cada concepto y dónde podrías ahorrar.

A veces, por ejemplo, renunciamos a ir al gimnasio por falta de dinero para pagar la cuota. Y, en cambio, nos tomamos cada día en el trabajo un par de cafés de alrededor de 1 euro. Si multiplicamos ese precio por 22 días laborables de media, la cifra resultante es 44 euros. Con lo que solo tendríamos que renunciar a los dos cafés diarios para poder pagar el gimnasio y, de rebote, ganaríamos salud por partida doble: haciendo ejercicio y tomando menos café.

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