El despilfarro se va a acabar

Cómo ahorrar en los gastos fijos del hogar

La rutina, el desconocimiento o la falta de atención nos convierten en derrochadoras involuntarias. Algo que se puede evitar con una buena planificación y pequeños cambios con resultados poderosos.

Cómo ahorrar gastos fijos del hogar

Una mala planificación en los gastos fijos puede hacer que pierdas dinero sin darte cuenta. Pero tiene remedio si sigues estos sencillos trucos para ahorrar y no malgastar.

En la tarifa de teléfono e internet

  • No cambies por impulso. El aceptar ofertas de tarifas telefónicas de manera impulsiva nos lleva a cambios inadecuados. Sopesa siempre cuál es tu pauta de consumo y no te guíes por el cebo, por ejemplo, del regalo de un móvil.
  • Compara y agrupa. Por otro lado, compara tarifas y agrupa servicios. A lo mejor te sale más a cuenta un pack de internet, fijo y móvil, que tenerlos todos separados en compañías diferentes.

En la factura del agua

  • La tubería central. Las humedades por escapes en tu casa se detectan rápidamente, pero si están en el jardín o en zonas comunitarias, quizá nadie se dé cuenta pronto. Una sencilla comprobación como cerrar la llave de paso de entrada a la vivienda y comprobar si el contador se ha detenido puede frenar una sangría.
  • El purificador. Los filtros de partículas del agua (el sistema de osmosis) tienen un consumo de agua altísimo. Si no reutilizas el agua de desperdicio para otros usos no potables es probable que la inversión te salga más cara que comprar agua embotellada. Si lo quieres comprobar, usa un litro de agua del aparato, y antes pon un recipiente en el desagüe del purificador. Fíjate en toda el agua que desaprovecha.
  • El chorro de agua. Existen unos accesorios para los grifos llamados difusores que hacen que se combine agua con aire en el caudal. Ponlos en todos los grifos, no son caros y te pueden ahorrar una fortuna a largo plazo.
  • Mejor ducha que bañera. De media, una bañera requiere unos 200 litros de agua, mientras que una ducha corta gastaría alrededor de 100.
  • Y cierra el grifo. Mientras limpias los platos, te cepillas los dientes o te enjabonas en la ducha. Es agua que va directamente al desagüe…

Una bañera requiere unos 200 litros de agua, frente a 100 de una ducha

En el consumo de electricidad

  • Contrata la potencia adecuada. Por defecto, la mayoría de las compañías nos ponen una potencia superior a la que realmente necesitamos.
  • Usa bombillas LED. Requieren mucha menos energía para producir la misma cantidad de luz, duran mucho más y logran el 100% de su rendimiento desde que las enciendes.
  • Ojo con tenerlo todo en “stand by”. Luces encendidas porque volvemos enseguida, equipos en reposo, electrodomésticos viejos, cargadores de aparatos conectados todo el día. Haz un experimento: mira el consumo del contador un día normal y repite otro en el que te hayas tomado la molestia de ir desenchufando todo lo que no está en funcionamiento.
  • Elige bien los electrodomésticos. Es importante escoger aquellos de mayor eficiencia energética (A, A+, A++), que consumen de media un 55% menos de energía. Cuando te toque renovar alguno, decántate por los más eficientes. Pueden ser un pelín más caros, pero a la larga salen más baratos.

Los electrodomésticos A, A+ y A++ consumen de media un 55% menos de energía

En el gas y la calefacción

  • Actualiza el sistema. Sistemas viejos, mal aislamiento... acaban por hacer que un nuevo equipo de calefacción “se pague solo”. Simplemente debido a su mayor rendimiento y modernidad el ahorro en suministros del hogar (agua, gas, electricidad) paga de sobras el aparato en poco tiempo.
  • Ajusta la calefacción en cada estancia. En el salón, basta con ponerla a 20 oC. En la cocina, a 17-18 oC, ya que estamos en movimiento y allí cocinamos, hay fuegos encendidos, etc. Y en las habitaciones en las que casi no se entra, se puede dejar totalmente desconectada.

En los seguros

  • Duplicidad de coberturas. Hay cosas que ya las tenemos cubiertas por el seguro de la hipoteca, la Visa o el coche, como por ejemplo los robos. Revísalos y prescinde de aquellos que ya tienes cubiertos con otras pólizas.
  • ¿Llamas cuando toca? Con pequeños siniestros, como una rotura de una mesa o un cristal, es habitual no pensar que lo puede cubrir el seguro y, en muchas ocasiones, se harán cargo sin demasiadas gestiones.
  • Compara y reclama. Revisa las tarifas junto con las de la competencia un par de meses antes de que venzan, y reclama o cambia de compañía si es necesario. Pero no lo dejes para el último día porque muchas compañías te pueden cobrar igualmente si no respetas los plazos marcados para cambiar.

La duplicidad de seguros y de vehículos es un gasto que se puede evitar

En los transportes

  • ¿Sigues el camino correcto? Te sorprendería saber cuánta gente, por simple inercia, tiene una mala planificación de su ruta habitual. Dado que los desplazamientos se repiten día a día, pequeños cambios traen grandes ahorros. Tómate un tiempo para probar vías alternativas.
  • ¿No sales demasiado justo? Planifica para evitar horas punta. Tanto en fines de semana como en días laborables. Si estás pensando que no tienes opción, levantarte más temprano es una. Además de ahorrarte dinero, reducirá tu estrés y te dará un tiempo para ti antes de empezar la jornada laboral.
  • ¿Cuántas veces usas el coche? Cada vez que lo coges tiene gastos que normalmente no tienes presentes: aparcamiento, neumáticos (en el concesionario oficial pueden costar hasta un 50% más que en un taller), seguro, gasolina... En ciudad siempre resulta más económico ir en bici o en transporte público.

En el consumo del hogar


  • Productos de limpieza. Haz la prueba de lavar con algo menos de jabón. Casi todos nos pasamos en la dosis sin que vaya a limpiar mejor por ello.
  • Derroche de alimentos. Pan y comida sobrante es dinero directo a la basura; además de su precio, nos ha consumido tiempo, electricidad del refrigerador e incluso gas si ya estaba cocinada. La creencia de "mejor que sobre que no que falte" es totalmente errónea.

Y planificando y revisando los gastos que vienen

  • Clases mensuales. Todas empezamos el año con muchas ganas de ir al gimnasio, a la escuela de idiomas… Sé sincera contigo misma y establece qué propósitos estás dispuesta a realizar realmente y ve cumpliéndolos de uno en uno, en lugar de todos de golpe. Así tienes más garantías de éxito y menos gastos simultáneos.
  • Anticipar las compras o las reservas de billetes para las escapadas (como por ejemplo, las de Navidad, Semana Santa o los puentes), puede suponer un ahorro importante de dinero. Así que no lo dejes para el final.

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