Ser feliz con Rafa Santandreu

Cómo dejar de fumar

¿Sabes que el 95% de la adicción al tabaco es mental? Conseguir dejar de fumar puede ser un proceso fácil y hasta divertido si te mentalizas correctamente.

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Mi marido fuma desde los 18 años y ya tiene 42. Por lo menos, un paquete diario. Me encantaría que lo dejase, pero parece que no puede. Lo ha intentado varias veces, pero le entra tanta ansiedad que vuelve enseguida. ¿Qué se puede hacer?

Me encanta que me hagas esta consulta porque yo soy ex fumador y una de las experiencias más bellas de mi vida fue dejar de fumar. A mí me pasaba como a tu marido. Mi récord sin fumar era de una hora. Al cabo de ese tiempo, me subía por las paredes.

El libro para dejar de fumar

Hasta que tuve la fortuna de leer un maravilloso libro que me sacó de la adicción sin experimentar “mono”, incluso disfrutando de la experiencia. Se trata de Dejar de fumar es fácil si sabes cómo, de Allen Carr.

El libro de Allen Carr te ayuda a ver la adicción al tabaco tal y como es, como una trampa psicológica que te tiene enganchado. Pero cuando entiendes cómo funciona es muy fácil dejarlo.

Es impresionante comprobar cómo el 95% de la adicción al tabaco –y a las demás sustancias- es mental. Con la programación mental correcta, la eliminas y ya no necesitas fumar.

Dile a tu marido que lea el libro. Muchos fumadores lo tienen, lo han empezado, pero no lo acaban. Si ese es el caso, insístele en que lo termine.
El libro de Allen Carr demostrará a tu marido que a nadie le gusta fumar. La única razón por la que lo hacemos es para acallar al monstruito de la adicción, una especie de bichito que te pide nicotina para dejarte tranquilo. Pero el no fumador ya tiene esa tranquilidad todo el tiempo. El tabaco te la roba primero para dártela después a cuentagotas. ¡Eso no es placer! ¡Es una tortura!

La razón de que los fumadores crean que el primer cigarrillo del día o el de después de comer es el más “sabroso” es solo porque han estado un tiempo sin fumar mientras dormían o comían, y el bichito les atiza más con su ansiedad. ¡No es placer: es tormento!

La solución al problema consiste en matar al bichito de una vez por todas. Y la única forma es dejar de alimentarlo.
Pero, ya te digo, con la mentalización correcta, será fácil y hasta divertido.

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