¡Mejor prevenir!

Cuidado con la humedad: hay moho que puede ser tóxico

Las humedades en casa deberían preocuparte. Pueden favorecer la presencia de moho y ser responsables de enfermedades como alergia, sinusitis o asma. Incluso de complicaciones más graves.

humedades

Hay que tener mucho cuidado con las humedades –esas manchas de color negro o verdoso que puede haber en la pared, las baldosas o la cortina del baño– y eliminarlas si se detectan para evitar que el moho se instale en tu hogar. Y es que cuando el problema está muy extendido, hasta el olor a cerrado delata su presencia.

Así te perjudica

  • Problemas respiratorios. El moho es un hongo, un organismo vivo que produce esporas diminutas. Estas se propagan por el aire y, aunque no las veas, al respirar entran en los pulmones y pueden acabar causando problemas respiratorios, sobre todo en personas que ya tienen alguna alteración o padecen asma.
  • Reacciones alérgicas. Algunas personas son alérgicas a esas esporas y, ante ellas, notan picor de ojos (como si tuvieran arenilla), lagrimeo constante, congestión nasal, etc.
  • Dolores de cabeza. Una investigación publicada en la revista Headache demostró que los síntomas propios de las migrañas o cefaleas tensionales crónicas tendían a agravarse en ambientes excesivamente húmedos.
  • Otros dolores. No se conoce el mecanismo, pero sí que el exceso de humedad incrementa la sensación de dolor en algunas personas. Se ha podido constatar que existe una relación muy directa entre vivir en ambientes húmedos y el empeoramiento de los síntomas de dolencias reumáticas (como artritis o artrosis) y óseas, sobre todo en el caso de sufrir algún grado de debilidad ósea (osteopenia u osteoporosis).

¿Por qué crece el moho?

Las humedades crean el caldo de cultivo para que prolifere el moho, cuyas esporas suelen hallarse suspendidas en el aire y pueden depositarse en tejidos, papel, madera, yeso u otras superficies, dando lugar a manchas características. Por otro lado, recuerda que no es necesario que haya agua para que aparezca. Basta con que exista una humedad ambiental del 80% para que el moho pueda proliferar.

Mantén la humedad por debajo del 50% para prevenir el moho

Los tres tipos de moho más habituales

  • Alternaria. Tiene un aspecto negro o grisáceo. Puede causar reacciones alérgicas y ataques de asma. Es peligroso si tienes el sistema inmunitario deprimido.
  • Cladosporium. Su color es entre verde oliva y marrón, aunque puede tirar al negro. Puede ser responsable de infecciones cutáneas, sinusitis o afecciones pulmonares.
  • Aspegillus. Es de color negro. En grandes cantidades puede causar fiebre, dolor en el pecho, tos, infecciones en el oído externo o lesiones cutáneas.

¿Puedo intoxicarme?

Normalmente, no te vas a intoxicar por tener humedades en casa. Nuestro sistema inmunitario es capaz de atacar los gérmenes y, por otro lado, la flora intestinal no permite su crecimiento. Por tanto, lo normal es que al respirarlo o ingerirlo en la comida no nos cause ningún problema.

Sin embargo, el riesgo existe, porque si hay un exceso de hongos, las células defensivas del cuerpo de niños, ancianos y personas con problemas de salud (por ejemplo, que tomen antibióticos) podrían perder la batalla y acabar desarrollando alergias u otras patologías.

Te afecta si...

  • Sientes congestión nasal.
  • Tienes irritación en los ojos o te cuesta respirar. Si no existe otra causa aparente que pueda producirlo, podrías sospechar del moho.
  • Eres asmática y te expones al moho. La reacción podría ser más severa y causarte fiebre y dificultad al respirar.

Los baños, la cocina y el sótano son lugares donde suele aparecer la humedad

Tratamientos

Existen varios tratamientos farmacológicos a tu alcance. Generalmente se administran antimicóticos. En algunos casos, si las esporas del moho han infectado los senos nasales, pueden ser necesarios otros tratamientos complementarios, llegando, en casos extremos, a hacerse necesaria una intervención quirúrgica, aunque esto suele ser muy poco habitual.

Como prevención, se recomienda beber lo suficiente para estar bien hidratada y llevar una dieta equilibrada que refuerce el sistema inmunitario, además de adoptar medidas en casa para evitar las humedades y tratarlas a tiempo.

¿Cómo prevenir las humedades?

  1. Ventilar la casa. Es necesario hacerlo cada día. En verano, por la mañana, y en invierno, durante las horas de más sol. Deja que sus rayos penetren dentro de la vivienda. Recuerda ventilar, sobre todo, baños y cocinas e interiores en los que dejes secar ropa. En espacios húmedos sin ventanas, puedes usar un deshumidificador.
  2. Secar tras limpiar. Es un gesto imprescindible. Al hacer la limpieza, acaba siempre con un trapo seco que elimine la humedad de las superficies. Evitarás que se condense el agua en el ambiente.
  3. Cuidado con los electrodomésticos. En especial pon atención a lavadoras, lavavajillas o cafeteras, donde, si no se realiza un correcto mantenimiento, pueden proliferar los hongos.

¿Qué hago si ya hay humedad?

  1. Limpia inmediatamente. El moho puede crecer rápidamente. Si ha habido una inundación, limpia con agua y jabón y seca rápidamente todo aquello que haya estado en contacto con el agua (alfombras, cortinas, tapices…).
  2. Desinfecta. Para ello, protégete con ropa, guantes y mascarilla. Usa una dilución de hipoclorito sódico de uso doméstico (cloro), a razón de una taza por 4 litros de agua. Limpia la superficie con un cepillo de cerdas duras, después enjuaga con agua y seca rápidamente con un secador. Hazlo con la casa bien ventilada. También puedes usar agua oxigenada y después vinagre (pero no los mezcles).

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