En Navidad mis hijos piden muchos regalos, ¿se los compro todos?

Si tú también te sientes culpable si no compras todo lo que te piden tus hijos pero no quieres consentírselo todo, toma nota del consejo de Rafa Santandreu.

mis hijos piden muchos regalos

Ahora que llega la Navidad, mis hijos no paran de pedir regalos. Yo no quiero darles todo, pero si no lo hago me siento culpable. Por una parte no quiero consentirles, y por otra, cuando les estoy comprando los regalos, me sabe mal y siempre acabo cediendo a lo que ellos quieren, ¿hago bien?

No, estás cediendo al chantaje de la culpa. Las compras y la Navidad son temas que van de la mano. Muchos niños creen que los Reyes o Papá Noel les traerán todo lo que pidan, es un pensamiento mágico muy típico y, si no es así, los padres creen que se frustrarán o que se enfadarán con ellos, y que eso es horrible.

Muchos padres confunden regalar con compensar

Colmar al niño de regalos para aplacar ese malestar o hacerlo por pensar que así sus retoños disfrutan mucho más es un error típico. ¡Los niños juegan con cualquier cosa! ¿Cuántas veces hemos visto disfrutando más a los niños abriendo el regalo que con el objeto en sí? Lo maravilloso es jugar con esa sorpresa, poder compartir y disfrutar de la vida.

Te diría que valores crear buenos momentos con tus hijos y que asumas que en algún momento te equivocarás en algo, no hay padres perfectos, ni hijos perfectos. Estamos saturados de materialismo, las Navidades son una buenísima ocasión para practicar lo que llamo “bastantidad”.

Evita fomentar la filosofía del consumismo y la "necesititis"

En realidad, tenemos más que suficiente para estar bien y para disfrutar. ¿Por qué no transmitir a los niños la misma idea? De lo contrario, fomentamos una filosofía de consumismo y de “necesititis” materialista: tener una play, una bici, un móvil... ¿para qué? ¿Qué pasa si no lo tengo? ¡Si va a suponer un drama es cuando hay que enseñar a no tenerlo!

Nuestros padres y abuelos pasaron muchísimas Navidades sin regalos o con una muñeca de trapo, y no ha supuesto ningún trauma.

Creo que las Navidades –como cualquier otra época del año– pueden ser un muy buen momento para valorar lo importante, el amor y nuestra capacidad de ser felices, pero no a través de las cosas tangibles.

¡Aprovechemos para construir valores que construyan y nos hagan fuertes! Ese es, sin duda, un buen regalo.

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