¡De soso a delicioso!

Trucos para cocinar al horno y que te quede sano y sabroso

¿La comida al horno te queda más seca que la mojama? Te contamos todos los secretos para usar el horno y conseguir platos más sanos, jugosos y llenos de sabor.

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¿Cuando piensas en cocinar sano y ligero solo te viene a la cabeza verdura hervida, pechuga a la plancha y un sabor soso y aburrido hasta la saciedad? Pues cambia el chip, ya que no tiene por qué ser así. Cocinar al horno es una buena alternativa para comer sano, ligero y con todo el sabor. Y en Clara te contamos todos los secretos para hacerlo.

Alimentos más sanos

  • Mejor piezas enteras. Para evitar que haya una gran pérdida de nutrientes, lo ideal es cocinar al horno los alimentos en piezas enteras (ya sean verduras, patatas, pescados, aves o carnes), o trozos muy grandes (piernas, paletillas, redondos, etc.).
  • Sellar carnes y pescados. Otra táctica para que los nutrientes no se escapen por la tangente es marcar las piezas primero a alta temperatura. Así se crea una corteza superficial doradita que funciona como protección y mantiene las vitaminas y minerales dentro.
  • Cocinar a baja temperatura. Se considera que lo más saludable es cocinar siempre a un máximo de 180º. A más temperatura y más duración de la cocción, más nutrientes se pierden.
  • Reducir la cantidad de grasa. Los alimentos muy grasos, como ciertos cortes de carne, ponlos sobre una rejilla con la bandeja de horno debajo, para que la grasa que vayan soltando no vuelva al alimento. Así puedes aligerarlos un poco.
  • Hornear en cocotte. Cocinando al horno con los alimentos en un recipiente de hierro fundido o colado bien tapado se pierden menos nutrientes.
  • Cocer en papillote. Esta técnica sirve para todo tipo de alimentos, sean verduras, pescados, carnes blancas (pollo, pavo) o incluso frutas. Tiene la ventaja de que, al cocerse en su propio jugo, el alimento conserva muy bien los nutrientes y su textura original. Además, es casi innecesario utilizar salsas y condimentos grasos una vez cocinado por lo que será más ligero.
  • Evitar el papel de aluminio. Tanto para el papillote como para forrar las bandejas del horno es preferible que uses papel de estraza; es más ecológico y menos contaminante que el de aluminio.

Y alimentos más sabrosos

  • Poner lechos de verdura. Tanto la carne como el pescado quedan muy jugosos si cueces las piezas sobre lechos de verduras cortadas en juliana (cebolla, zanahoria, etc.). Además, al no tener que añadir aceite porque se cuece con el vapor de las verduras, la receta te quedará mucho más ligera y digestiva. Atrévete con esta merluza con vinagreta.
  • Añadir caldo a la carne y el pescado. Quedan más suculentos si durante la cocción los vas regando con caldo o con otros líquidos, como vino o licores.
  • Dejar reposar las carnes y los arroces. Deja que reposen fuera del horno las carnes y los arroces, pero tapados, durante unos minutos. Hace que la humedad se distribuya homogéneamente y el plato quede mucho más jugoso.
  • No cubrir los pescados azules. Las sardinas o el salmón, al ser más ricos en grasas que otros pescados, quedan jugosos sin necesidad de cubrirlos con papel de horno.
  • Adobos y marinados. Son una buena manera de dar sabor a las piezas que luego se cocerán en el horno, sobre todo carnes y pescados. No te pierdas estos timbales de arroz con salmón.
  • Apostar por los rellenos. No solo las carnes pueden ir rellenas al horno, también las verduras, por ejemplo unos calabacines, unos pimientos o unas berenjenas. La combinación de ingredientes y las hierbas y las especias que emplees son un fiesta para el paladar. ¡Prueba también a rellenar el pescado! Por ejemplo, ¿qué tal estos rollitos de lubina con pisto?
  • Paellas al horno. Acabar la cocción de la paella en el horno (los 14 últimos minutos) hace que el grano de arroz quede más suelto y la cocción sea más homogénea.

Si quieres comer también sano y de chuparte los dedos con hervidos o al vapor no te pierdes estos otros consejos.

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