¡El malgastar se va a acabar!

20 trucos para ahorrar en la cocina

Ideas infalibles para no malgastar dinero en la cesta de la compra, al guardar los alimentos y al cocinarlos.

20 trucos para ahorrar en la cocina

Ahorrar unos euros en la cocina puede parecer imposible, pero no tiene por qué ser así si sigues los sencillos trucos de cocina, orden y mantenimiento que te contamos a continuación. Toma nota... ¡no fallan!

1. El secreto está en planificar

Planificar un menú semanal es la mejor forma de ajustar la compra a un consumo real. Solo si sabes lo que vas a cocinar, evitarás la compra excesiva y el riesgo de que se estropeen los alimentos. Recuerda que un menú equilibrado debe contar con 5 raciones diarias de fruta y verdura, entre 2 y 4 raciones semanales de legumbres, y 3 o 4 de pescado y carne.

2. Ojo con la fecha de caducidad

Al comprar, no siempre nos fijamos en la fecha de caducidad y se nos estropean productos sin darnos cuenta. No olvides la diferencia entre caducidad y consumo preferente. En el primer caso, el producto empieza a estropearse a partir de la fecha indicada. En el segundo, solo pierde propiedades, pero no está malo. En muchos establecimientos, ponen delante los productos que se van a caducar antes, así que coge los que están más al fondo del estante.

3. Pizzas caseras, mucho mejor

Si eres de las que pide pizza a domicilio de vez en cuando, recuerda que sale mucho más económico, e incluso saludable, si las haces en casa. Las caseras tienen menos grasas, sal y conservantes. El truco para que no te dé pereza hacerlas es tener a mano en el frigorífico masa ya preparada, de la que venden en los supermercados, o bases congeladas. Solo tienes que añadirles los ingredientes que más te gusten, o reaprovechar alguna sobra de las comidas, y hornearlas mientras miras, por ejemplo, tu serie favorita.

4. Mantener en orden el congelador

Congela la comida en raciones pequeñas o individuales para que así solo tengas que descongelar tantas como necesites según el número de comensales. No te olvides de indicar la fecha de congelación para no guardar la comida eternamente. Y recuerda que el congelador consume mucha menos energía si evitas que se acumule el hielo en las paredes y eliminas el polvo de la parte trasera.

5. El recipiente sí importa

Para conservar los alimentos más tiempo, guárdalos en recipientes que cierren bien. Ten en cuenta que cuanto más los llenes, menor será la presencia de aire y, por tanto, el riesgo de oxidación. Una envasadora al vacío es una buena opción para conservar los alimentos durante más tiempo y en perfecto estado.

6. No almacenar demasiado

El abuso de ofertas puntuales como el 3 x 2 o los contenedores y envases de tamaño familiar nos pueden llevar a comprar más comida de la que en realidad necesitamos. Procura mantener una alacena equilibrada, en la que no falten ingredientes esenciales como harina, azúcar, sal, aceite, pasta, legumbres y algunas conservas básicas, como salsa de tomate o atún.

7. Chequea tu despensa periódicamente

Si no revisas periódicamente tu despensa, corres el riesgo de que algunos de los productos se pasen sin que te des cuenta. Una buena idea es darle un repaso cada semana, colocando en primer término los alimentos que se tienen que gastar antes, al fondo los que aún tienen una larga vida, y apuntando lo que falta reponer.

8. Haz un buen uso del frigorífico

Ordenar el frigorífico te ayuda a alargar la vida de los alimentos. La temperatura ideal es entre 1o y 5o. Recuerda que cada vez que abres la puerta se pierde el 7% de la energía.

  • La carne y el pescado deben colocarse en la zona más fría.
  • La carne tápala con papel de aluminio o guárdala en un recipiente con rejilla para que los jugos que desprenda no entren en contacto con el resto de alimentos.
  • El pescado es mejor guardarlo ya limpio.
  • La fruta y la verdura puede estar en un lugar fresco protegido de la humedad o en la nevera, pero abre las bolsas de plástico para que las piezas respiren.
  • Y el embutido cortado te durará más si lo mantienes en recipientes cerrados. El lugar adecuado son los estantes centrales.


9. Aprovechar mejor las verduras

A menudo, desperdiciamos partes de la verdura que conservan todos sus nutrientes. Los troncos de las alcachofas pueden servirse hervidos –hay que pelarlos bien para que no amarguen–. Con las hojas exteriores de brécol y coliflor puedes hacer caldo. Y si te sobran verduras o están a punto de pasarse, puedes preparar una crema y guardarla en raciones.

