Ser feliz con Rafa Santandreu

"Cómo puedo combatir el bullying que sufre mi hijo"

Enseña a tu hijo la táctica de las tres erres: replicar, reportar y rechazar.

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Mi problema es que a mi hijo de 12 años le acosan en el colegio. Hay tres o cuatro niños que han empezado a burlarse de él y no sé cómo debería actuar. ¿Quizá hablar con los padres de esos chavales? He pensado incluso en que si la cosa no se arregla, tendré que cambiarlo de escuela.

Me parece genial que hables con los padres y con los educadores del centro. Ellos pueden hacer mucho para combatir el problema. Pero la principal intervención ha de estar centrada en el niño.

Por un lado, debe comprender que esos insultos y burlas son tonterías. Es muy importante quitarles importancia, aunque vayamos a combatirlos. Exagerarlos solo haría que provocarle un trauma. Además, hemos de enseñarle que los acosadores están muy confundidos porque en la vida es mejor dar amor. Es la vía para ser más felices. Son buenos chicos pero, por ese camino, no serán nunca felices. Ellos son los principales perjudicados.

La táctica de las tres erres

Y también podemos enseñarle la táctica de “las tres erres”: replicar, reportar y rechazar.

Replicar implica responder a los insultos con exactamente el mismo insulto. Si el acosador le dice: “Gordo”, él puede responder: “Tú sí que eres gordo”. De esa manera, le estamos enseñando a no dar importancia a las “chorradas” de los matones, porque nosotros también podemos hacerlo. Además, a los acosadores no les gusta que les respondan.

La siguiente “r” es “reportar”. Acto seguido tiene que explicar al profesor y a vosotros lo sucedido: que el acosador empezó a acosar y que por eso él respondió. El profe debe intervenir entonces sobre el acosador. Y vosotros también, reportando a su vez al director para asegurarse de que los profesores actúan. El súper reporte es la mejor arma para combatir a los acosadores. Si reaccionamos contundentemente y desde el inicio, tenemos muchos puntos para detener el acoso.

La última “r” es “rechazar”. Debemos enseñar a los niños a no relacionarse con los matones. Hay que aislarlos para crear nuestras propias comunidades solidarias. Y lanzar un mensaje inequívoco al acosador. Muchas veces, los acosados intentan ser simpáticos para que el matón les deje de acosar, pero eso no funciona.

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