Mitos del ahorro

¿Todavía crees que lavando a mano ahorras?

10 "trucos" para ahorrar en casa que no sirven para nada y encima salen caros.

Cerdito hucha ahorrar

No, lo que lees en el título no es un error. Hemos seleccionado 10 mitos –que seguro que habrás escuchado o incluso, habrás puesto en práctica– en los que muchos confiamos a la hora de ahorrar en casa y que, lamentablemente, son falsos. ¿Te pica la curiosidad? ¡Sigue leyendo!

1. Lavar a mano gasta menos que el lavavajillas

Al contrario. Usar el electrodoméstico resulta más económico tanto si consideramos el consumo de agua como el energético. Según un estudio de la Universidad de Bonn (Alemania), lavando a mano se gastan entre 100 y 200 litros mientras que con un lavavajillas eficiente bastan 15 litros para la misma cantidad de platos.

A mano se gastan entre 100 y 200 litros mientras que con un lavavajillas eficiente bastan 15 litros

2. Es mejor dejar encendido el fluorescente...

... que encender y apagar. Eso decía el mito y es cierto que en el momento del encendido es cuando el fluorescente consume más energía. Pero esta subida de tensión es tan breve que resulta más rentable apagarlo siempre que no vayamos a necesitarlo. Sí es cierto, en cambio, que encenderlo y apagarlo reiteradamente puede acortar su vida útil.

3. Apagar la calefacción economiza

Sí, pero no. Es cierto si vives en un lugar cálido y tu casa está muy bien aislada. Si no, recuerda que el mayor consumo se produce en el momento de arrancada de la caldera, es decir, al calentar la casa. Por ello resulta más rentable mantener una temperatura estable y moderada, reduciéndola por la noche y cuando no estés en casa. Ahorra hasta 571 euros al año en calefacción con estos trucos.

4. La compra online es más cara

Otro error. Los tiempos en los que esto era verdad han quedado atrás y es que cada día existen más portales que te permiten hacer compras ventajosas, como los clubes de venta o los que te permiten comparar precios entre los diferentes supermercados y adquirir online la propuesta más barata. Es tan fácil como elegir tu portal o supermercado favorito.

5. ​Los pequeños electrodomésticos apenas consumen

Depende. El consumo de los pequeños electrodomésticos tiene que ver con su potencia y, sobre todo, con su frecuencia de uso. Si cada día utilizamos el secador, el microondas, el robot de cocina, el aspirador, la cafetera... al final se nota en la factura. Racionaliza su uso: en lugar del exprimidor o el abrelatas eléctricos opta por la versión manual.

Ten en cuenta que los electrodomésticos que necesitan calentarse consumen más durante este proceso, por lo que no conviene apagar y encender repetidas veces la plancha. En cuanto al electrodoméstico favorito de la mayoría de hogares, la televisión, recuerda que cuanto más grande es la pantalla más consume y que las de sistema LED son más eficientes que las de plasma.

Las televisiones con sistema LED son más eficientes que las de plasma

6. Cocinar a fuego fuerte ahorra

No ahorra ni tiempo ni dinero. Lo único que consigues es desperdiciar parte del calor y arriesgarte a quemar una olla o sartén y por supuesto, achicharrar lo que estés cocinando. Lo importante es que el tamaño del quemador se adecue al del recipiente. Sí ahorra tapar las cacerolas, usar la olla exprés, mantener limpios los quemadores y bajar el fuego cuando empieza a hervir.

7. Los envases grandes son más rentables

No siempre. El tamaño familiar suele tener un precio más ventajoso... a veces. Para asegurarte, toma como referente el precio por kilo, una información que debe constar en la etiqueta. Ten en cuenta siempre tu consumo, si no se adapta al del tamaño del producto, puede caducar antes de que lo hayas consumido y por lo tanto, estarás desperdiciando producto.

8. El frigorífico consume siempre lo mismo

No es así. Aunque se calcula que el gasto de este electrodoméstico representa el 19% del gasto total en electricidad de nuestro hogar, su consumo puede aumentar o reducirse en función del mantenimiento y uso que hagamos de él. Los de clase A consumen un 48% menos que los de clase D. Sitúalo lejos de fuentes de calor, como el horno, y procura que su parte trasera pueda respirar separándolo unos 5 cm de la pared, si no, el motor puede sobrecalentarse y aumentar el consumo un 15%. Mantenlo razonablemente lleno ya que un frigorífico lleno gasta menos (aunque parezca contradictorio) porque los alimentos ya fríos ayudan a mantener la temperatura. Sitúa el termostato a 5ºC en la nevera y a –18 ºC el congelador.

Si vas a renovarlo, elígelo siempre de máxima eficiencia energética.

9. Las marcas blancas siempre son más baratas

Otra afirmación que puede salir cara. Los fabricantes de marcas de confianza están plantando cara a la situación ofreciendo precios y ofertas cada vez más competitivos. Compara bien el precio de cualquier marca –la blanca también– antes de incluir un producto en tu cesta de la compra. Y ya puestos compara etiquetas. A veces el producto más barato es también el que peores ingredientes contiene (por ejemplo grasas saturadas).

10. ¿Vitrocerámica, gas o inducción?

Aunque creas que la vitro o la inducción gastan menos, la realidad es que las cocinas más eficientes son las que funcionan a gas según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía. ¿La razón? Pues que no se producen pérdidas en el proceso de transformación de energía, cosa que sí ocurre con las eléctricas. Entre estas, las de inducción son las más recomendables frente a las vitrocerámicas.

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