10. Ahorrar al cocer

Al cocinar, también se puede ahorrar mucho si eliges el sistema de cocción más adecuado. Sustituye la olla convencional por la exprés: ahorrarás tiempo y gastarás la mitad de energía. Y saca partido al microondas, ya que requiere menos energía que el horno y puedes reducir así hasta un 70% el consumo energético.

11. Larga vida al pan y la bollería

Si te sobra pan puedes elaborar una sopa (añadiendo ajo, aceite y vino blanco), unas migas o unas torrijas. También puedes darle una nueva vida rallándolo. O freír unos picatostes para añadir a sopas o cremas. Y con la bollería, cocida al baño María con leche y huevo, puedes cocinar un delicioso pudin.

12. Consigue la despensa ideal

Una despensa organizada es la mejor estrategia para conseguir un máximo aprovechamiento de nuestra compra:

  • Busca un lugar fresco y seco. La humedad estropea antes los alimentos. Pero tampoco deben estar junto al horno o al sol.
  • Etiqueta bien todos aquellos alimentos o recipientes que no incluyan fecha de caducidad.
  • Sigue las indicaciones del fabricante que aparecen en el envase a la hora de almacenar los productos.
  • Ordena por grupos de alimentos las estanterías, así te resultará más fácil encontrar lo que buscas y ver qué te falta.
  • Reserva un lugar oscuro, seco y ventilado para los tres básicos: ajos, cebollas y patatas.
  • Y coloca la última compra en el lugar más alejado. Las prisas nos llevan a veces a hacerlo al revés.

13. Fruta, que no se te pase

Si tienes fruta a punto de pasarse, prepara una macedonia o una tarta (con una base de harina, huevo y azúcar). Si has comprado mucha porque estaba bien de precio, puedes conservarla en almíbar (hierve cada kilo en 1/2 l de agua y 1/4 de azúcar), o también puedes hacer compotas y mermeladas.

14. Reciclaje a base de croquetas

¿Aún no sabes hacer croquetas? Aprender es una inversión. Son ideales para dar salida a todo tipo de sobras: restos de cocido, pollo, jamón, queso… Solo necesitas bechamel y un poquito de cebolla rehogada. Te sacarán de más de un apuro, puedes congelarlas sin problemas y freírlas cuando te interese.

15. Caldos, un comodín ideal

Con restos de hortalizas, pescado o pollo puedes preparar caldos, a los que basta añadir pasta, arroz o, por ejemplo, cebolla rehogada con un poco de queso para tener un plato. Para elaborarlos, solo debes colocar los ingredientes en agua fría (puedes aromatizar con laurel y perejil) y llevarlo a ebullición a fuego suave una hora.



16. Aliarse con las tapas

Tapar las ollas durante la cocción te puede hacer ahorrar hasta un 30% de energía. Es importante también adecuar la cacerola al tamaño del quemador para que la llama no salga del diámetro y se desperdicie el calor, lo que aumenta el consumo un 20%. Para calentar agua, es más eficiente hacerlo en microondas.



17. Cocinar mucho de una vez

Preparar más cantidad en cada sesión supone un ahorro de tiempo y energía (gastas la misma cocinando para cuatro que para seis). Si preparas más raciones podrás congelar las sobrantes y consumirlas cuando vayas más apurada de tiempo, evitando la tentación de comprar precocinados, un 30% más caros.



18. Comer de forma racional

El gasto en comida a veces se dispara por productos innecesarios y que, además, suelen ser menos saludables. Idea una dieta basándote en productos básicos (frutas y verduras de temporada, lácteos, cereales, pescado y carne magra) y elimina caprichos prescindibles, como la bollería o refrescos azucarados. Descubre por qué comprar bien puede ayudarte a adelgazar.

19. Utilizar el calor residual

A la hora de cocinar, puedes reducir el consumo energético hasta un 20% si apagas el fuego unos minutos antes. El calor residual es suficiente para finalizar la cocción. Al usar el horno, cocina varios platos a la vez y recuerda que no necesitas precalentarlo si vas a tenerlo en marcha más de una hora.



20. Cultivar un huerto de balcón

Tomillo, romero, orégano, perejil, menta… Cultivar plantas aromáticas no necesita grandes cuidados, basta una jardinera y un rincón con mucha luz. Y si tienes una terraza, atrévete con una mesa de cultivo. En apenas metro y medio puedes cultivar tus propias lechugas, tomates, pimientos, berenjenas…

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