¿Mejor marca blanca?

¿Son más caros los productos de las grandes marcas que los de las blancas?

Los supermercados dan prioridad a los productos que ellos mismos sacan al mercado dejando de lado a las marcas de toda la vida, que son las que más invierten en innovación, cosa que acaba aumentando el precio final de estos.

chica comprando

Desde hace unos años, los supermercados han dado prioridad a los productos que ellos mismos sacan al mercado dejando de lado a las marcas de toda la vida, que son las que más invierten en innovación, y esto acaba aumentando el precio final de estos.

Todos recurrimos con mayor o menor frecuencia a los productos de marca de distribución o marcas blancas. Y es que muchos supermercados dan mucha mayor visibilidad a los que ellos mismos sacan al mercado en sus lineales 'escondiendo' los de sus competidores. Además, prefieren aumentar los márgenes de beneficios que aplican a estos últimos lo que se traduce en que sus propias marcas son mucho más baratas. Así que el consumidor, tiende cada vez más a olvidarse de las grandes marcas por considerar que ofrecen lo mismo a un precio más elevado, cuando la realidad es bien distinta.

¿Es malo que las grandes marcas estén menos presentes en nuestras vidas?

Sí, ellas son las que más invierten en crear nuevos productos que satisfacen todo tipo de necesidades. Por ejemplo, sin ellas no existirían productos sin gluten o sin lactosa para los intolerantes a estos alimentos, bajos en grasa o sal indicados para personas con ciertas enfermedades del sistema circulatorio; no existirían tampoco cosméticos adecuados para cada problema concreto de piel o detergentes hipoalergénicos para evitar reacciones.

Cada vez innovan menos

Ignacio Larracoechea, presidente de Promarca advierte de que las marcas de fabricante cada vez invierten menos en crear nuevos productos. Según el estudio “Análisis del acceso de los consumidores a la innovación en el mercado español de Gran Consumo” elaborado por ESADE Creápolis las innovaciones de las grandes marcas han decaído un 23% entre 2012 y 2016 (último año del que se tienen datos). “No se debe solo a la crisis económica. Creo que es una estrategia de marca. La tendencia es la misma en toda Europa pero España está a la cola de las innovaciones”, explica Larracoechea.

Alimentación sigue siendo el sector más innovador

Las marcas de fabricante son las responsables del 88% de las innovaciones. Siete de estas son las que acaparan en 48% de los nuevos lanzamientos, según este estudio. Dentro de las marcas blancas, las más innovadoras son las de Lidl seguidas por las de Mercadona. El sector que más innova sigue siendo el de la alimentación; los yogures son el tipo de alimento del que más productos nuevos se lanzan cada año, seguido por chocolates y sopas. Y es que cada vez nos cuidamos más y las marcas tienen que satisfacer las necesidades de un mercado consciente y preocupado por lo que come.

Productos de éxito

De la gran cantidad de nuevos productos que las marcas de fabricante lanzan al mercado cada año, solo un 45% de estos logra ser aceptado entre el gran público, una tasa considerada muy baja en el sector. Dar a conocer esas innovaciones a los consumidores es la tarea más compleja y es que más de la mitad de ellos llega al supermercado sin haber oído hablar de ellas y depende de la distribución de los productos en los lineales para conocer su existencia.

Por otro lado, la ventaja que logran las marcas innovadoras cada vez dura menos. Según estudio citado anteriormente, el resto de marcas (tanto las de otros fabricantes como las de distribuidores) tardan entre 4 y 36 meses en copiarles. Además, los fabricantes cuentan con otra desventaja y es que en los supermercados suelen darles una menor visibilidad a sus nuevos productos que al resto, o ni siquiera llegan a incluirlos entre su catálogo, por lo que el consumidor no tiene acceso a ellos. Es más fácil encontrar este tipo de productos en hipermercados.

Nuevos productos, mayor beneficio para la sociedad

Vivimos en una sociedad de consumo, lo que implica que nuestra economía, tanto doméstica como la del país, dependen de que la gente compre. Cuanta menor oferta haya para comprar, menos gasto lo que también implicaría un menor número de puestos de trabajo. Las marcas de fabricante suponen una contribución del 7,4% al Producto Interior Bruto y, además, generan más de un millón de empleos según otro estudio elaborado por ESADE. Es verdad que a veces los productos de estas marcas pueden ser un poco más caros pero es que soportan a un mayor número de trabajadores dedicados a investigar nuevas fórmulas y en muchas ocasiones, ofrecen empleos de mayor calidad.

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